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“Las misses también sabemos los problemas del país”

María Gabriela Isler llegó el martes en la noche | Foto Williams Marrero

María Gabriela Isler llegó el martes en la noche | Foto Williams Marrero

Tras postergar su visita, Molly Isler afirmó que se ha refugiado en su fe para sobrellevar la ausencia de su familia

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Aunque pareciera la misma que se fue hace un año, Molly Isler es otra mujer. La seguridad y el aplomo que ha alcanzado luego de un año de reinado como Miss Universo la hacen lucir diferente. Y ella lo admite. Aunque cuando se coronó Miss Venezuela contó con más detractores que aliados, Isler no los culpa, pues asegura que ni ella tenía fe en sí misma.

“No los critico y hoy en día los entiendo. Si yo no confiaba en mí no podía pretender que otros lo hicieran. Era una niña de apartamento. Este año me ha servido para madurar. Ahora soy feliz conmigo misma, soy una mujer realizada. Antes no me había encontrado y ahora soy una Molly más segura”, dijo.

Las claves para desarrollar su confianza se las dio la Organización Miss Venezuela y hoy lo agradece. Afirmó que recibió desde clases de oratoria hasta cómo sonreír, pues no sabía hacerlo.

Entregar la corona en enero lo ve como una oportunidad de seguir desarrollando el trabajo humanitario que lleva adelante junto con el Miss Universo. Sostuvo que está más que feliz de que el concurso se realice en Miami, en un sector conocido como “Doralzuela”, donde la comunidad venezolana crece cada día más. Agregó que le ha propuesto a Donald Trump que Venezuela sea sede del certamen, pero que la idea ha sido rechazada por la situación que atraviesa el país.

Asimismo, explicó que la Organización Miss Universo no le ofreció ninguna recomendación sobre las medidas de seguridad que debería tomar para visitar el país. “Sólo me dijeron: ‘Estás en tu tierra, disfruta”. No sabe si se establecerá en Venezuela tras culminar su reinado y se plantea ir y venir con frecuencia. Sin embargo, destacó que se encuentra en la búsqueda de consejeros para iniciar un proyecto de responsabilidad social. “Es muy triste porque mucha gente se va, pero yo quiero ser de las que se quedan. Quiero meterme en los barrios, en los pueblos. Quiero trabajar por mi país”, añadió. La soberana afirmó que, en un caso hipotético se reuniría con el presidente Nicolás Maduro para plantearle sus inquietudes como ciudadana.

Marcada por la distancia. Estar lejos de sus afectos la ha marcado. Afirma que ha encontrado refugio en su fe católica. En Nueva York procura asistir a misa todos los domingos. Por eso, su reciente encuentro con el papa Francisco fue para ella una de las experiencias más importantes que hasta ahora ha vivido. “Para mí como católica fue un momento único. No hay palabras para describirlo y creo que con ver las fotos se pueden hacer una idea. El papa bendijo mi labor humanitaria y a mi país, que fue lo que le pedí”.

Durante su año de reinado, Venezuela vivió episodios conflictivos a los que ella no ha estado ajena. Y aunque ha declarado en diversas oportunidades para medios internacionales, esta vez se moderó un poco más.

“Las injusticias se pueden ver desde un penthouse o desde un ranchito. Las misses también conocemos los problemas del país”, dijo y evitó hacer juicios políticos.

Antes de que Osmel Sousa detuviera la rueda de prensa, Isler tuvo tiempo de responder una pregunta más: ¿seguiría los pasos de Irene Sáez? “No está en mis planes, por los momentos prefiero dedicarme a la labor humanitaria que he desarrollado este año e intentar ayudar a mi país”, concluyó.