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Un montaje invita a no acostumbrarse a la violencia

Cuenta Regresiva | Foto: Leonardo Noguera

Cuenta Regresiva | Foto: Leonardo Noguera

Cuenta regresiva, obra que dirige César Sierra, narra una historia de angustia, secuestros y dolor

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Ese había comenzado como un día cualquiera en la oficina de policías. La inspectora María Garralda y su equipo preparaban el café y conversaban. Pero un nuevo caso interrumpe la rutina. La angustia y la tensión mueven los hilos dramáticos de Cuenta regresiva, pieza de Jordi Galceran dirigida por César Sierra que se estrenará hoy en el Teatro Premium de Los Naranjos.

Protagonizada por Nacarid Escalona, Nathalia Martínez, Gavo Figueira, Juan Carlos Lares y Anthony Lorusso, la obra presenta un drama y las diferentes emociones que, ante él, experimentan los involucrados. Un niño de 3 años de edad ha sido secuestrado. Sin móvil, sin sospechosos ni punto de partida, el caso se complica cuando los culpables anuncian que el pequeño morirá en 30 minutos y su asesinato podrá ser visto a través de Internet.

“Cuando la empecé a leer me atrapó de una manera que casi ni la solté. Pensé que sería maravilloso pasar esa tensión a un escenario. Yo sé que lo normal es que la gente vaya al teatro a relajarse, pero a veces estas otras sensaciones también son agradables, porque haces catarsis. He disfrutado mucho los ensayos, es una pieza agotadora para los actores”, afirma Sierra.

La escenografía imita la idea de la comisaría que ha creado la televisión. De hecho, agrega el director, la estructura de la pieza está construida más cercana a un concepto cinematográfico que teatral: “Lo que más les he pedido a los actores es que busquen un estilo casi neutro, sin mucha teatralidad, porque lo que les está pasando es terrible”.

Martínez es quien interpreta a la madre desesperada, personaje que –dice– ha trabajado con mucho respeto y honestidad: “Es un tema muy delicado y como actriz es un gran reto. Me ha conmovido muchísimo. No quiero que sea forzado, sino que cada emoción sea genuina”.

El peligro de acostumbrarse a la violencia, a la muerte o a los conflictos es en realidad el tema que trata la obra del escritor catalán y que Sierra considera importante rescatar: “El montaje habla de cómo los ciudadanos nos hemos acostumbrado a las cifras rojas. Eso no puede ser. Hay que detenerlo, educar a la sociedad, hacer algo. No podemos vivir en un país donde salimos todos los días a la calle a riesgo de no regresar a la casa”.