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El amor entre mujeres lucha por un lugar en el séptimo arte

Julianne Moore protagoniza «No sin ella». Cate Blanchett fue nominada al Oscar por su papel en «Carol» | Fotos Cortesía

Julianne Moore protagoniza «No sin ella». Cate Blanchett fue nominada al Oscar por su papel en «Carol» | Fotos Cortesía

Las reivindicaciones sociales elevaron el número de filmes sobre lesbianismo, que ahora reflejan problemas reales. Antes el tema era tocado con timidez

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“Espero que No sin ella sea nuestra película, la de las lesbianas”, dijo en 2015 Ellen Page, quien ese año declaró que le atraían las personas de su mismo sexo. La actriz reveló el anhelo de elevar la voz de este grupo desde el cine, en el que los hombres gays han sido más representados que las mujeres homosexuales.

En la década de los treinta comenzó a mostrarse una figura secundaria y en su mayoría masculina, homosexual o transexual, con gestos amanerados y marcada por la sátira. Desde entonces se han visto pocas películas centradas en el amor entre dos mujeres.

Europa es pionera en el género. La primera cinta sobre lesbianas fue la alemana Mädchen in Uniform (1931), que se desarrolla en un internado de niñas. En Estados Unidos hubo varios intentos por tratar el tema, pero el Código Hays –1934 a 1967– censuró todo lo que considerara una perversión sexual.

La lucha social se impuso a la normativa y en 1961 el director William Wyler estrenó The Children's Tour, aunque todavía se suprimían escenas que hacían referencia explícita al lesbianismo.

“En esta época se podía observar apenas una mirada tímida, que se insinuaba sobre el tema”, señala José Alirio Peña, experto en cine LGBT. Pese a que había menos películas sobre ellas, señala, las lesbianas gozaban de más aceptación porque sus personajes estaban enmarcados en un contexto patriarcal. “Si una mujer amaba a otra mujer se quedaba del lado del sexo débil y no era un acto abrumador, a diferencia de un hombre que amara a otro hombre”.

Señala que desde los años ochenta se agregaron otros roles a los personajes: “No solo eran lesbianas, eran profesionales, hermanas, madres…”. Susan Sarandon fue aplaudida en El ansia (1983), en la que interpretaba a una doctora que se enamora de una vampiresa. Otras de la época fueron Lianna (1983) y Desert Hearts (1985).

Desde hace 11 años un mayor número de filmes se han centrado en el lesbianismo. Esto coincide con la lucha por las reivindicaciones, como la legalización del matrimonio gay en el mundo. Muestra de esto son La vida de Adele de Abdellatif Kechiche (2013), No sin ella de Peter Sollett (2016) y Carol de Todd Haynes (2015).

Peña afirma que el activismo está ligado a la cantidad de producciones LGBT recientes, pero que “hoy en día son más exitosas aquellas cintas en las que los personajes gays no se constituyen en guetos y se habla de una verdadera ciudadanía”.

El Dato
La máxima felicidad de Mauricio Walerstein (1982) fue el primer filme nacional en el que dos hombres se declaraban gays. Sobre lesbianismo solo están Macho y hembra (1985), Mecánicas celestes (1996) y Liz en septiembre (2014). José Alirio Peña afirma que en el país el tema se ha tocado de forma sutil y que la detonación del lesbianismo siempre depende de un factor externo, nunca surge como algo natural del personaje