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“Los negros no necesitamos seguir haciendo de esclavos”

“Tengo compañeros que hacen montajes poderosos (…) Son profesionales de verdad. ¿Que se van a morir pobres haciendo teatro? Sí, pero son de verdad", dice Tellis

“Tengo compañeros que hacen montajes poderosos (…) Son profesionales de verdad. ¿Que se van a morir pobres haciendo teatro? Sí, pero son de verdad", dice Tellis

María Alejandra Tellis ganó el Premio Municipal de Teatro 2016

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En medio de un botadero, María Alejandra Tellis buscaba unos andamios para la obra Pica pica cuando recibió la llamada. Se quedó inmóvil. La productora del montaje, que estaba a su lado, se asustó. Pero no era una noticia triste, sino lo contrario. Le acababan de avisar que era la ganadora del Premio Municipal de Teatro 2016 por su actuación en El largo camino del edén, que se presenta hasta mañana en el Centro Cultural BOD.

De Caricuao, la mayor de cinco hermanos es actriz desde hace una década, primero en los talleres de Dairo Piñeres y luego con la Fundación Rajatabla: “Allí fui formada por personas que amo profundamente y que me enseñaron no solo a usar el don de la actuación, sino a moldearlo, a tener disciplina, compromiso, entrega. Tener respeto por el público y por el escenario, que es un templo”.

Ha participado en piezas como Hambre de hembra, Convit y Dónde caerme viva, que acaba de estrenar Teatrela. Pero también ha trabajado en el cine –interpretó a Candelaria en Azú de Luis Alberto Lamata– y en la televisión, en la que dio vida a Encarnación en Guerreras y centauros. “Me enamoré profundamente de ella. Y cuando me despedí, porque yo soy medio ritualista y sentimental con mis personajes, lloré. Le agradecí por todas las cosas que había aportado a mi vida, por enseñarme a grabar una telenovela y sentir respeto por los actores que trabajan en ese medio”, recuerda de una producción que generó controversia.

“Me dio mucha tristeza que un trabajo tan hermoso no lo pudiera disfrutar la gente por prejuicios políticos, sean o no válidos. Porque es mi arte y cuando lo haces quieres que todos lo conozcan”. Y habla de una división que no se da únicamente en la pantalla chica, también en las tablas: entre el oeste y el este de la ciudad. “Sería lindo unificarnos. Tengo compañeros que me han formado y no son conocidos, porque los que sí lo son no los van a ver. Y hacen montajes poderosos, con criterio, con las uñas; que van mucho más allá de la risa fácil, del desnudo taquillero. Son profesionales de verdad. ¿Que se van a morir pobres haciendo teatro? Sí, pero son de verdad”, agrega.

Cuenta que algo parecido le sucedió con El largo camino del edén, que primero se presentó en Unearte: parte del público no tenía idea de este monólogo, escrito por José Gabriel Núñez, dirigido por Jhonny Romero y a cargo de Dionisíacas Producciones. Allí interpreta a Amelia Marcano, una madre que sufre en medio de la tensión política de los años setenta. “Y estoy muy agradecida de poder interpretarla, es un personaje que duele. En este momento no hay guerrilleros, pero tenemos la violencia. Y todas estas madres viven lo mismo. Cuando una mamá llora porque le matan a un hijo, llora desde las entrañas, sea pobre o rica. Llora y punto. Y la violencia nos está quitando todo”.

Para construir a Amelia tomó un poco de su propia mamá. De hecho, lo hace para todos sus personajes: “Ella nos dio todo. Nos dio educación, su ropa, sus zapatos, su comida. Nos dio seguridad. En mi casa ella es mi gobierno, mi ministro de Educación, mi sacerdote, mi amiga”.

Colorida y gestual, poderosamente expresiva, recuerda que de pequeña le gustaban muchas cosas, sobre todo el teatro. Pero al principio se abstuvo de estudiarlo: “Ser actriz y negra en este país es llevar y traer tacitas de café. Hay muchos prejuicios, hay racismo. Yo he vivido la discriminación por ser negra, bajita y gordita. El Premio Municipal me demostró que los actores negros no necesitamos seguir haciendo de esclavos. Que los directores y productores entiendan que necesitamos personajes, una oportunidad”.