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La poesía es la clave escénica para definir la identidad

La obra incluye textos de Willy McKey, Miguel Otero Silva, Isaac Chocrón y César Segovia, entre otros | FOTO RAÚL ROMERO

La obra incluye textos de Willy McKey, Miguel Otero Silva, Isaac Chocrón y César Segovia, entre otros | FOTO RAÚL ROMERO

La compañía que actualmente lidera Jennifer Gásperi presenta hasta mañana Retrovisor como parte de su programación aniversario, que comenzó el año pasado con el montaje Pechos de niña

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La metrópolis, las redes sociales y sus hashtags; un helado compartido, aquel que vive en el silencio de los ojos cerrados, ese amor que se ha convertido en el mejor azar, la guerra y el pantano. De todas las imágenes se vale el Teatro Nueva Era para definirse a sí mismo, para indagar en eso que significa ser venezolano. Es entonces cuando Retrovisor toma cuerpo en la escena.

La pieza, dirigida por Jennifer Gásperi, se presentará en el Celarg hasta mañana, como parte de la celebración de los 25 años de la compañía teatral. “Retrovisor es un experimento escénico que comenzó en Buenos Aires hace un año. Empezamos a trabajar con poesía venezolana, literatura y algo de dramaturgia. Todo se unió y encontramos un hilo: esa evolución del ser humano desde la infancia hasta la muerte”, dice la directora.

Así, el grupo de actores se vale de los elementos, cambios de ropa frente al espectador, variaciones en la voz y el movimiento, para que letras de Willy McKey, Miguel Otero Silva, Otrova Gomas, Isaac Chocrón, César Segovia, Natasha Tiniacos y Joaquín Ortega tomen forma en sus cuerpos. Todo esto acompañado de melodías de artistas como Bacalao Men, Ulises Hadjis, Cancioneira y Recordatorio.

La conmemoración del aniversario del grupo comenzó realmente el año pasado con Pechos de niña, obra que volverá al Trasnocho Cultural en octubre para ofrecer dos funciones. Así se cerrará un ciclo. Con este montaje –que toca temas como el embarazo no planificado, la violencia en el noviazgo y la comunicación familiar– la agrupación inició un proyecto que se llama Padrinos TNE, con el que llevan a jóvenes de escasos recursos a la sala de teatro. Así se beneficiaron más de 300 alumnos de colegios de Petare, Baruta y La Guaira. Además, han presentado la obra Melocotón, arroz alucinante, que habla sobre las adicciones, en funciones privadas.

“Romano Rodríguez fundó Nueva Era a finales de los años ochenta con una mirada muy clara sobre lo que quería: trabajar con adolescentes, que en su opinión era la población desatendida. Era también una búsqueda bien urbana, para conectarse con el que vive en la ciudad”, recuerda Gásperi, que comenzó con la agrupación en los talleres para jóvenes.

Actualmente la compañía la integran seis miembros, que no solo actúan sino que también son dramaturgos, productores, vestuaristas, directores técnicos y tesoreros. Pero a la hora de llevar a cabo un montaje, el elenco puede llegar a 100 personas.

La directora agrega que esa comunicación a través de las obras con el que “va por la calle”, además de un proceso de exploración del cuerpo, caracteriza al Teatro Nueva Era. Pero el principal elemento definitorio es su trabajo con y para adolescentes: “Les hablamos como ellos lo hacen para que llegue el mensaje. A los jóvenes actualmente les preocupan temas como la migración, la crianza, el amor que viven a través de las redes sociales y sobre todo la violencia, aunque les da miedo tocarla desde lo escénico”.

Retrovisor
Sala Experimental, Sótano 3, Celarg, Altamira
Funciones: hoy, 7:30 pm; mañana, 6:00 pm
Entrada: 350 bolívares