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Un programa que juega a hacer teatro ocupa la sede que dejó el Tilingo

El proyecto está basado en el de La Colmenita Cubana, creada en los años noventa por el director Carlos Alberto “Tin” Cremata | FOTO Omar Véliz

El proyecto está basado en el de La Colmenita Cubana, creada en los años noventa por el director Carlos Alberto “Tin” Cremata | FOTO Omar Véliz

Profesores cubanos son quienes se encargan de la formación de niños y adolescentes

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La voz de Alí Primera surge de un equipo de sonido. Las estrofas de “Derecho al derechito” retumban en el lugar, donde gritan y ríen niños de un plan vacacional. Adentro, entre cojines de colores y el letrero “Bienvenidos y bienvenidas”, funciona el núcleo principal de La Colmenita Bolivariana, en el parque Arístides Rojas. Es un proyecto del Gobierno que funciona en la sede que tuvo que desocupar hace más de un año la compañía de teatro Tilingo.

El programa, que financia el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes, dicta talleres de teatro, danza y música; además de que presta ayuda en materia de salud. Agrupa 19 núcleos en 10 estados y atiende a 1.200 niños y adolescentes.

“Es una excusa para fomentar valores, atención integral y psicológica, asesoría jurídica y articulación con todas las misiones en el país. La idea es que sea algo permanente”, señala Krupskaya Padilla, coordinadora nacional del programa.

Han montado obras como La ratoncita presumida, Tío Tigre y Tío Conejo y Un romance en Barlovento, una versión de Romeo y Julieta pero protagonizada por Rómulo y Juana, cuyas familias se disputan una zona de pesca. El último lo presentará el núcleo de Río Chico –el más antiguo, con cuatro años de fundado– en función privada el miércoles, en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño.

La Colmenita llega al parque gracias a la Fundación para la Identidad Caraqueña, que coordina la asignación de los espacios “recuperados para el pueblo”. “El teatro quedó en condiciones deplorables, probablemente porque tenía mucho tiempo sin financiamiento. El Idena fue un estudio para la restauración y dotación de equipos. Está hermoso, lo tenemos al máximo de su capacidad. Los fines de semana pueden venir cerca de 150 personas”, agrega Padilla.


Origen habanero. La Colmenita es una compañía teatral infantil que creó en los años noventa el director cubano Carlos Alberto “Tin” Cremata con el objetivo de fomentar valores. Se ha presentado en Estados Unidos, Japón, Francia y Alemania y cuenta con réplicas en México, Colombia y España. “Un día el presidente Chávez vio un espectáculo en el Poliedro y se enamoró. Habló con el compañero Cremata y pidió que lo trajera a Venezuela”, cuenta la coordinadora.

Profesores cubanos llegaron al país gracias a la Misión Corazón Adentro y son quienes se encargan de la formación de los niños. Tal es el caso de Sarda Fuentes, que da clases en La Colmenita Martínez Centeno, en la escuela homónima de Santa Eduvigis. Padilla asegura que luego se incorporarán docentes de la Casa del Artista y de otras instituciones venezolanas.

Fuentes es graduada de la Escuela de Instructores de Artes en Cuba. Cuenta que su tiempo de trabajo en el país, al igual que el del resto de sus compatriotas, es de dos años. En unos meses regresará a la isla. “El núcleo está preparado para que un venezolano lo dirija. Ya los niños están llorando, porque es difícil separarse de nosotras. Algunos nos llaman sus madres cubanas”, dice.

Explica que la formación en La Colmenita no incluye métodos teatrales: “No les hablamos con las palabras técnicas, sino con las que ellos nos entienden, con reglas como pasito de duende, el ombliguito frente al público. Es jugar al teatro”. Y añade: “Como es un programa comunitario, la idea no es hacernos artistas ni toda la cosa ‘elitesca’. Sino que familias se enamoren del proyecto y se conviertan en nuestros representantes”.


¿Qué pasó con el Teatro Tilingo?

“Lo que queremos es trabajar”

Fue en marzo del año pasado cuando se efectuó el desalojo. A partir de entonces comenzaría otra etapa, más difícil, para la agrupación teatral que hacía vida en el parque Arístides Rojas desde hacía más de 40 años. Luego de que se venció el comodato, el Gobierno decidió no renovarlo, alegando que se necesitaba recuperar ese espacio. La compañía presidida por María Elena Brunicardi tuvo escasos días para recoger escenografía, vestuarios y equipos.

Ahora, más un año después el Tilingo continúa sin sede. “Seguimos presentándonos para planes vacacionales, en empresas, colegios y comunidades; lo que podemos hacer es vender obras en lugares no convencionales. Hemos hecho algunas diligencias, pero no han sido favorables. Nos ha costado mucho levantarnos. El país ha estado muy paralizado, a veces cuesta que nos contraten. Nosotros lo que queremos es trabajar”, expresa la directora.

La compañía produce actualmente La historia de un muñeco de madera, para lo que ha aprovechado el subsidio anual que recibe del Instituto de las Artes Escénicas y Musicales. Además, paga un local en el que almacena la escenografía que no cabía en los apartamentos de los integrantes. “De la sede no nos trajimos muchas cosas, dejamos la iluminación. Consideramos que las instalaciones quedaron en buenas condiciones. Ese espacio fue remodelado en 2006 y nosotros hicimos todos los esfuerzos por mantenerlo siempre. Seguramente dirán que lo dejamos en el piso, porque esa es la tónica, pero quedó muy bien para ser ocupado y continuar en actividad”.