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El productor, un hacedor de arte

Ellos son quienes traducen las fantasías del director, de los actores o del texto. Son los ejecutantes invisibles que hacen posible la escena, aunque sus nombres y rostros no sean siempre conocidos. Pero, junto con los demás representantes del oficio teatral y el mismo público, los productores han logrado que la cartelera crezca cada vez más: de jueves a domingo se pueden presentar en Caracas más de 50 piezas. Entre comedias, dramas, monólogos y obras infantiles, 5 de ellos opinan sobre su trabajo y los retos que afrontan

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Carolina Rincón: “Yo he producido de todo”

Yo era actriz en la Compañía Nacional de Teatro y luego me dediqué a la producción, ya tengo aproximadamente 20 obras. Trabajo con el Grupo Actoral 80 e intento ser una productora creativa, no sólo la persona que consigue dinero. Me interesa estar al servicio de los sueños del director, de los actores, de todo el mundo.

La cantidad de obras se relaciona con los cambios que ha sufrido el país. Con el cierre de RCTV muchos actores migraron a las tablas para sobrevivir. Aunque para mí el teatro no se hace por una necesidad económica, sino por un requerimiento del alma de expresarse, de decir cosas. Al final, de eso se trata el teatro: de ser mejores personas. Me gustaría que hubiera más apoyo para el oficio. Nosotros tenemos muchas limitaciones. El GA 80 fue señalado por el Gobierno como pernicioso y perdimos el poco subsidio que nos daban. Esa división me parece que no debería existir. Para mí lo importante es un teatro comprometido, que diga algo que interese al espectador. Yo, por ejemplo, he producido de todo.

Eduardo Fermín: “Hay quienes subestiman la labor”

En 7 años como productor he montado 15 obras y 2013 promete. Llegué al área cuando me di cuenta de que tenía la posibilidad de hacer cosas sin depender de los demás, porque yo armo mi propio espectáculo, consigo las obras, los lugares y convoco al grupo.

Una de las piezas, Toc Toc, lleva 189 funciones, creo que es la que más tiempo ha estado en cartelera. La han visto 45.000 espectadores. También las de Mimí Lazo y Luis Fernández. Me gusta que las obras tengan temporadas largas porque es un trabajo muy duro. De lo contrario me parece que no es rentable, menos cuando uno mismo es el que pone su dinero.

Hay quienes subestiman la labor del productor. Los directores creen que al tener la obra pueden llamar a cualquiera, pero eso no quiere decir que el producto vaya a funcionar. Soy de los que creen que todo teatro que cobre entrada es comercial. Pero me gustaría que cada vez tuviéramos mejores espectáculos. Hay un asunto de cantidad, pero no tanto de calidad, porque hay muchos que están haciendo cualquier cosa.

Jorgita Rodríguez: “Nunca he pedido un centavo”

Yo comencé por casualidad. Me lancé al ruedo con Que me llamen loca de Fausto Verdial y ahora tengo como 40 montajes, pero lo más importante es que han perdurado: estuve 10 años con El aplauso va por dentro, 11 años con Locas trasnochadas y 12 años con Una mujer con suerte. Llevo 18 años como productora de Tania Sarabia y más recientemente de los monólogos de Luis Chataing. Y ahora voy con 2 más. El otro día escribí un tweet que decía: “Un productor es alguien que todo lo puede”. Tú jamás puedes decir que no encontraste lo que hacía falta.

La cartelera actual te indica que hay un público que respalda nuestro oficio. El problema es que con el gran número de obras no hay posibilidad de un montaje más complejo: si presentas a las 8:00 pm, debes salir corriendo porque a las 10:00 pm viene otra. La producción es también un trabajo de autogestión. Uno no puede depender del Estado. Nunca he pedido un centavo. Pienso que los libretos de calidad también deben tener rentabilidad comercial: ser atractivos para el público.

Marcos Purroy: “Tienes que establecer el target”

Yo pertenezco al Centro de Directores para el Nuevo Teatro creado por Carlos Giménez en 1986. Tuve la suerte de ser joven en un tiempo en el que había una efervescencia del teatro, estaba José Antonio Abreu como ministro. Desde entonces he sido director, dramaturgo y productor. He trabajado en obras como El método Grönholm, Hollywood Style, Fango negro, Fuga y Casting express. Y organizo el Venezuelan Art Festival en Nueva York.

Mi interés por la producción obedece a una razón: cumplir tus sueños. Porque aquí no hay una industria teatral como tal, no tienes un lugar a donde ir para que te produzcan y tampoco existen grandes teatros que te pidan obras. Esto es un “vente tú”, por eso ha desaparecido la figura del grupo teatral.

Hoy el productor tiene que entender los gustos del público. La gente se acerca al teatro por el arte, por curiosidad o por entretenimiento, pero ahora buscan más esto último. Tú tienes que establecer a qué target te quieres dirigir para que no te decepciones si la sala no está llena.

Viviana Gibelli: “En tiempos difíciles se inventa”

Yo he producido obras para adultos y niños. Comencé con las infantiles porque tengo una fascinación por el público de esa edad y porque me gustan mucho los musicales. He hecho Hasta que el matrimonio nos separe y también Hércules, que me la piden todo el tiempo. Tenemos que hacer que el público vea todo tipo de obras.

En la producción todo depende del elenco, la sala, si vas de gira con la obra y el presupuesto. Hay muchas dificultades porque el apoyo cada vez es menor y promocionar una obra es costoso. Pero siempre se consigue el dinero, muchas veces trabajas con tu propio capital. Yo, por mi parte, no me puedo quejar. En tiempos difíciles se inventa y se sale adelante.

En este país el trabajo del productor es también de director, vestuarista y actor, si hace falta. Pero así somos los venezolanos, hacemos de todo. Aunque la labor de producir es muchas veces la más difícil y no recibes los aplausos. Pero te sientes agradecida, la obra es como tu bebé. Nadie lo entiende sino tú. Pero se hace y a uno le gusta.