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La modernidad no siempre fue europea

Colección Patricia Phelps | Foto: EFE

Colección Patricia Phelps | Foto: EFE

Patricia Phelps de Cisneros lleva su colección latinoamericana al Museo Reina Sofía de España

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Hasta los años cincuenta, Europa era el corazón de la vanguardia. Los movimientos artísticos se gestaban en sus capitales y, en especial, en París. Sin embargo, en este lado del Atlántico comenzaban a ocurrir cambios políticos y a hablarse, por primera vez, de democracia y de la necesidad de definir proyectos nacionales. Cada país lo hizo a su manera y, aunque muchas de las propuestas se quedaron en el papel, torcieron el curso del arte latinoamericano. La exposición La invención concreta ofrece un atisbo al período en el que el mundo conoció a Alejandro Otero, Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez, Gego, Mateo Manaure y, un poco más tardíamente, Héctor Fuenmayor.

De las 180 obras que se exhiben en el Museo Reina Sofía de Madrid, España, 62 fueron realizadas por artistas venezolanos. Todas las piezas pertenecen a la Colección Patricia Phelps de Cisneros, una de las más completas de cuantas existen en materia de arte latinoamericano.

La colectiva pone el acento en los lenguajes abstractos suramericanos. Se exponen trabajos de creadores como los brasileños Hélio Oiticica, Lygia Clark y Geraldo de Barros, el argentino Alfredo Hlito y el uruguayo Joaquín Torres-García, junto con otros de los venezolanos mencionados, contextualizados con los de sus contemporáneos europeos, como Piet Mondrian, Pol Bury y Mira Schendel.

La muestra se centra en el diálogo visual, y es por ello que los curadores Gabriel Pérez-Barreiro (director de la Colección Cisneros) y Manuel Borja-Villel (director del Museo Reina Sofía) dejaron de lado las cronologías y las procedencias a la hora de presentar las piezas. Éstas no están clasificadas ni por períodos ni por países, sino que se entremezclan en las 11 salas que abarca la colectiva, que incluye pintura, escultura, instalación, collage y obra gráfica.

El recorrido comienza con un trabajo de Cruz-Diez, la Physichromie 500, en la primera sala, dedicada a las piezas perceptivas e interactivas. El Cubo de nylon de Jesús Soto luce imponente y abarca toda la cuarta sala. Su presencia “llena el espacio en que se encuentra y aporta diversidad”, destaca el catálogo. También hay una sala dedicada a la obra de Alejandro Otero, en la cual se exhiben 23 creaciones, en su mayoría Colorritmos, Tablones, Estudios y collages.

La presencia de Gego es constante. Hay una sala dedicada enteramente a su obra. La selección abarca desde los dibujos sin papel hasta las grandes instalaciones, como Reticulárea. El recorrido culmina con una gran instalación de Fuenmayor, que data de 1973 y consiste en una sala vacía con paredes pintadas de amarillo. Se titula Citrus 6906 y apela al hecho de que el debate de la abstracción aún no termina para los artistas que llegaron a la escena después de la década de los setenta.

Patricia Phelps de Cisneros indica que la muestra pretende llenar un vacío. “Buscamos promover una mayor apreciación de la diversidad, la sofisticación y la variedad del arte contemporáneo de América Latina”. Entre las novedades de la exhibición se destaca la realización de un congreso internacional en julio, así como una mayor presencia en Internet. Hay una audioguía diseñada para celulares y un sitio web interactivo hecho especialmente para la colectiva: www.lainvencionconcreta.org.