• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

La maquinaria funky vuelve a tierra venezolana

Jamiroquai | Foto: AFP

Jamiroquai | Foto: AFP

La banda británica Jamiroquai, que actuó por primera vez en el país en marzo de 2006, regresa sin excusa discográfica para agitar a sus seguidores 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Bailar sigue siendo más excitante cuando el impulso proviene de la música orgánica. Funcionan muy bien como estimulantes los samplers, sintetizadores y demás maravillas tecnológicas con capacidad para entrelazar mil canciones y sonidos pregrabados. Pero nada es más poderoso que un puñado de seres humanos drenando su feeling a través de instrumentos, especialmente si se trata de un grupo de músicos con la potencia y la finura de Jamiroquai.

La banda británica, referencia obligada para hacedores y consumidores de funk y acid jazz en el mundo, cumplió 20 años de recorrido en 2012. Esta vez no hay urgencia de promocionar álbumes. Más bien, está en vísperas del lanzamiento de su octavo trabajo. El más reciente, editado en 2010, se llama Rock Dust Light Star y es el primero que grabó una vez que acabaron sus compromisos con Sony Music.

Coinciden La Nación de Argentina, donde tocaron el viernes, y El Mercurio de Chile, donde actuaron el domingo, en que el show de Jamiroquai es básicamente el mismo: un recorrido de hits que se detiene mayormente en Travelling Without Moving (1996) y A Funk Odyssey (2001). Canciones como “Runaway”, así como “Lifeline”, que es de los temas más nuevos del repertorio, son alteraciones en un guión en el que las principales escenas suenan a lecturas frescas y extendidas de clásicos como “Canned Heat”, “Love Foolosophy”, “Cosmic Girl”, “You Give Me Something”, “Alright” y “Little L”.

Tanto en Santiago como en Lima, en donde el espectáculo se celebró anoche, participaron en la antesala Los Amigos Invisibles, los mismos que iniciaron la fiesta el 28 de marzo de 2006 en el Poliedro de Caracas. No ha habido modificaciones en su formación desde ese primer concierto en Venezuela, que ocurrió un año y medio antes de que la administración del coso de La Rinconada fuera traspasada a la Universidad Bolivariana y de que el entonces ministro de Educación Superior –ahora gobernador del estado Sucre–, Luis Acuña, le negara el escenario a Alejandro Sanz por motivos políticos.

Casi siete años después, el groove, que vibrará el sábado en el campo de fútbol de la Universidad Simón Bolívar, permanece intacto. Jay Kay sigue siendo ese frontman hiperquinético que usa extravagantes sombreros y desafía la gravedad con volteretas inspiradas en el breakdance callejero. La base también es la misma: el baterista es Derrick McKenzie y el percusionista, Sola Akingbola. El bajo continúa en manos de Paul Turner y la guitarra es ejecutada por Rob Harris. Si el sonido les corresponde, Jamiroquai es lo que llamarían popularmente un tiro al piso.