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El poeta Luis Pastori se fue a buscar el “reino de la claridad”

Pastori ganó el Premio Nacional de Literatura  en 1962 y el Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984 | Foto ARCHIVO

Pastori ganó el Premio Nacional de Literatura en 1962 y el Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984 | Foto ARCHIVO

Fue miembro de la Generación de 1942, individuo de número de la Academia de la Lengua y gestor cultural

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La cultura llora la muerte de uno de sus más ilustres representantes: Luis Pastori, que falleció en Caracas a los 92 años de edad debido a complicaciones asociadas a la vejez.

La obra literaria del autor privilegiaba la relación entre la metáfora y el lenguaje, por considerar a este último más que un medio de expresión para el poeta. “La dificultad estriba en que, como decía Tayllerand mordazmente, ‘la lengua es un arma de que ha dotado Dios al hombre para ocultar sus pensamientos”, dijo en 1968 en una entrevista el escritor nacido en La Victoria que publicó su primer poemario cuando tenía 20 años de edad: Poemas en italiano (1941).

Al año siguiente vio luz Quince poemas para una mujer que tiene quince nombres. Y ese año se convirtió en miembro de la Generación de 1942, cuyo objetivo era oponerse al Grupo Viernes por considerar su postulado estético caótico y vacuo, dijo el autor a El Nacional en 1963. “Tenemos que luchar por el reino de la claridad, hay que resucitar al ruiseñor", señaló y agregó: "La poesía tiene el compromiso de defender y enaltecer al hombre en función de la libertad”.


La amplitud de la cultura. Pero no sólo se le extrañará por su diáfana vocación de poeta. También porque sus servicios al país no se limitaron a internacionalizar el nombre de Venezuela a través de los libros suyos que se publicaron en Europa, sino porque además de llegar a ser vicepresidente del Banco Central de Venezuela fue un gestor cultural modernizador. Fue viceministro de Estado para la Cultura en épocas del Conac, presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela y directivo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos en la década de los años noventa, cuando José Antonio Abreu dirigía el Conac.

Así como pensaba que la poesía tiene el compromiso de proteger y exaltar al hombre, Pastori se distinguió en la administración pública por considerar que la cultura era “un factor para el conocimiento, el acercamiento y la comprensión entre los pueblos”, como dijo en 1980 cuando era viceministro de Cultura y representaba a la nación en un encuentro sobre el tema en Bulgaria.

Apenas meses antes, el 12 de octubre, en un acto denominado El Pregón de la Hispanidad, en la Casa de Colón en Las Palmas de Canarias, se declaró abogado del panamericanismo. “Ninguna integración será realmente posible si no se moviliza y logra la integración cultural”, señaló en su intervención como orador de orden.

A pesar de que se autodefinía como “el menos académico de los ciudadanos”, el poeta y economista también ostentó desde la década de los años sesenta la letra “L” de la Academia Venezolana de la Lengua.

Entre los premios con los que se le distinguió están el Municipal de Poesía (1950), el Nacional de Literatura (1962) y el Hispanoamericano de Poesía León de Greiff (1984). También ejerció el periodismo cultural, pues fue colaborador de publicaciones como Papel Literario de El Nacional, Revista Nacional de Cultura Rayos y Colores (México). Se le recordará además porque, junto con Tomás Alfaro Calatrava, escribió de la letra del himno de la Universidad Central de Venezuela, que Evencio Castellanos musicalizó.

El velorio y el entierro de tan ilustre venezolano serán mañana en el Cementerio del Este.