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El mutismo hiere a la Cultural de Caracas

Pino Iturrieta y el periodista Jaime Bello decidieron retirar de la programación <i>Los pasos perdidos</i>, que ambos conducían | Foto Archivo

Pino Iturrieta y el periodista Jaime Bello decidieron retirar de la programación Los pasos perdidos, que ambos conducían | Foto Archivo

Trabajadores y usuarios aún esperan respuesta sobre lo sucedido con la emisora fundada hace 38 años

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El silencio es lo que ha quedado de la Emisora Cultural de Caracas. Un vacío ligado a la desinformación, esa terrible sensación de no saber dónde se está ni por qué. Ha pasado más de un mes y aún esperan una respuesta ante la incertidumbre los usuarios, locutores, productores y patrocinadores que hicieron de la estación una alternativa. Impulsaban el arte, ese con el que “podemos salir de nosotros mismos, saber qué ve otra persona de ese universo que no es igual que el nuestro”, como decía Marcel Proust.

Luego de casi cuatro décadas transmitiendo a través de la 97.7 FM, no hubo renovación de la concesión, que ahora posee Difusión Latina. Así la Emisora Cultural tuvo que cambiar de dial –súbito, como la ira– a la 97.3 FM, en la que tuvieron al comienzo problemas técnicos. “Una de las cosas que propusimos a Conatel cuando no nos daban respuesta fue la posibilidad de ampliar la frecuencia desde la 97.3. Como familia, teníamos una responsabilidad: no quería que muriera la Cultural”, declaró a El Nacional Omar Jeanton, músico y locutor que había comprado la emisora en 2004 a la familia de Humberto Peñaloza, quien fue su fundador.

Pero la empresa no tenía los permisos del organismo para transmitir a través de este dial en Caracas –donde le pertenece a la estación comunitaria Voces Libertarias–, sino únicamente en Guatire. Tuvo, entonces, que salir del aire el 31 de octubre. De la emisora, que comenzó a transmitir el 1º de enero de 1975 y es patrimonio cultural de la ciudad, no se sabe nada más. Solo está su página www.laculturaldecaracas.com, en la que se pueden leer mensajes de los seguidores: “Queremos el dial 97.7, no lo cedan. Es nuestro desde hace mucho tiempo” y “Habrá señal por Internet, pero los locutores de nuestros programas preferidos no estarán. Qué tristeza”.

“El caso de la Emisora Cultural es muy curioso, insólito, diría. Fue un lugar especial de la radiodifusión con espacios que no atendían el resto de las emisoras. Nació para la difusión de la música clásica y de programas habitualmente subestimados por las otras empresas del medio, y desaparece sin pena, sin gloria y sin explicación. Sale del aire como resultado de un acuerdo entre un conjunto de intereses sobre los cuales no se tiene información cabal”, señala Elías Pino Iturrieta, quien conducía junto con Jaime Bello Los pasos perdidos, que decidieron retirar de la programación.

“Todo es muy vergonzoso”, asegura el editor adjunto de El Nacional. Y agrega: “Tomamos la decisión de retirarnos sin considerar la posibilidad de un regreso a ese contorno oscuro. Si encontramos cobijo más propicio, como esperamos, avisaremos oportunamente”.

Lo mismo sucedería con Caracas vuelta y vuelta, de José Luis Ávila y Faitha Nahmens; y con Zona Libre, que Alexandra Cariani conducía desde hace 8 años. “El programa está en pausa, no ha desaparecido, igual que Contacto Europa. Son un proyecto de vida y no descarto la posibilidad de ubicarlos en otro lugar. Ahora estoy aprovechando esta transición para posicionar mi blog Zona Libre Digital”, dice la periodista. “Esta ha sido una pérdida irreparable. Una de las más significativas que ha tenido el país y el mundo cultural”, agrega.

Ávila asegura que quedaron en shock con la noticia. "Hemos tratado de reunirnos con Jeanton, pero no ha sido posible. Sin embargo, habló con Faitha y le dijo que estaba en conversaciones con una emisora llamada Pacífica 90.7 para mudar parte de la programación. Eso no nos lo presentaron como una propuesta, sino que el dueño lo vio como una posible solución. Pero no me interesa. Creo que tampoco prosperó. La Cultural acumuló y ganó mucha audiencia porque era un espacio libre de tanta presión comercial, un escenario para la reflexión”.