• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

El tuki lleva sus colores, ritmos y jerga al arte

Los ilustradores Luis Itanare y Flavio Herrera reinterpretan los códigos visuales de la subcultura | Cortesía Design or Die

Los ilustradores Luis Itanare y Flavio Herrera reinterpretan los códigos visuales de la subcultura | Cortesía Design or Die

Pinturas, libros para colorear, videos y hasta campañas políticas se hacen eco de esta tendencia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El tuki, un género de música electrónica nacido en las zonas populares alrededor del año 2000, se convirtió en una subcultura urbana con códigos propios, que van desde la vestimenta neón y el uso de ciertas marcas de ropa y calzado hasta un estilo de bailar. En Internet y las redes sociales está presente. Tan sólo en Youtube hay 59.000 videos relacionados con esa palabra, acerca de cuyo significado no hay consenso. Sin embargo, es común ver encuestas en línea como “¿Qué tan tuki eres?”. El movimiento, que tiene tanto adeptos como detractores, se ha visto reflejado en los últimos meses en documentales, cómics y en el arte contemporáneo.

En la galería Artepuy, en Las Mercedes, no resuena el sonido de los bajos en la mezcla de ritmos house y tribal que se baila en las barriadas caraqueñas. Sin embargo, se habla tuki. Tan sólo el título de la muestra –Jalando candela. Primer beta– remite a una jerga especial. La primera expresión alude a un tiroteo; la segunda, a versión mejorada de un producto.

Allí se exhiben las pinturas de Marco Temoche, que también presenta una instalación en el Centro Cultural Chacao. Esta última consiste en una cancha de baloncesto intervenida con lienzos, cuya estética remite a la del grafiti. El artista refleja los códigos visuales del tuki: en sus obras hay personajes llamados Yorman que visten zapatos deportivos de color neón, uno de los símbolos de estatus de esta subcultura.

Los mismos íconos están presentes en un cómic para colorear titulado ¿Quién quiere tuki?, creado por los ilustradores Luis Itanare y Flavio Herrera. El fanzine forma parte de un proyecto de investigación que comenzó a mediados del año pasado, con la realización de un documental homónimo para Internet.

 

Reivindicación. Itanare y Herrera tienen una compañía de animación llamada Design or Die, la cual se encargó de la identidad gráfica del video ¿Quién quiere tuki?/Who Wants Tuki?, producido por las firmas Abstractor y Mostro Contenidos.

“La idea original es de los productores musicales Francisco Mejía y Carlos Mayoral, que querían reivindicar un estilo musical de guetos, nacido en las zonas populares del país, que es muy interesante pero que lamentablemente es visto de manera despectiva por la sociedad. La cultura tuki ha sido asociada con la delincuencia, cuando en realidad se trata de música y baile, del venezolano común. A raíz de eso comenzamos a trabajar la parte estética”.

En ello coincide con Temoche. “No podría decir si quienes forman parte del movimiento tuki se ven reflejados en mis pinturas. Los hago parte de mi trabajo porque son una subcultura que se ha gestado en el país y nos es propia, más allá de que haya gente que la rechace. Yo la compararía incluso con el hip hop, una corriente que en su momento tomó el break dance y el grafiti”.

Itanare considera que, al menos en la parte gráfica, lo más impactante de esta subcultura es el colorido. Conceptualmente le atrae, además, la capacidad que tienen los tukis de entender la globalización. “Ellos saben unir polos distantes y ponerlos a funcionar en un mismo lugar. Un buen ejemplo de ello es la manera como venezolanizan las marcas transnacionales. Crean sus propias versiones de la ropa, los zapatos o los accesorios Niké: les modifican los logos, los colores y los convierten en algo autóctono. Es un proceso que llevan a cabo sin detenerse a pensar en los protocolos”.

El ilustrador no está seguro de que el tuki haya llegado para quedarse. Sin embargo, pronostica que la cultura y los medios tratarán el tema durante un tiempo. “Me parece interesante que se esté comenzado a explorar desde todos los campos de la comunicación literaria, visual y musical”.

 

Verbos propios. Quizás el campo de la cultura que más han influenciado los tukis sea el lenguaje. El movimiento ha generado una jerga propia que paradójicamente viene de la transculturización, de voces foráneas. Así surgen expresiones como “bórralo”, que bien podría ser un sinónimo de olvídalo. “Si propones ‘vamos a una fiesta’ y yo te digo ‘bórralo’, eso significa que no, una negación. El antónimo sería la expresión ‘créalo’, de creer, conjugado de esa manera incluso entre quienes se tutean, para reforzar una idea”, dice Itanare.

Alberto Morreo, investigador social y librero, pronostica que el tuki tendrá impacto en la palabra impresa. “Sé que existen varios proyectos literarios en torno a este fenómeno, que habla muy bien de la relación del venezolano con el consumo”.


Apropiación política

La expresión “beta” fue usada en la campaña presidencial de 2012 por el Partido Socialista Unido de Venezuela, en el eslogan “Chávez es otro beta”. La frase quería decir, en su momento, que el jefe del Estado era el mejor candidato. “Me llegó un mensaje por @chavezcandanga que decía Chávez es otro beta, pero yo no sabía qué era eso”, dijo durante un acto realizado en Petare. Seguidamente, invitó a una integrante del grupo de baile Danza Ave Fénix a subir a la tarima para explicar qué significaban la palabra y el movimiento.

En el portal de Youtube hay un video de Henrique Capriles Radonski titulado Hay un camino, de casi tres minutos de duración. Los creadores de la pieza se apropian de fragmentos de otros audiovisuales en los que aparecen jóvenes bailando. En lugar de sonar un tema como “Pan con mortadela”, popularizado por DJ Yirvin, lo que se escucha de fondo es un jingle en el que se repite una y otra vez el eslogan de la campaña, con los sonidos de la música electrónica de fondo.