• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Las letras vivieron un día negro

Fallecieron dos de los grandes autores que marcaron la literatura hispana y europea | Fotos EFE

Fallecieron dos de los grandes autores que marcaron la literatura hispana y europea | Fotos EFE

Eduardo Galeano falleció ayer a los 74 años de edad. Sus restos serán velados en el Palacio Legislativo de Uruguay. El escritor alemán Günter Grass también falleció ayer a los 87 años de edad; su obra no estuvo exenta de controversia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Eduardo Galeano dejó abiertas las venas en América Latina
Sergio Moreno González
smoreno@el-nacional.com

Eduardo Galeano llegó a la escritura por una vía alterna: el dibujo. Descubrió su vocación de caricaturista a muy temprana edad y sintió que su camino sería la pintura. Pero un día sus trazos terminaron convertidos en letras y decidió probar suerte en la literatura.   

El escritor uruguayo falleció ayer a los 74 años de edad, tras permanecer  varios días recluido en un hospital de Montevideo. Perdió la lucha contra el cáncer de pulmón que padecía desde hace algún tiempo y lo mantuvo alejado de la vida pública, de su mesa de siempre del Café Brasilero donde se le podía encontrar con frecuencia.

Galeano se inició en el periodismo con el seudónimo Gius, reproducción gráfica de la pronunciación de su apellido inglés Hughes, que nunca usó en sus escritos. Sus crónicas sobre la política contemporánea se hicieron famosas en el Sur desde su juventud, pero su nombre trascendió fronteras cuando publicó en 1971 Las venas abiertas de América Latina, su obra más importante que ha sido traducida a más de 20 lenguas.

Memoria del fuego (1982, 1984 y 1986); El libro de los abrazos (1989); Úselo y tírelo (1994); El fútbol a sol y sombra y Los hijos de los días (2011) son algunos de sus títulos más celebrados de una larga lista.

En 2009, Galeano también protagonizó la V Cumbre de las Américas en 2009 cuando el fallecido Hugo Chávez le regaló Las venas abiertas de América Latina a Barack Obama. “Con afecto”, fue la dedicatoria que le dejó el presidente venezolano a su par estadounidense, lo que significó el restablecimiento de las relaciones entre ambas naciones. Ese día, el libro pasó de la posición 60.280 de la lista de los títulos más vendidos de Amazon a la quinta posición, con ediciones en inglés agotadas.

Años después de este episodio, en la II Bienal del libro de Brasilia, el escritor afirmó que no sería capaz de leer de nuevo Las venas abiertas. “Esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima”, expresó. En ese mismo discurso confesó que no contaba con la formación necesaria en política y economía al momento de escribirlo.

En una de sus últimas entrevistas para la revista Ñ, le preguntaron qué le pediría al tiempo: “Que me permita morir con dignidad”, fue su respuesta.


Günter Grass: El tambor de hojalata dejó de retumbar
Iván Zambrano
izambrano@el-nacional.com

La vida de Günter Grass cerró comillas ayer. El autor, reconocido con el Nobel de Literatura en 1999, murió a los 87 años de edad en una clínica de Lübeck, en el norte de Alemania, país que marcó su obra.

“La historia, sobre todo la alemana, se ha interpuesto en mi camino. No había forma de esquivarla. Yo he sido su rebelde servidor”, afirmó el escritor alemán durante su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias, también en 1999. 

Cuarenta años antes de aquel reconocimiento, el nombre de Günter Grass generó ruido con El tambor de hojalata, su primera novela publicada en 1959. Narra la vida de un niño que crece durante la Segunda Guerra Mundial, y que años más tarde termina internado en un sanatorio.

La obra del autor nacido el 16 de octubre de 1927 marcó un hito en la narrativa alemana de posguerra, y cruzó fronteras. Periodistas especializados como Matía Néspolo consideran que El Tambor de hojalata pudo haber traído el germen del “realismo mágico” a Latinoamérica tras su publicación en 1963. El director Volker Schlöndorff llevó la historia al cine en 1979 (ganó como Mejor Película en Cannes y el Óscar como Mejor Película Extranjera).

La polémica estuvo siempre en su carrera. Desde su primera novela, por la que fue acusado de pornógrafo y blasfemo, hasta su autobiografía Pelando la cebolla (2006), en la que reveló que fue miembro de las SS a los 17 años.

Fue herido en la frente en la Segunda Guerra Mundial. Luego del incidente fue encarcelado por las tropas estadounidenses. Tras ser liberado en 1946, trabajó como agricultor y minero.

“Yo siempre quise hablar de ello. Cuando quieres escribir algo autobiográfico debes alcanzar cierta edad. Y éste es el caso de mi libro”, declaró en 2007 el escritor al diario El Mundo de España.

La literatura se convirtió en un ejercicio de penitencia durante su vida. Payaso de agosto (2007) fue escrito por Grass mientras atravesaba una profunda depresión tras los señalamientos surgidos por las revelaciones de su autobiografía. El libro está integrado por serie de poemas melancólicos ilustrados con de dibujos, otra de sus destrezas.

En 2014, y por su deteriorado estado de salud, decidió concluir su carrera narrativa, dejando una novela inconclusa. Su última obra publicada fue Die Box en 2008.