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Tres mancebos regalaron su trinar viril a las caraqueñas

IL Volo | LEONARDO GUZMÁN

IL Volo | LEONARDO GUZMÁN

El lirismo pop y políglota de Il Volo no necesitó traductor. Piero, Gianluca e Ignazio, que anoche se despidieron en Maracaibo, jugaron un partido de romanticismo

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Sonaba como a “¡mil bolos!”, que a este paso debe ser ya la cotización de la moneda innombrable. Pero en realidad la gente en el campo de fútbol de la Universidad Simón Bolívar, estratificada según el desembolso en sectores con sonoridad de solidez crediticia como Platinum, Platinum Plus y Diamante (no había nada parecido a una “olla”, sino muchos mesoneros de chaqueta blanca), pedía a Il Volo, los One Direction del canto lírico.

A las 8:30 pm, las siluetas de Gianluca, Ignazio y el nerd de los anteojos rojos, Piero, antecedieron los primeros versos de romanticismo no apto para diabéticos entre una lluvia de pétalos rojos: “Tu belleza deja sin palabras cada vez que ríes; los minutos del reloj son eternos con tu voz”. Era “Nuestro amor”, una adaptación de Aerosmith.

Empujados al poliglotismo para la conquista de América (Colón no trajo el italiano en las carabelas), los tres adolescentes se defienden en español bastante mejor que en inglés, si hablamos de cantar, aunque entre aria y aria, la comunicación era farragosa: “Nos gustaría introducir una hermosa canción, es la nuestra manera de agradecer”. El enamoramiento de las fans no necesita traductor. La apostura de un galanzuelo de la tierra del Dante, tampoco. Venezuela presume de sus damiselas e Italia de sus varones, y la pócima se fermentó en disparejas proporciones de harén bajo la neblina de Sartenejas.

“Nuestro amor es más que grande”, “Tous les Visages de l’Amour” y “Más que amor” precedieron el impresionante solo del tenor Piero en un préstamo de la zarzuela: “No puede ser”.

Il Volo puso a cantar a madres, padres, representantes y responsables con aquello de “Reloj, no marques las horas”. Los tres sub-20 de la Escuadra Azzurra se fueron al entretiempo de 15 minutos luego de interpretar “Caruso” (el solo del tenor Ignazio), “En Aranjuez con tu amor” (el del barítono Gianluca), la enérgica versión de “Beautiful Day” de U2, “El triste” y “Non Farmi Aspettare”.

Besos robados. “¡Granadaaaaa… Tierra soñadaaa..!”. Así comenzó, entre estampas de tauromaquia, el segundo tiempo del show caraqueño que fue, según la subjetividad de cada espectador, el más romántico, o el más reposado, o el más soporífero. Lo cierto es que, objetivamente, pareció aumentar el número de revisiones de novedades en las pantallas de los smartphones. Piero (ahora con una chaqueta de estampado similar al militar), Gianluca e Ignazio se colocaron muy juntitos para “La luna me hizo esto”.

“Hasta el final”, Il Canto”, “Historia de un amor”, el machacado inglés de “Smile” y “Luna escondida” precedieron el centro emotivo de la noche: Piero (la bufanda venezolana enrollada, ese nacionalismo tan de souvenir de aeropuerto de todo concierto), Ignazio y Gianluca buscaron cada uno entre la masa informe su oveja para hacer pareja y, con tres ganadoras de la lotería de la envidia, se sentaron en el bordecito de la tarima para interpretar “María”. Piero hasta le cedió los lentes rojos a su María y recibió a cambio unos cuantos besos de cuello que encendieron mejillas ajenas.