• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Un libro recorre la obra y muerte de Martha Kornblith

Miguel Marcotirgiano | Foto: Manuel Sardá

Miguel Marcotirgiano | Foto: Manuel Sardá

También se tratan en el ensayo casos de otros autores del país que decidieron acabar con su vida

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El escabroso tema del suicidio es el que ocupa el más reciente ensayo de Miguel Marcotrigiano, en el que establece relaciones entre la palabra poética y el acto de quitarse la vida utilizando los ejemplos de 14 autores venezolanos que terminaron así. Pero a las reflexiones que dedica más espacio el investigador es al recuento de la biografía de Martha Kornblith y al estudio crítico de su obra, con el objeto de conseguir allí ideogramas del dolor que la llevaron a protagonizar esta tragedia en 1997.

Marcada por el timbre de quien acalló su propia voz, Poesía y suicidio en Venezuela. El caso de Martha Kornblith expone cómo la imagen central del dolor está refractada en la obra de la autora nacida en Lima en 1939. El ensayo se presentará el sábado en la librería Kalathos con un conversatorio en el que estarán Gina Saraceni, Carlos Sandoval, Sonia Chocrón y Alexis Romero. Este será parte de un maratón poético que comenzará a las 11:00 am con el bautizo de Casa de pisar duro de Saraceni y finalizará a las 6:00 pm, con el Recital del fuego en el que participarán Verónica Cento, Annabel Petit, Camila Ríos Armas y Graciela Ñáñez Vicentini.

El ensayo de Marcotrigiano se hizo acreedor en 2011 del tercer premio a los trabajos de investigación del Consejo de Desarrollo, Científico, Humanístico y Tecnológico de la Universidad Católica Andrés Bello.

 

La mujer y la tragedia. En la literatura de Paul Celan, sobreviviente de un campo de concentración, el fantasma del suicidio estaba encarnado por las metáforas de la asfixia. En la de Alejandra Pizarnik eran las imágenes de la inconformidad. En el insomne José Antonio Ramos Sucre eran las del desasosiego. En Virginia Woolf, las de un universo líquido. En los versos de Martha Kornblith son múltiples los símbolos de la soledad como indicios que la llevaron a tan dramático fin.

El profesor de la Universidad Católica Andrés Bello alude la locura, aunque hace hincapié en la sensación que recorre los poemarios de la autora judía, que define como extranjeridad: “Sentirse diferente al resto del conglomerado que la rodea, incluso portadora de una lengua distinta que se traduce, finalmente, en su código poético propio, bien definido”.

Esa extranjeridad, sin embargo, es la punta más visible del triángulo que demarcaba la soledad de Kornblith y que terminaron llevándola a la tragedia. Otra punta es el desamparo, que “es la metáfora que arrastra como un vórtice a todas las demás”, una sensación de “soledad que desgarraba y no podía explicarse en sí misma”.

El tercer vértice de su desierto interno es el vacío. “Mientras el poema le ofreció ese espacio donde ensayar su vida y su muerte, incluso –‘Me suicido a diario para no morir’, dijo en una ocasión–, hubo un respiro, artificial, pero una posibilidad de inhalar y exhalar lo que otros apenas podemos percibir. Cuando el lenguaje no fue suficiente, se acabó el espacio de ensayo, el asidero último que le permitía interpretar su mundo, y vino la asfixia”, señala Marcotrigiano, para quien, más que sólo una hablante lírica creada por la persona real, la voz que se escucha en sus poemas es a la vez la voz de la mujer que era siempre poeta.