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Rowena Hill hace versos bilingües con lo sagrado

Rowena Hill / Alexandra Blanco

Rowena Hill / Alexandra Blanco

No es tarde para alabar y Planta baja del cerebro, libros más recientes de la poeta, fueron editados por Equinoccio y la ULA

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Al escuchar hablar el castellano a Rowena Hill, dudando de sus palabras pero impecable en la semántica de su comunicación, alguno podría pensar que lo mejor de su producción literaria no se encuentra en este idioma. Pero la poeta nacida en Gran Bretaña en 1938 vive en Venezuela desde 1975, es profesora universitaria, traductora de la obra de Rafael Cadenas al inglés y ha publicado siete poemarios en su lengua adoptada. El español la inspira.

En su lengua madre ha escrito una novela corta inspirada en Venezuela, The Dancing Gods, y una serie de cuentos acerca de una raza imaginaria de perros, Dog People. Está trabajando ahora en la traducción de los poemas de mujeres marginadas del sur de la India para una antología.

Equinoccio, el sello de la Universidad Simón Bolívar, presentó en junio No es tarde para alabar (2013). Su libro anterior lo publicó la Universidad de los Andes y se trata de la reedición de Planta baja del cerebro, una serie bilingüe de poemas escritos en español e inglés y publicada originalmente hace tres años por la revista Alquitrave, dirigida por el poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio.

Cada libro se refiere a uno de los temas que ocupa el trabajo literario de la también autora de Desmembramiento (2002). El de 2011 hablaba de la transformación por el deterioro que se encuentra en el cuerpo humano que envejece. No es tarde para alabar, en cambio, se refiere a lo sagrado y abunda en alusiones a la milenaria cultura india. “La poesía está al mismo nivel que los dioses, se ubica donde nacen el lenguaje y la imagen y por eso revela la conexión de nuestro ser con la tierra”, indica la poeta que se interesa por lo religioso a partir de dos perspectivas: la primera es la metafórica, que le permite mirar las imágenes sagradas como símbolos de las transformaciones humanas; la segunda privilegia a ciertos ritos de las religiones o la misma filosofía oriental como vehículos para la liberación completa de la mente.