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Fue a medias incursión acústica de Los Amigos Invisibles

Dos horas duró el show de la agrupación en la sala Ríos Reyna | Foto Williams Marrero

Dos horas duró el show de la agrupación en la sala Ríos Reyna | Foto Williams Marrero

La velada en el Teresa Carreño contó con la presencia de los cantantes Asier Cazalis y Laura Guevara 

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Hubo una gran pita anoche en el concierto de Los Amigos Invisibles. Los músicos no desafinaron ni sonaron las notas equivocadas. Es que antes de que salieran al escenario de la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño se escuchó por los parlantes: “El gobierno bolivariano les da la bienvenida…”.

Bastaron esas palabras del mensaje grabado para que el público expresara rechazo. Nada más. Luego, tras una breve intervención de los presentadores Ramón Castro y Michelle Dernersissian, comenzó el experimento acústico de la agrupación con “Dulce”. “Muchísimas gracias Caracas. Un placer estar acá con un show que hacemos por primera vez en Venezuela. Quisimos darle un toque de botiquín, como nunca hemos estado en un bar”, dijo en broma Julio Briceño.

La puesta en escena simulaba el lugar que evocó el cantante, pero no uno cualquiera. No parecía una tasca de Bellas Artes o Candelaria, sino más bien del San Ignacio. Lámparas de arañas, alfombras y muebles decoraban la tarima. Cuando empezó a sonar “Sexy” en guaracha la gente cantó, pero aún le costaba digerir los arreglos. En “Corazón tatú” el público llevó el ritmo con las palmas mientras cantaba. Daniel Saa destacó con un solo de guitarra por el que fue ovacionado.

A los músicos de la banda lo acompañaron Alfredo Naranjo en el vibráfono, un dúo de percusión brasileño, Carlos “Nené” Quintero, Vladimir Quintero, y Álvaro Paiva en la guitarra y la dirección del cuarteto de cuerdas Libertador, integrado por músicos pertenecientes al Sistema de Orquesta Juveniles e Infantiles.

Laura Guevara fue la primera invitada de la noche. “Una cantante relativamente nueva”, afirmó Briceño antes de cantar con ella “Viviré para ti” en bossa nova, hasta ese momento la versión acústica mejor aceptada. Siguió “Cuchi-cuchi”. Naranjo debió haber salido en ese tema, pero a Briceño se le olvidó. Así que se unió al grupo después para tocar “Mentiras”, en la que también participó Asier Cazalis, a quien casi aplaudieron tanto como a la banda que hoy estará en Valencia, mañana en Barquisimeto y el domingo en Maracaibo.

“Arrechísimo”, gritó una mujer en la primera fila. “Esa era la pregunta, ¿les gusta el experimento?”, dijo el vocalista. La gente gritó que sí, pero hasta ese momento se mantenía sentada, parecía un bar, pero casi al amanecer, cuando los clientes disfrutan la música con una botella y sin pararse. Se notó un mayor entusiasmo con los arreglos que no se alejaban mucho de la versión original: “Si estuvieras aquí”, “Óyeme nena”, “Esto es lo que hay”.

La emoción fue evidente con “El disco anal”, en una versión cantada con guiños de samba que precedió a “Ponerte en cuatro”. Después de “Playa azul” Los Amigos Invisibles se olvidaron del experimento para entregarse a los decibeles de la guitarra eléctrica en “Rico”, “Amor”, “Stay”, “La vecina”, “Ultra funk”, “Mujer policía” y “El sobón”. “Una bulla carajo”, gritó Briceño dos horas después de haber comenzado el concierto para terminar la velada.