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El hacer poético muestra la poesía actual en 12 preguntas

Julio Ortega | Foto: Eliterse Hernández

El libro de Julio Ortega proyecta “la función del poeta no como el héroe civil del discurso ni como el brujo insomne de la tribu, sino como el interlocutor por excelencia probada” | Foto: Eliterse Hernández

Una centena de autores de Brasil e Iberoamérica respondieron un cuestionario sobre su voz lírica

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El hacer poético es una de las más recientes publicaciones del crítico literario peruano Julio Ortega, quien invita a una centena de autores a reflexionar sobre el contenido y la voz de su obra lírica.

La obra hecha por el sello estatal Monte Ávila es la segunda edición del mismo texto publicado en 2008 por la editorial Ducere de la Universidad Veracruzana de México. Consta de dos tomos, compilados gracias a la ayuda de María Ramírez Ribes, académica venezolano-española que falleció en enero del año 2009. El trabajo se fundamentó en la elaboración de un cuestionario con 12 preguntas sobre el itinerario de la voz poética de autores indispensables en las tradiciones literarias nacionales de América Latina y España, además de Brasil.

Preguntar para recitar. Una centena de poetas respondieron el cuestionario, entre los que se encuentran el argentino Juan Gelman, los peruanos Antonio Cisneros y José Watanabe, el chileno Oscar Han y los venezolanos Ramón Palomares, Rafael Cadenas y Eugenio Montejo.

“Se proyecta, así, la función del poeta no como el héroe civil del discurso ni como el brujo insomne de la tribu, sino como el interlocutor por excelencia probada, a cargo de las fronteras del lenguaje allí donde amplía el valor de las palabras sin precio”, indica el también autor del ensayo crítico Rubén Darío y la lectura mutua (2004).

El cuestionario incita a los escritores a recordar su primer poema y sus genealogías literarias, con el ánimo de entender las voces del pasado que hablan a través de la lírica. Por eso mismo, luego se les pregunta qué prima en su voz literaria, si la imagen o el ritmo. También se les consulta si creen haber creado su propia poética, refiriéndose a si les interesa circunscribir sus obras a un conjunto de reglas elaboradas por ellos mismos. Son especialmente interesantes las secciones en las que Ortega pide a los autores elegir y comentar alguno de sus poemas. Allí el lector descubre que la mayoría de los encuestados escoge poemas en los que reflexionan sobre la literatura misma y su propia condición de hacedores poéticos. Cadenas, por ejemplo, presenta “Las paces”, en el cual quien declama decreta la libertad del verso, y Gelman transcribe su “Arte poética” de Velorio del solo (1961).

El libro del también profesor de la Universidad Brown cierra con un apartado titulado “Foro de escritores”, en el que la misma plantilla de preguntas que se le ha hecho a autores actuales la van respondiendo, a través de citas, poetas del pasado como Federico García Lorca y Rubén Darío.