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Un matrimonio se inventa una visión peculiar de la moral

Los hombres no mienten | Foto: Manuel Sardá

Los hombres no mienten | Foto: Manuel Sardá

Daniel Uribe dirige Los hombres no mienten, pieza del francés Eric Assous en la que tres amigos cuestionan el concepto de la fidelidad

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En una sala casi desnuda de adornos y mientras menea una copa de vino, Claudio le dice a Máximo que el ser humano debería ser sencillo, reflexivo. Por respuesta, éste presume de su carro nuevo, su éxito y su bella compañera. Claudio, en cambio, se ha quedado sin trabajo y sin esposa. Aparentemente es menos feliz.

Se dispersa el humo del cigarrillo que Claudio acaba de apagar contra una porcelana. Y detrás aparece Jhoana, divina en un ajustadísimo traje rojo. Está casada con Máximo, pero parece que mantiene una relación con el amigo. Los tres se mueven por la sala mientras se confiesan algunas debilidades, entre pausas calculadas y movimientos de cejas.

Los enredos amorosos y otras jugarretas definen la pieza Los hombres no mienten del escritor y guionista francés Eric Assous, que se estrenará este fin de semana en el Centro Cultural BOD-Corp Banca, bajo la dirección de Daniel Uribe. Protagonizada por Daniela Alvarado, Sócrates Serrano y Claudio de la Torre, la obra se vale de los deslices de un matrimonio para hablar de la supuesta universalidad de la fidelidad y la fragilidad de los acuerdos entre las parejas.

Uribe quedó enganchado con el humor negro y los giros que presenta la estructura de la historia. Elementos que le recuerdan al dramaturgo catalán Jordi Galceran, autor de piezas como El método Gronholm y Palabras encadenadas. “Es un escritor interesante e inteligente, que maneja una manera distinta de presentar los hechos y el humor, que debe trabajarse a través de los personajes y está relacionada con la reflexión. Estamos en un momento en que desde el teatro se debe hacer mucha reflexión, porque actualmente hay mucha chuchería teatral. No se debe subestimar al público”, señala.

La obra –ganadora en 2010 del Premio Molière, que reconoce lo mejor de la dramaturgia francesa– muestra a una pareja que luego de varios años de feliz convivencia decide revelarse las infidelidades. Máximo ha tenido diez encuentros extramaritales, mientras que Jhoana sólo ha vivido uno. Ella no le dice con quién. Eso atormenta al esposo y le tambalea la seguridad de la que ha presumido. La llegada de un amigo en común aumentará las sospechas en la escena. Al final, las mentiras tantas veces dichas podrían convertírseles en verdad.

 

Enredos bajo la piel. No juzgar a los personajes fue lo primero que se propusieron los actores, para no perder terreno en la interpretación. Serrano afirma que Máximo es un ser que no tiene ningún dilema moral. “Es un hombre al que le seduce la posibilidad de seducir. Para él, está muy clara la diferencia entre amor y sexo. Una frase que lo define es: puede haber muchas capillas, pero iglesia hay una sola. Sin embargo, es un personaje que es capaz de perder el control en cualquier momento”.

De la Torre entra en el juego de confusiones como el antagonista. “Claudio se basa en una moral y una emocionalidad encontradas”.

Alvarado, desde el lado femenino de la historia, asegura que Jhoana es una mujer brillante, que conoce muy bien a su esposo y lo quiere, a pesar de todo. Aclara que no se parece en nada a ella: “Ella no le permite que diga ninguna grosería y yo soy muy boca sucia”.


Los hombres no mienten

Sala PH del Centro Cultural BOD-Corp Banca, La Castellana

Estreno: mañana

Funciones: viernes y sábado, 8:00 pm; domingo, 6:00 pm

Entrada: 160 bolívares

Venta: taquillas del teatro y a través de www.ticketmundo.com