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La música oriental se quedó sin la voz de la Sirena

María Rodríguez / Rafael Salvatore

María Rodríguez / Rafael Salvatore

Artistas del país recuerdan a María Rodríguez como una de las máximas representantes del folklore. La cantante cumanesa, que murió ayer, tenía 90 años de edad

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La boca roja y una cayena en la cabeza eran el distintivo de María Rodríguez, la Sirena, principal exponente de la jota, la malagueña y el galerón que falleció ayer a los 90 años de edad.

El guitarrista Aquiles Báez recuerda la última vez que vio a la cantante cumanesa. “Fue en una presentación en el Centro de la Diversidad Cultural, en Los Rosales, hace como tres años. Le pregunté cómo hacía para verse tan bella y me dijo que se enamoraba todos los días”.

Al también compositor se le nota el entusiasmo de haber podido tocar en un escenario con la artista, que murió en su residencia rodeada de familiares. “Cuando venía a Caracas siempre pedía músicos cumaneses, pero conmigo hacía una excepción. Me llamaba ‘er gordito’. Yo he compartido que jode con cantantes, pero con ella la emoción era única. Uno desde el comienzo estaba erizado”, cuenta sobre la intérprete de temas como “Los dos titanes” o “La oración del tabaco”.

Esa última canción responde a la creencia que tenía en los santos, algo que hacía saber a los demás. “Cuando hablaba contigo te decía que había algo a tu alrededor. Todo el tiempo tenía estampitas”, agrega Báez.

Cecilia Todd, amiga de María Rodríguez, menciona que ella leía el tabaco. “Varias veces fui a su casa en Cumaná y la encontraba con sus clientes. A mí nunca me lo leyó”, indica.

Fueron muchos años de amistad, más de 30. “La noticia pega, pero sé que fue un alivio para ella. Tenía tiempo mal. Había sobrevivido a varios ACV y en los setenta superó un cáncer muy fuerte. Era una persona que hacía lo que el corazón le decía. No seguía las pautas impuestas por los demás”.

Recuerda una vez que se fue la luz en un espectáculo en la calle: “De repente, les dijo a todos los asistentes que prendieran las luces de sus carros para que fueran los reflectores mientras ella bailaba”.

Todd y Báez destacan su legado como cultora de la música tradicional venezolana. “Es tan importante como Simón Díaz, lo que pasa es que él tuvo una ventaja mediática que le dio mayor presencia. Se han ido varios de nuestros héroes de la cultura y no ha habido mayor repercusión”, afirma el guitarrista.  

El músico considera que Rodríguez fue, además, un ejemplo de superación. “Pasó de presentarse en burdeles a casas de cultura. Dejó de ser la reina de la mala vida para ser la reina del folklore de Cumaná”.

El maraquero Manuel Rangel no la conoció, pero forma parte de la nueva generación de representantes de la música tradicional venezolana que asegura haber sido influenciado por la Sirena. “Conocí su obra cuando tenía como 10 años de edad. Influenció en mi aprendizaje de la música, en la búsqueda de una línea”.