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El patrimonio crece a cuentagotas

Miranda en La Carraca (Arturo Michelena, 1896) es uno de los íconos de la colección de la Galería de Arte Nacional | FOTO ARCHIVO EL NACIONAL

Miranda en La Carraca (Arturo Michelena, 1896) es uno de los íconos de la colección de la Galería de Arte Nacional | FOTO ARCHIVO EL NACIONAL

Las últimas adquisiciones se hicieron en 2012, año en el que Juan Calzadilla, entonces director de la GAN, reconoció que el arte contemporáneo no tenía suficiente representación dentro de las colecciones de los museos

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Una deficiente política de donaciones y adquisiciones, aunada con la imposición de la línea política en el campo de la investigación, han dado como resultado el estancamiento de las colecciones de los museos nacionales.

El patrimonio de la Fundación Museos Nacionales está integrado en la actualidad de 49.000 piezas de arte y más de 120.000 de taxidermia. Las más recientes fueron adquiridas en 2012, cuando se sumaron a las colecciones 1.800 obras, de las cuales 1.093 pertenecían al portafolio del fotógrafo Francisco “Frasso” Solórzano sobre el 27 de febrero de 1989. Otros están firmadas por Nelson Moctezuma, Oscar Sjöstrand, Jorge Chacón, Yecef Nerhi y Theodoro Lacomte, entre otros artistas.

Fue un esfuerzo importante pero no suficiente, afirmó Juan Calzadilla, entonces director de la Galería de Arte Nacional. “Es evidente que debemos adquirir más obras. Si bien es cierto que tenemos un gran patrimonio, también lo es que tenemos grandes fallas, grandes lagunas, sobre todo de artistas contemporáneos”, agregó el crítico.

Históricamente, los comités de adquisiciones y donaciones han sido integrados por los directores de los museos, quienes, junto con los equipos curatoriales, hacen recomendaciones sobre las piezas que deben sumarse a las colecciones.

Sin embargo, Katherine Chacón, ex directora de los museos Reverón, Cruz-Diez y Alejandro Otero, asegura que mientras perteneció al comité de adquisiciones y donaciones, este no tuvo ni voz ni voto en la toma de decisiones. Por encima se encontraba una junta que debía aprobar las compras, pero no se reunía. Aunque llevábamos ofertas que se discutían muy seriamente, nunca se compró nada. Ni siquiera se aceptaron donaciones. Había autoritarismo. Si entraron algunas obras no lo decidimos nosotros”, recuerda.

Susana Benko, que fue gerente de investigación y curadora de varios museos, considera que la burocracia prevalece sobre el interés de enriquecer el patrimonio artístico de la nación. “Existió la oportunidad de adquirir un González Bogen, una fotografía que le hizo Boulton a Alejandro Otero y piezas de María Teresa Torras. Nada se compró porque la gente que estaba por encima nunca fue. Nada se aprobaba. Incluso las publicaciones se acabaron en 2007”, señala.

A esto se sumó el congelamiento de las partidas presupuestarias que no eran ejecutadas a tiempo. El dinero que no se usaba se devolvía a la Tesorería y no volvía a ser asignado.


Donaciones bajo la lupa. Las donaciones también deben ser aprobadas por el comité. “Nuestros museos no reciben todo, sino lo que aporte al desarrollo de las colecciones”, declaró la semana pasada Edgar González, presidente de la Fundación Museos Nacionales.

Pero el galerista Nicomedes Febres considera que en la actualidad no hay en los museos personal capacitado para reconocer los estándares de calidad en las donaciones. “Iba a donar tres piezas a la Galería de Arte Nacional. Una era un retrato hecho en el siglo XIX por Bernardo González, cuya obra se encuentra en Barcelona. En la institución no sabían ni quién era el artista y no lo tomaron en serio”, cuenta.

Chacón recuerda que tras dos años de discusiones logró que el ex ministro de Cultura Francisco Sesto aceptara la concesión de más de 2.000 piezas para el Museo Cruz-Diez.

“Fue una lucha constante. Luis Guevara Moreno donó toda su gráfica y el maestro Cruz-Diez toda su obra de afiches. Sucedió también con la donación de la gráfica de Denise René, que luego de muchas discusiones me permitieron ir a buscar”.

El crítico de arte Félix Suazo cree que este tipo de distorsiones se corregiría con una junta capacitada. “Las decisiones sobre qué se adquiere en los museos no pueden ser tomadas por una sola persona. Además de la junta directiva, lo investigadores deben participar. El comité de adquisiciones del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas llegó a estar integrado hasta por 150 personas”.

El curador afirma que el presupuesto nunca ha sido un problema para enriquecer las colecciones de los museos. Dinero siempre ha habido. El tema es que lo destinan para otros asuntos que no están relacionados con el arte, concluye.