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Un país en ruinas es el pasajero de un viejo autobús

El montaje se presentará hasta el 25 de junio | Foto: Williams Marrero

El montaje se presentará hasta el 25 de junio | Foto: Williams Marrero

Daniel Uribe celebra sus 30 años de carrera con la pieza Fango negro, que envuelve al espectador en una experiencia hiperrealista de particulares personajes

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"Yo soy 87 kilos de pura mariconería". Así se describe, entre chistes y caderas meneadas, la mujer de Nicolás, el que conduce el autobús donde todo ocurre. Es el primer personaje con el que se encuentran los pasajeros que vivirán una experiencia hiperrealista en Fango negro, montaje con el que Daniel Uribe celebra tres décadas como director teatral. Lo estrenó en los años noventa como parte del Festival Internacional de Teatro de Caracas.

Todo comienza en la plaza Francia de Altamira. Los actores son unos transeúntes cualquiera, bachaqueros, loquitos, borrachos, puritanas o sifrinas a las que todo les da asco. Los que pasan ajenos al espectáculo quedan confundidos.

La obra cuenta la historia de Manuel, un joven militar que sale en busca de su novia y descubre que se ha convertido en prostituta. La moral, la violencia, la crisis social de un país en ruinas, las decisiones políticas, la censura y la libertad individual son temas que toca la obra, entre el humor y los golpes.

Fango negro fue uno de mis primeros espectáculos en un lugar no convencional. Ahora con la crisis del país, los artistas debemos buscar espacios y generar otros. Esta propuesta la hicimos cuando estábamos comenzando y carecíamos de una sala donde presentar nuestro trabajo. En estos momentos, con la situación que vivimos, los recortes eléctricos y nuevos horarios en los centros comerciales, nosotros no podemos apagarnos. Somos luz y tenemos que dar luz. Si muere el teatro, murió el país. El teatro es para que uno se sienta identificado con su realidad psicológica, psíquica, existencial y política”, afirma el director.

Uribe comenzó su carrera en 1986 junto con el Centro de Directores para el Nuevo Teatro. Se estrenó con Comala, una versión escénica de la primera novela de Juan Rulfo, Pedro Páramo: “Yo me inicié con Rajatabla y Carlos Giménez, así que mi estilo de entonces estaba muy influenciado por él. Luego se fue depurando y ahora tengo una estética distinta: el espacio vacío, la simetría en la puesta, la geometría visual. Es el trabajo del actor que se impone a través de una interpretación dinámica, a través de un juego teatral”.

Y es esa experiencia lúdica la que priva en Fango negro, que pasea a los espectadores hasta llegar al bar The Pleasure Girl. Allí ocurren más locuras, hasta regresar al punto de partida. El montaje se presentará hasta el 25 de junio.

“Creo que es una pieza muy pertinente para lo que estamos viviendo en el país. Fango negro es una voz de violencia, la que vivimos todos los días, la que sentimos al salir de las casas sin saber si regresaremos vivos al final. Tenemos que salir de esa asfixia, debemos construir. Creo que sí es posible, está en manos de todos nosotros”.

Fango negro. Teatro en el autobús
Plaza Francia, Altamira
Funciones: viernes, 8:00 pm; sábado, 7:00 pm
Entrada: 2.016 bolívares