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La onda Drexler se expandió por el Teresa Carreño

La buena onda de Drexler se apoderó del teatro rápidamente | Foto Williams Marrero

La buena onda de Drexler se apoderó del teatro rápidamente | Foto Williams Marrero

He aquí a un hombre a una guitarra pegado, un soldado de la emoción y la razón. Un artista que prometió volver. Aquí el testimonio de la promesa cumplida

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Sin colas, bulla ni contratiempos llegaron los más de 2.000 fans de Jorge Drexler a la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. Pocos minutos después de las 8:00 pm, el telonero Carlos Angola apareció en el escenario para bautizar con los presentes los temas de su nuevo disco, Tristeza poptimista. Lo cierto es que el intérprete preparó la atmósfera de una noche que tuvo como hilo conductor la serenidad y la buena música.

A las 8:40 pm, Drexler entró en escena acompañado de su banda y la sala se vino abajo en aplausos. Con una puesta minimalista, el ganador del Oscar a la Mejor Canción en 2005 comenzó su presentación con los versos de “Todos a sus puestos”. “¡Buenas noches Caracas!… Hace mucho tiempo que esta banda no tocaba junta, así que estamos recuperando un amor. Es un placer tocar con estos músicos maravillosos”, expresó.

La buena onda de Drexler se apoderó del teatro rápidamente. Siguieron los temas “Transporte”, “Se va, se va, se fue”, “La nieve en la bola de nieve” y “La edad del cielo”. Y paró para improvisar: “Si ustedes le dan a sus palmas no oigo nada. Pero nada más lejano a mi voluntad que desmotivar a la audiencia, así que les pido cambiar sus palmas por castañuelas”. Acto seguido, deleitó a los presentes con “Mi guitarra y vos”.

La banda tomó un descanso y Drexler se sentó al borde del escenario para continuar el concierto en un ambiente más intimista. El público empezó a pedirle temas, pero tenía previsto cantar “La milonga de moro judío”, no sin antes relatar que el estribillo de la canción, inspirado en una cuarteta de Chicho Sánchez Ferlosio, surgió en la sala Galileo de Madrid durante un encuentro con su amigo Joaquín Sabina.

En un momento de silencio, una fan le preguntó en voz alta si sabía bailar y no se quedó sin respuesta. “Me gusta mucho. Escribí una canción afirmando que los músicos no bailábamos, pero ese concepto ya murió. No pregunten que yo contesto”, bromeó.

Siguió con un tema dedicado a uno de sus hijos, “Noctiluca”, para luego cantar “Luna de Rasqui”, compuesto en Los Roques. “No está terminada. Voy a tener que volver para finalizarla, pero se la dedico al maestro Simón Díaz”. El homenaje continuó con su interpretación de “El loco Juan Carabina”. Pero ese no fue todo el toque venezolano de la noche. El músico caraqueño Juan Rodríguez Berbin lo acompañó en la percusión y su baterista redobló toda la noche con una Parra Drums, marca de factura nacional. 

El momento “N” llegó con cinco voluntarios que subieron al escenario para jugar con la aplicación de canciones del intérprete uruguayo, escritas y producidas para ser transformadas y editadas por sus seguidores en tabletas o teléfonos inteligentes. El frenesí prosiguió con “Las transeúntes”, “Llueve”, “Disneylandia”, “Polvo de estrellas”, “Soledad”, “Al otro lado del río” (cantada a capella), “Todo se transforma”, “La trama y el desenlace” y “Sea”.

Vítores. Aplausos. C’est fini.


Jorge Drexler: cierre de la gira Mundo Abisal

Hoy,

8:00 pm

Aula Magna de la Universidad Rafael Urdaneta, Maracaibo