• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

“Le ofrecí a Pancho mis piernas para caminar por su vida”

Francisco Massiani

Francisco Massiani

El documental cuenta la historia del autor de Piedra de mar desde su perspectiva. Lo muestra sin prejuicios como estudiante, padre, amigo, pintor y amante. Se estrenará el viernes en 10 salas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

A Manuel Guzmán Kizer lo rodeó la literatura venezolana toda su vida. Mariano Picón Salas, Arturo Uslar Pietri, Armando Rojas Guardia y Guillermo Meneses, por solo nombrar a algunos, no le eran indiferentes. Su gusto creció de la mano de Gabriela Kizer, su madre, profesora de Letras en la Universidad Central de Venezuela.

Pero fue en la obra de Francisco Massiani en la que se encontró. Un año antes de convertirse en tesista de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, Guzmán conoció al autor de Piedra de mar. “Vamos a hacerte una película Pancho”, le dijo entonces al escritor.

Francisco Massiani: breve y arbitraria historia de mi vida se estrena el viernes en diez salas del país. La producción ejecutiva estuvo a cargo de Rodolfo Cova, quien apadrinó el proyecto luego de cinco años de haber sido filmado como parte de la tesis de grado del director.

“En mi imaginario nadie es como él. Conocerlo fue una revelación. Descubrí que un poeta no es un tipo triste, asexuado o deprimido. Tampoco alguien que les escribe a los políticos. Si hay una definición de poeta es Massiani. Esa forma de ser, ese apetito de vida, me atrapó. Y a él le ofrecí mis piernas para caminar por su vida. El tenía 15 años en cama y salía muy poco”, contó el realizador.

Durante dos semanas, Guzmán y un equipo integrado por Oswaldo Maccio y Luis Yslas, entre otros, reconstruyeron la vida de Massiani acompañados de sus prosas y sus versos. Lo sacaron de su libro más conocido y lo mostraron en varias dimensiones: estudiante, padre, amigo, pintor y amante.

Pero más allá de eso, volvieron sobre sus pasos a los lugares que frecuentaba el escritor para descubrir al hombre, algo que el documental advierte desde la primera toma.

Visitaron la Tasca Royal en La Florida y la Escuela de Arquitectura de la UCV, adonde Massiani no regresó luego de estudiar cinco semestres. También estuvieron en el apartamento que el autor compartió con Belén Huizi, de cuya muerte –ocurrida en 1998– no se sobrepuso.

La cinta también recorre los pasillos y las aulas del Liceo Andrés Bello, donde Massiani se entrevista con el actual director, quien confunde su apellido a pesar de que Piedra de mar es de lectura obligatoria en los programas educativos. “Hay que obligarlos, a patadas, a leer”, lo confronta el autor.

Nada fue sencillo, recordó Guzmán. Para el cineasta lo más complejo fue asumir la responsabilidad de exponer al escritor: “Es un personaje con una coraza que es difícil penetrar. Ahí hay un resultado muy humano, que va más allá de su primera novela y su alcoholismo. A su hija le gustó, eso es un buen indicador. A veces exigía cosas que no eran posibles, pero entendí que tenía que tener paciencia y acoplarme a su proceso”.

Hay entrevistas reveladoras que dejan en claro que todavía hay quien no conoce a Massiani. Quizás sin pretenderlo, Francisco Massiani: breve y arbitraria historia de mi vida se convierte en testimonio de un país que olvida a sus escritores, su cultura. También es el retrato de un padre amoroso, como lo señala su hija Alejandra Massiani, quien motivó al autor a publicar otras obras luego de 20 años de silencio editorial.

Consciente de las fallas técnicas que puede tener la cinta, Guzmán señaló que si tuviera la oportunidad de rehacerla, cambiaría algunas cosas. “Regrabaría muchas tomas con un buen director de fotografía y planos que signifiquen algo. También con un buen sonidista. Si hubiera contado con eso tendría otra película”, finalizó.


Francisco Massiani: breve y arbitraria historia de mi vida

Circuitos Cines Unidos y Cinex

Desde el viernes


El dato

Hasta el día de hoy, Francisco Massiani ha publicado tres novelas, seis libros de cuentos y tres poemarios. En 1998 obtuvo el Premio Municipal de Prosa. En 2005 fue ganador del V Concurso anual de la Fundación para la Cultura Urbana por su libro Florencio y los pajaritos de Angelina, su mujer. En 2012 se le concedió el Premio Nacional de Literatura como reconocimiento a su trayectoria.