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Los grandes maestros aplauden el crecimiento musical venezolano

Arturo Márquez también celebra el aniversario del Sistema de Orquestas | Foto Manuel Sardá

Arturo Márquez también celebra el aniversario del Sistema de Orquestas | Foto Manuel Sardá

El compositor mexicano Arturo Márquez se encuentra en Venezuela para celebrar el aniversario del Sistema de Orquestas, con un seminario que dictará a los jóvenes hoy, mañana y el miércoles

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Arturo Márquez se adueñó de los versos del poema ¡Mi país, oh mi país!, de Efraín Huerta, para su última composición sinfónica. País mío, nuestro, de todos y de nadie. /Adoro tu miseria de templo demolido / y la montaña de silencio que te mata./ Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes./ Morirse todo de terror y de angustia. / Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos.

La obra fue estrenada en diciembre del año pasado para conmemorar los 100 años del nacimiento del poeta mexicano. El concierto, sin embargo, sirvió para otro propósito. El músico se lo dedicó a los 43 estudiantes asesinados en Iguala en septiembre de 2014.

“México está lastimado, herido, totalmente incomprendido por la manera cómo se ha manejado. La tragedia de los normalistas fue totalmente inconcebible”, dice Márquez, quien siempre ha alzado su voz ante las injusticias de su país. Es de los que cree que los músicos deben asumir responsabilidades ante la sociedad.

El compositor se encuentra en Caracas desde la semana pasada, invitado por el Sistema de Orquestas venezolano. Hoy, mañana y el miércoles dictará un Seminario de Composición dirigido a las nuevas generaciones, en el que conversará sobre los intereses sociales y musicales que lo han movido durante su carrera de más de 30 años. “Siento que todos los países de la región hemos encontrado una manera propia de hacer música. Ese camino tiene que ver con nuestras tradiciones. En eso se basa curiosamente lo más auténtico que podemos dar. El ritmo, los sonidos que nos identifican, el color instrumental, la melodía, es lo que hace que nuestra música culta cobre sentido”.

Márquez también viajó a Caracas para celebrar el 40 aniversario del proyecto orquestal venezolano. Asegura que siente una complicidad cercana con el país desde que Gustavo Dudamel estrenó su Danzón Nº 2 hace 20 años. “Celebro muchísimo que se haya llegado de esta manera tan maravillosa a 40 años del Sistema de Orquestas y espero que siga siendo la inspiración de todos nosotros para que podamos tener un mundo mejor”.

Desde hace un año, el maestro también se encuentra al frente del programa Sonemos. Trabaja con 200 niños y jóvenes de la comunidad de Morelos, que se basa en la enseñanza musical como medio de formación. Son los primeros pasos en México para la multiplicación de un programa social inspirado en el caso venezolano.

 

Larga lista de amigos. Arturo Márquez no es la única figura internacional de peso que se ha caminado por los pasillos del Centro de Acción Social por la Música, para ver de cerca el desarrollo de este movimiento. En especial durante los últimos 20 años, cuando cientos de niños y jóvenes ejecutantes comenzaron a despertar el interés de los grandes maestros por su impecable destreza frente a los instrumentos. La prensa extranjera también se subió a esta fiebre musical venezolana y reseñó los frutos del proyecto creado por José Antonio Abreu.

Fue en 2004 cuando sir Simon Rattle, director de la Filarmónica de Berlín, se encontró por primera vez con Caracas. Su llegada sirvió para iniciar la celebración del 30 aniversario del Sistema de Orquestas, con un concierto.

Eligió la Sinfonía Nº 2,  Resurrección, de Mahler, dentro del repertorio. “Esa fue la pieza que me hizo desear ser director, cambió mi vida, y fue muy claro para mí cuando escuché por primera vez la Sinfónica Juvenil de Venezuela que esto también era una resurrección. Lo que está ocurriendo aquí es de tal importancia, que tal vez se debería identificar con esta obra. Si alguien me preguntara dónde está sucediendo algo importante para el futuro de la música clásica del mundo, sencillamente tendría que decir: el futuro está aquí en Venezuela”.

Claudio Abbado fue otro de los afamados directores que simpatizó con el proyecto de Abreu. El músico italiano se convirtió en un invitado recurrente al país durante los últimos años de su vida. “En 2005, cuando vine a Caracas con motivo de los conciertos de la Orquesta Juvenil Gustav Mahler, tuve la fortuna de ver a Gustavo Dudamel dirigir la Sinfónica Infantil y Juvenil. Simplemente quedé entusiasmado con la idea de esta organización. Inmediatamente me dije: estoy ante algo inusual; esto no lo he visto en ninguna parte del mundo”, dijo en una de sus últimas visitas a Venezuela en 2010.

A mediados de 2012, un suceso musical tomó la capital venezolana. Más de 200.000 personas se acercaron hasta la Base Aérea La Carlota para presenciar un concierto histórico: la interpretación de la ópera caribeña Maestra vida.

El panameño Rubén Blades fue quien impulsó este proyecto como un aporte a la profunda admiración que siente por el movimiento orquestal venezolano.

Los violinistas Pinchas Zukerman, Itzhak Perlman, el pianista chino Lang Lang, el tenor Plácido Domingo y el chelista Yo-Yo Ma, forman parte de una larga lista de importantes músicos que se han paseado por distintos núcleos del Sistema de Orquestas, para constatar en persona los avances del proyecto venezolano.

“No sé de ningún otro país que esté haciendo algo parecido. Sin duda, esto influirá para elevar el nivel musical de toda Latinoamérica. El entusiasmo con que ustedes tocan es una lección para los músicos profesionales”, expresó Daniel Barenboim en su última visita al país en 2010.