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La literatura se mantiene atenta a la vorágine del país

Alberto Barrera Tyszka es uno de los invitados a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires | ARCHIVO

Patria o muerte de Alberto Barrera Tyszka ganó en 2015 el Premio Tusquets Editores de Novela | ARCHIVO

Narrativa, poesía y ensayo se han diferenciado por su registro de la sociedad. Sin embargo, autores consideran que no debe ser visto como una obligación 

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“Él quiso participar en la erradicación de un atavismo con la ayuda de la creación literaria, pero también con el ejemplo de su pureza en las lides políticas. Él se quiso salir de la tinta de un libro para meter la carne en el asador de una batalla histórica que lo tuvo como paradigma. Su legado fue esencial, pero no pudo ser concluyente. Fue un capítulo, pero no el libro entero. Fue un inicio, pero no un colofón”, escribió hace una semana el historiador Elías Pino Iturrieta en su columna de El Nacionala propósito de la profanación de la tumba de Rómulo Gallegos. 

Desde la escuela, profesores de Castellano han repetido casi al unísono la pertinencia de Doña Bárbara (1929) con respecto al contexto en el que fue escrita.  En tiempos convulsos se intensifica la discusión sobre el papel del creador ante lo que lo rodea. En el país, con su crisis política, económica y social, desde hace tiempo en los predios culturales existe la discusión sobre cuál es el arte que mejor refleja lo que acontece en esta vorágine de acontecimientos. 

La escritora Gisela Kozak considera que la literatura ha sido, sin duda, una de las expresiones más pertinentes con su tiempo. “Lo que ha ocurrido en Venezuela toca todos los ámbitos de la vida personal. Nadie puede escaparse de esta dinámica y eso se refleja en los textos. Por su propia naturaleza la literatura tiende a elaborar a través del lenguaje su realidad. Lo ha hecho de una manera más evidente que la música; lo mismo digo del teatro, que le ha medido el pulso al país”, indica la autora de En rojo (2011), quien también salva a la fotografía y las artes visuales.

Lo convulso tiene múltiples derivaciones, por lo que es difícil señalar un tema predominante en medio de tantos motivos. El novelista Alberto Barrera Tyszka no habla de un predominio, pero menciona a la violencia como un elemento muy diverso en ámbitos y expresiones. 

Ulises Milla, director de los sellos Alfa y Puntocero, destaca las preferencias por libros de historia y crónica periodística, pero no lo ve como un fenómeno particular de Venezuela, sino de toda América Latina. “Nos parecemos más a los norteamericanos que a los europeos. Preferimos las lecturas de no ficción. Nos preocupa decodificar el presente a través del conocimiento de hechos verificables, contrastables. Nos gustan los datos reales, su análisis y las reflexiones que generen”, dice el responsable de editoriales que han publicado a Ana Teresa Torres, Michaelle Ascencio y Germán Carrera Damas, entre otros. 

Jonathan Bustamante, conductor del programa Lector metálico recomienda en 92.9 FM, afirma que escribir es un ejercicio de libertad, por lo que “incluir o excluir un tema es decisión del autor”. 
No cree que haya algún tema predominante en la actualidad. Cita varios ejemplos: "El poemario de Natasha TiniacosHistoria privada de un etcétera (2011) corresponde a inquietudes de la escritora sobre rasgos de la vida cotidiana; Lunar de viento (2014) es otro excelente poemario de Jason Maldonado sobre la transición de la vida y la muerte; y Lo escuché llorar en mi boca: tríptico de Caracas (2011) de Joaquín Ortega inspiró la reciente obra teatral Postales de Caracas”.  
 
Sin oportunismos. Barrera Tyszka, además de mencionar la violencia, toma en cuenta otros aspectos que durante décadas han destacado en las letras venezolanas.

Descarta al petróleo como punto relevante, aunque esté presente, y le da importancia a los intentos por contar el tránsito de lo rural a lo urbano. “La literatura que trata de indagar sobre todos estos años quizás esté más relacionada con las narraciones sobre la dictadura gomecista, la década de Marcos Pérez Jiménez o los años de la guerrilla”.

Rechaza que consideren ese interés como oportunismo: “Entonces toda la historia de la literatura universal está plagada de oportunistas. Desde Víctor Hugo hasta J. M. Coetzee, desde León Tolstoi hasta Michel Houellebecq... Por no hablar de nuestro patio: desde Rómulo Gallegos hasta Alejandro Castro, incluidos Adriano González León, Víctor Valera Mora, Yolanda Pantin, Juan Carlos Méndez Guédez o Enza García”. 

Otra discusión que se ha generado es la presunta predilección de editoriales extranjeras y jurados de premios internacionales por obras críticas con el chavismo. Milla no lo descarta. “Antes nos conocían por nuestras telenovelas y hoy nos reconocen por llevar casi dos décadas viviendo un experimento político extraño que despierta mucha curiosidad. Pero, insisto, escribir una novela sobre el chavismo no garantiza el éxito; los editores no son idiotas, sabrán reconocer las virtudes de un texto más allá del peso que tenga la realidad política como contexto”. 

¿Y cuál ha  sido la influencia de estas obras en la sociedad? El editor responde: “El universo de lectores habituales en Venezuela debe rondar las 100.000 personas. La repercusión social resulta difícil”.

Kozak considera que escribir no solo significa resistencia a la situación política, sino a la banalización en el mercado del libro. “Hablamos de una sociedad que tiene como valor fundamental distraerse e informarse de manera sencilla”. 

Asegura que aún no se puede hablar de una gran obra que represente estos tiempos. Sin embargo, tiene sus preferencias. “Una de las menos divulgadas es Nocturama (2006) de Ana Teresa Torres, que hace años retrató muy bien el estado de caos y disolución en el que caería Venezuela. También están Patria o muerte (2015) de Barrera Tyszka, Retrato de un caballero(2015) de Miguel Gomes y The Night (2016) de Rodrigo Blanco Calderón. El escritor venezolano, más allá del tema, se está tomando más en serio a sí mismo. Tampoco creo que toda la literatura deba dedicarse a indagar en el presente. No puede ser una exigencia”, detalla. 
 
 
El Dato

Entre 2015 y 2016, algunas novelas venezolanas que tienen a la ciudad de Caracas y el chavismo como contexto han sido premiadas y publicadas en el exterior. Algunas de ellas son Patria o muerte de Alberto Barrera Tyszka, The Night de Rodrigo Blanco Calderón y Los maletines de Juan Carlos Méndez Guédez