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El libro negro de los colores aún es premiado en el exterior

El libro fue publicado por la editorial mexicana Tecolote | Foto Archivo El Nacional

El libro fue publicado por la editorial mexicana Tecolote | Foto Archivo El Nacional

La obra de la autora competía con la de otra venezolana, Azul y rojo, de la periodista Mireya Tabuas, que quedó entre los finalistas 

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Menena Cottin no sabía quien postuló El libro negro de los colores al premio del Banco Interamericano de Desarrollo al Mejor Libro Infantil, galardón que la institución otorgó a principios de noviembre con el nombre ALAS-BID 2015.

“Me llegó una carta de felicitación cuando quedó entre los finalistas. Nunca supe quién lo había presentado al certamen. Pensé que fue la editorial, pero finalmente descubrí que fue una lectora”, dice la autora, sobre la obra publicada en 2006 por el sello mexicano Tecolote. La ilustradora del título es Rosana Faría.

Es la historia de un niño que no puede ver y el modo en que percibe los colores. El cielo azul es tener la cabeza caliente y el rojo es ardor en las rodillas.

“Ha sido usado en muchas escuelas y bibliotecas para sensibilizar a niños y adultos. Durante tres meses formó parte de una exposición en el Museo de Arte de los Niños de Nueva York. Además, está en 14 idiomas como el inglés, alemán y portugués”, indica sobre la obra, que en 2007 obtuvo el premio principal de la categoría Nuevos Horizonte en la Feria del Libro Infantil de Bologna.

Esta edición de los premios ALAS-BID tuvo 1.200 candidatos provenientes de 21 países latinoamericanos. El libro negro de los colores fue uno de los cuatro finalistas junto con la obra de otra venezolana, Rojo y azul de la periodista Mireya Tabuas.

El jurado selecciona títulos que hayan tenido algún tipo de repercusión en la educación temprana. El libro de Cottin también está escrito en Braille, por lo que su alcance ha sido mucho mayor.

“Nunca pensé en una historia para niños. Me imaginé a un niño ciego con amigos que sí veían para que el lector experimentara esa situación. A la gente no le pasa por la cabeza una circunstancia como esa. Un color es un estímulo visual y quise trasladarlo a otras sensaciones”, afirma.