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La música latinoamericana suena alto en Nueva York

La OSSBV en pleno, se vistió con las chaquetas tricolor para el concierto familiar en el Carnegie Hall | Foto FundaMusical Bolívar

La OSSBV en pleno, se vistió con las chaquetas tricolor para el concierto familiar en el Carnegie Hall | Foto FundaMusical Bolívar

El Carnegie Hall se ha colmado de un público ávido por escuchar a autores clásicos como Revueltas, Márquez, Chávez, Castellanos, Ginasteras, Estévez o Villa-Lobos

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Las vitrinas del Carnegie Hall que dan a la calle 56 con Séptima Avenida en pleno centro de Nueva York, detienen a los transeúntes. Las imágenes de una bailarina interpretando a la diosa yoruba “Yemayá”, más allá un percusionista tocando los tambores batá o la icónica batuta del venezolano universal Gustavo Dudamel, promocionan el Festival “Voces de Latinoamérica” que inició hace un mes en el complejo artístico inaugurado en 1891.

Venezuela ha tenido la responsabilidad de cerrar dicho Festival y con Gustavo Dudamel a la cabeza, El Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela está ofreciendo una muestra de sus noveles compositores, solistas, directores y de su Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar”, que este lunes 10 y el martes 11 protagonizarán dos conciertos de gala en el Carnegie Hall y cuyas expectativas están centradas en el repertorio latinoamericano, especialmente en La Cantata Criolla, de Antonio Estévez que será interpretada este martes.

La actuación del Ensamble de Metales de Venezuela, el pasado viernes en el Carnegie Hall,  reveló que El Sistema también estimula y apoya a los noveles compositores y que está haciendo aportes a la nueva creación musical de la región. Giancarlo Castro (integrante del EMV), por ejemplo, levantó al público de sus butacas con Gran Fanfarria, Llegada de un noble maestro y Walking faster, ésta última muy comentada por los expertos del jazz. Igualmente elogiada fue Guerra de Secciones, del venezolano Félix Mendoza, integrante de la OSSBV y del EMV. El contrapunteo que requiere esta obra, provocó que los diez integrantes de la fila de percusión se despojaran de sus elegantes chaquetas del frac para lanzar energía pura sobre la audiencia.

El alto volumen que por estos días tiene la nueva composición Latinoamericana en Nueva York, tuvo un nivel muy alto el sábado por la noche, cuando integrantes de la OSSBV, dirigidos magistralmente por el joven venezolano Joshua Dos Santos, enfrentaron el reto de estrenar mundialmente cuatro obras comisionadas por el Carnegie Hall para esta ocasión:  Pasos, Capítulo 1, del cubano Gonzalo Rubalcaba; Cuentos del Mar, del panameño Danilo Pérez; Accoussence, del mexicano Enrico Chapela, y Sombras que guardan el secreto, del argentino Esteban Benzecry.

Fue una audiencia integrada por especialistas y críticos musicales, musicólogos, profesores y sobre todo creadores, quienes aplaudieron las composiciones de la nueva música. Esteban Benzecry dijo: “Contar con intérpretes como los músicos de la Sinfónica “Simón Bolívar” es un enorme privilegio; ellos captaron muy bien la energía americanista de mi música evocadora de las mismas raíces que me unen a ellos. Esta obra requiere de intérpretes de gran calidad técnica, que sepan producir colores y climas meditativos y de músicos de una madurez interpretativa muy alta”.

Danilo Pérez y Gonzalo Rubalcaba manifestaron sus anhelos de continuar cultivando sus relaciones con los músicos venezolanos y dijeron al unísono: “Queremos ir a tocar con todas las agrupaciones nuevas que tiene El Sistema y hacer con ellos jazz, música de cámara, sinfónica… ellos pueden hacer cualquier género con alto nivel”. Mientras Enrico Chapela exclamó: “Los músicos de la OSSBV  estuvieron a la altura de su reputación internacional y lo más importantes para uno como compositor: mantienen el compromiso emocional con la obra en todo momento”.

Música para todos desde la cuna

El sábado 8, se realizó en el mismo complejo artístico la conferencia El día del descubrimiento: El Sistema. Las palabras de apertura las lideró León Botstein, director y profesor del Doctorado de Artes y Humanidades del Longy of Bard Collegue, reconocida universidad de la música que está abriendo su nuevo doctorado, Artes con enfoque social, tras la inspiración en la filosofía musical, educativa y social creada por José Antonio Abreu.

Botstein explicó que El Sistema es el modelo educativo más efectivo del mundo y ratificó que Venezuela es el ejemplo a seguir: “En EE UU buscamos la excelencia pero de manera individual y al final no alcanzamos el fin último de la educación: educar. Nos sucede como en Romeo y Julieta de Shakespeare, personajes perfectos que no perdieron detalle para consumar su amor, y, al final, no lo lograron. El Sistema, en cambio, es ejemplo de excelencia en el trabajo de equipo”.

El maestro José Antonio Abreu abrió sus palabras recordando la historia de los inicios y el recorrido de crecimiento de esta Red que pronto albergará 500 mil niños y jóvenes. Felicitó a la directiva del Carnegie Hall por esta “maravillosa iniciativa”,  y luego expresó que esta institución marcaría un nuevo hito en la educación musical al fungir de espacio de encuentro para los grandes representantes del movimiento musical latinoamericano.

Otra programación que fue un “hit” en el marco de la presencia musical y la gira de la OSSBV en Nueva York, fue el concierto familiar que ofrecieron los músicos venezolanos este domingo 9, en la sala Isa del Carnegie Hall, donde los 2.800 asientos estuvieron repletos de padres, abuelos y tíos con los pequeños de la casa. Claudette Sierra, en una pedagógica presentación, fue orientando al público a través de cada obra, informó sobre los instrumentos, las secciones y sus sonidos, habló sobre El Sistema y presentó a los cuatro noveles batutas: Joshua Dos Santos, Jesús Parra, Eduardo Salazar y Manuel Jurado.

La Ossbv inició el programa con Santa Cruz de Pacairigüa de Evencio Castellanos;  continuaron con Variaciones enigma de Edgar Elgar; luego la fiesta se prendió con el Malambo de Ginastera, el Mambo de Bernstein y Alma llanera, de Pedro Elías Gutiérrez. Una ovación y la avasallante emoción por alcanzar las chaquetas del tricolor nacional –que obsequiaron los músicos al público- pusieron fin a una tarde  diferente en la fría Gran Manzana.