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"Es peligroso hacer humor, pero más peligroso es pensar"

Laureano Márquez / Manuel Sardá

Laureano Márquez / Manuel Sardá

Laureano Märquez lamenta que comediantes y caricaturistas sean acosados. El autor considera que en una democracia sana los humoristas siempre deben adversar a los gobiernos. Cree que al poder le ha faltado tolerancia ante la parodia y que en el país hay autocensura

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Laureano Márquez está acostumbrado a la risa, no al odio.

Estremece cuando cuenta, preocupado, el tono de algunos mensajes que ha recibido y que son resultado de la intolerancia absoluta ante el humor. Dice que le han deseado hasta la muerte. Un ambiente hostil que lo ha llevado a autocensurarse.

Márquez no cree que el presidente Hugo Chávez haya sido la única personalidad que inspiró el trabajo de los humoristas en los últimos 14 años. El también politólogo asegura que en el país siempre ha habido material para desarrollar parodias, obras de teatro y artículos que hagan reír y pensar por igual.

"Y lo seguirá habiendo con el nuevo gobierno", dice una semana después de haber encarnado a Francisco de Miranda en el acto de apoyo de los artistas a la campaña de Henrique Capriles Radonski.

--¿Hay lugar para chistes en una época de crisis? --Hay lugar siempre. Aquiles Nazoa diferenciaba el chiste del humor. El primero se acaba. El humorismo, en cambio, trasciende; su efecto queda en la mente de la gente y la hace pensar. Un ejemplo de esto último es Zapata.

Después de que uno ve una caricatura de Zapata, se queda pensando en ella. Igual pasa con Rayma, Weil y Edo.

El chiste lo gozaste, te reíste y ya. Pero el humor se queda.

--¿Ha cambiado la manera en que el poder maneja el humor o siempre ha sido igual? --Leí un texto muy interesante del historiador Manuel Caballero. El poder frente al humor tiene dos opciones: o lo tolera o lo persigue.

Y así ha sido a lo largo de la historia. Un sistema democrático se supone que debe ser tolerante con el humor.

Cuando el carácter democrático de los gobiernos se va perdiendo, uno de los síntomas inequívocos de ello es la persecución, la sanción o la represión del humorismo.

Paradójicamente, cuando hay una sociedad con ausencia de libertad, con dictadura, el humor toma mucha más fuerza.

--¿Nicolás Maduro es tan gracioso como Chávez? --Es mucho más gracioso que Chávez porque comete muchas pifias. Un ejemplo fue el comentario del pajarito. Chávez nunca hizo nada equivalente. Uno lo veía como más histrión. Él salía, cantaba y no pasaba nada.

--¿Quién es el más parodiable de la MUD? --Henry Ramos Allup es muy gracioso por su manera de hablar. Es fácil de imitar, da elementos para la caricatura. Los humoristas siempre hemos adversado a los gobiernos, nos toca estar en la acera de enfrente.

--¿Es un sector que nunca está contento con nada? --El humorista no puede estar contento con nada, porque siempre siente que algo falta. Esa es su tragedia. Me imagino que un humorista en Suiza estará más conforme que en Venezuela. Es posible que sus chistes no sean de política. Encontrará otras cosas de las que hacer humor, pero nuestros gobiernos nos dan para tanto que casi abandonamos otras vertientes.

--Varios humoristas han sido blanco de medidas legales e incluso de amenazas. ¿Cómo manejan la situación? --Es muy duro. No es nada fácil levantarte y leer los tweets. Cuando ves ciertas cosas que te escriben, el odio que destilan, es inevitable pensar: si el que escribió esto tiene una pistola y me encuentra, segurito me mata.

Hay una frase que recuerdo siempre en estos casos: a nada temo más que al miedo mismo. Creo que uno tiene recelos y que efectivamente en Venezuela se piensa con temor. Cada vez que escribo un texto, me pregunto cómo serán tratadas mis palabras esa noche en un programa de televisión que comenta mis artículos con mala intención. Un ejemplo es el inconveniente con el editorial sobre Aquiles Nazoa, que en ningún caso aludía al Presidente. Entonces, afirmar en televisión que era contra Chávez y decirlo además el día que su cuerpo estaba siendo sepultado es una cosa muy vil, porque 80% de la gente que ve ese programa no va a leer nunca el artículo y va a tomar como válido que era contra el Presidente.

--Era un artículo sobre Aquiles Nazoa, acompañado de unos versos escritos por él en los años cuarenta.

--Es sobre la realidad del país también. El poema se llama "Verbos irregulares".

Trata de los momentos en los cuales uno se limita al hablar. Yo sentía que este era uno de esos en los cuales uno cuida sus palabras. Había muchas cosas de las que se podía escribir, pero uno se limita porque ­como dice el poema­ "de escribir las cosas que uno tiene en el seso yo voy preso, tú vas preso, él va preso". Quería entonces hablar del papel del humor y hablar también de los momentos en los cuales el humor guarda discreto silencio.

Casualmente, el día que decido hacer eso se me acusa de algo que no tiene nada que ver con el artículo. Es peligroso hacer humor, pero más peligroso es pensar. He tenido miedo. ¿Autocensura? La he practicado. Hay artículos que he cambiado. Trato de mantener esta máxima: lo que escribo es siempre lo que pienso, aunque no escribo todo lo que pienso.

--¿Lo hace porque recibe amenazas? --Últimamente, los humoristas en general hemos recibido llamadas y mensajes de texto. Amenazas de muerte como las que le han hecho a Rayma no me han llegado directamente. Pero te envían mensajes y tweets bastante agresivos. Una vez alguien me escribió: "Espero que entre los muertos del fin de semana aparezca el nombre tuyo". Hay gente que te agrede en la calle. De una u otra forma, en Venezuela estamos todos amenazados. A veces me pregunto por qué al Gobierno le molesta tanto lo que uno hace. Eso significa que el humor es poderoso, tanto como para que el jefe del Estado se ocupe de uno, lo mande a enjuiciar, lo sancione. Pero ese mismo presidente me perdonó cuando escribí "Venezuela sin Esteban". La ministra de Comunicación me quería enviar para la Fiscalía y él dijo: "Dejen eso así".

Bolívar parodiable

Laureano Márquez se pregunta qué pasa con las figuras patrias y el humor, y en especial por qué una parodia basada en Simón Bolívar es impensable. "Para el país, eso demuestra una carencia de acuerdo con las teorías de Freud: si Bolívar es un dios, entonces no es el padre de la patria.

Porque uno pelea con el papá en la casa, Bolívar debería ser más humano, más cercano, menos Olimpo y más cotidiano. Quisiera un Bolívar parodiable. A Miranda le hicimos un sketch con mucho respeto. El humor se hace con los personajes importantes y seguro nos ayudaría mucho más a poner en vigencia el pensamiento del Libertador. Yo haría un sketch con moral y luces".

La parodia sobre Miranda que fue presentada hace diez días en el acto de apoyo a la campaña de Henrique Capriles Radonski forma parte de la obra El juicio a Vicente Nario. En ella comparte tarima con Emilio Lovera.

La pieza será llevada al Teatro Santa Rosa de Lima en mayo. Márquez asegura que el secuestro exprés que sufrió la semana pasada no fue una retaliación política.