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Los padres de la ficción tienen nuevas caras

El actor venezolano Ricardo Álamo/

El actor venezolano Ricardo Álamo/

Aunque en las telenovelas los papeles paternales están en segundo plano, una generación de galanes ha mostrado solvencia actoral para interpretarlos

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En una sociedad matriarcal como la venezolana, el reto que representa escribir un papel de padre para una telenovela es inmenso. Algunos dramaturgos como Mónica Montañés no dudan en plasmar a un sinvergüenza. Otros, como Iris Dubs, autora de Dulce Amargo, creen en la posibilidad de enseñar la paternidad responsable a través de personajes que los representen justamente.

Montañés señala que se ha tomado como una misión de vida tratar el tema de la paternidad irresponsable, que considera como un problema de salud pública; sin embargo, en sus novelas también ha tenido padres buenos. “En mis producciones he tenido personajes muy fuertes, como el que interpretó Carlos Mata en Voltea pa’ que te enamores o el que hizo Raúl Amundaray en ¿Vieja yo?, con los que he tratado de equilibrar la presencia de las mujeres con estos troncos de padres”.

Carlos Pérez, autor de De todas maneras Rosa, afirma que el protagonista tiene que ser un buen padre y que eso es un mandato dictado por las mujeres, el segmento de la población que más consume telenovelas. “Hay una fuerza motriz de la mujer, que es la que impone el acomodo del mundo y el de los hombres. ¿De qué manera se expresa el hombre? Si me lo preguntan en público, no respondo, pero el hombre es un subalterno”.

Iris Dubs asegura que el mayor reto de plasmar un padre en sus novelas es vencer el estereotipo del hombre mujeriego arraigado en la sociedad. “Incluso cuando se tratan temas de hijos abandonados trato de enmarcar el reclamo desde el respeto”, agrega.

El escritor de Nacer contigo, José Simón Escalona, piensa que para crear un padre hay que idealizar la figura porque la telenovela tiene la obligación comunicacional de mostrar personajes heroicos. “El poder lo ostentan los hombres, pero no el poder afectivo, de orientación moral, de apoyo solidario a los hijos, ese lo tiene la mujer. Siempre es complejo crear esos personajes paternos porque hay que salirse de la realidad del mundo en el que se escribe”.

Martin Hahn, creador de La viuda joven, indica que hay un nuevo tipo de papá que se impone en la televisión y que está ganando espacios: el genuinamente bueno. “Un padre ejemplar es uno responsable, que provee no sólo lo material sino seguridad, amor, compasión, educación. Y una cualidad muy importante es que no importa perder esa característica del macho vernáculo para convertirse en un ser más sensible”, añade.

 

Los nuevos. Atrás quedaron los tiempos en los que Raúl Amundaray o José Bardina representaban la figura del gran padre. La televisión ha cambiado y con ella los actores que pueden encarnar con solvencia ese papel.

Aunque algunos podrían ser considerados muy jóvenes para interpretar estos personajes, los escritores aseguran que tienen la calidez necesaria para dar el salto de galán a papá.

Para Montañés, el mejor físico y la mejor actitud para asumir papeles paternos la tiene Eduardo Orozco. “Demostró unas grandes cualidades histriónicas para dibujar características como la nobleza en Válgame Dios y me parecería muy hermoso trabajar con él un papel así más adelante, porque ya quedó establecido. Y de los que ahora están en los cuarenta pondría a Luis Fernández -que es un tronco de padre en la vida real- y a Rafael Romero, actores que antes eran protagonistas y ahora pueden ser el papá de fulano”.

Luciano D’Alessandro posee la fuerza necesaria para encarnar a un papá en la pantalla chica, asegura Hahn. “Es un actor muy apasionado, que pone mucho sentimiento en sus trabajos. Tiene la capacidad de reflejar y de interpretar al padre que cualquiera hubiera querido tener en la vida”.

Dubs afirma que tuvo una experiencia maravillosa al trabajar con Guillermo Dávila y Ricardo Álamo en Toda una dama, la primera novela que se hizo en RCTV después del cierre de la señal abierta. “Una relación como la de ellos dos, entre padre e hijo, es difícil de encontrar. Fue algo estupendo y a su vez marcaba la experiencia que Ricardo tenía con su propio hijo, interpretado por Gabriel Mantilla. Fue una relación de padres en dos generaciones, dieron unas escenas hermosísimas. Y Guillermo tiene una cualidad especial en el sentido de que puede ser un padre severo pero al mismo tiempo amigo, chistoso, compañero”.

Carlos Pérez indica que cualquier actor podría encarnar a un padre mientras al personaje se le atribuyan características adecuadas. “Cada galán es un papá en potencia, lo que pasa es que eso se ve al final de las novelas. Sin embargo, si traducimos en un nombre la expresión de calidez y de protección debo decir que Ricardo Álamo las posee”, añade.

El nombre de Álamo también llega la mente de Escalona, quien además asegura que en el país hay muchos actores que pueden representar cabalmente a un padre y nombra a dos aún más jóvenes: Daniel Elbittar y Christian McGaffney. “Ricardo transmite serenidad, confianza en sí mismo y una afectuosidad que lo hace ese galán extraordinario para interpretar a un padre. También se me ocurre Daniel Elbittar, que transmite salud física, una virilidad que no necesita artificios. Eso siempre se relaciona a la disciplina. Hay otros, como Christian McGaffney, que es un excelente actor y que a pesar de su juventud transmite mucha seguridad y carisma. Todos ellos tienen ese aire de caballero que, a fin de cuentas, es lo que se espera de un padre”.







kfranceschi@el-nacional.com