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Los 12 de 2012: Poco a poco, las letras nacionales se vigorizan

Francisco Massiani | Samuel Hurtado

Francisco Massiani | Samuel Hurtado

Mientras en el resto del mundo hispanohablante la crisis del euro hace mella en el mercado editorial, la literatura nacional, sustentada principalmente por los sellos independientes, se fortaleció, desde los autores tradicionales hasta los emergentes

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200.000 visitantes recibió la quinta edición del Festival de la Lectura de Chacao, lo que consagró el encuentro literario, para alegría de las editoriales convocadas. No sólo hubo una importante participación de sellos estatales, sino que además los sellos independientes organizaron tertulias de antología. María Fernanda Palacios se convirtió en la primera autora homenajeada por el Festilectura.

1. Massiani ganó el Premio Nacional de Literatura

Fue justicia poética. Por fin le concedieron el galardón –cuya misión, según Milagros Socorro, es “separar a los maestros de los milicianos”– a Francisco Massiani, que en 1968, a los 24 años de edad, escribió Piedra de mar, una obra central de la tradición literaria nacional.

Era hora. Antes que él lo ganaron contemporáneos suyos como Luis Alberto Crespo (2010), recientemente nombrado embajador de Venezuela ante la Unesco, y William Osuna (2008), presidente del sello El Perro y la Rana. En 2006 Massiani publicó su primer libro de poesía, Antología, y en 2008 reeditaron sus primeras novelas, Fiesta de campo (Los Libros de El Nacional) y Renate o la vida siempre como en un comienzo.

“En la literatura de Massiani, incluso en los pasajes más oscuros y desoladores, siempre hay un resplandor que permanece, un motivo que impide que sus personajes caigan del todo en el lodazal del desespero. Estos seres de espíritu goliardo que transitan por la ciudad con paso vacilante, dedicados de cuerpo entero a los placeres que prodigan la calle, el juego, la poesía, el mar, la música, el vino, el romance y las mujeres, se empeñan en que la vida, pese a todo, sea una fiesta en la que nadie apague la luz”, escribió Luis Yslas en el sitio web Prodavinci. Allí se encuentra la clave de la trascendencia de la obra narrativa de Massiani: en que sus personajes, aunque hablen desde la adolescencia, como ocurre en Piedra de mar, siempre llegan al meollo del carácter venezolano, cuyo eterno buen humor y vocación beoda encubre un pesimismo inclemente ante la vida.

2. José Balza y el boom

Este año la obra del autor deltano recibió un gran espaldarazo. Mario Vargas Llosa lo cuenta entre los autores del boom latinoamericano que pasaron desapercibidos. El volumen más reciente de Balza que se reeditó es Cuentos. Ejercicios narrativos (Paréntesis, 2012). Sobre su narrativa, Ernesto Pérez-Zúñiga señala: “Es una llamada a los lectores a buscar detrás de las palabras una puerta de comunicación, oculta en apariencia, que, una vez atravesada, completará el sentido de la escritura”.

3. La Filuc se hizo internacional

La Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo tuvo por primera vez como invitado a un país: Colombia. Eso ayudó a estrechar los lazos literarios de Venezuela con el exterior y promovió la visita de los periodistas Rafael Baena, Mario Jursich Durán, Alberto Salcedo Ramos, entre otros, además del poeta Ramón Cote Baraibar y el narrador Álvaro Robledo Cadavid.

4. Se celebró la Bienal de la ULA

A pesar de convocar a una “bienal minimalista”, según los organizadores de la Mariano Picón Salas, la Universidad de los Andes pudo celebrar un encuentro que se echaba de menos y, en el marco de él, también hizo justicia: se le entregó un doctorado honoris causa a la narradora Victoria de Stefano.

5. Ratón y Vampiro omnipresente

La reedición de Ratón y Vampiro de Yolanda Pantin, hecha por el sello Lugar Común, se convirtió en el libro de niños más importante del año gracias a la promoción ininterrumpida de la publicación que hace la obra de teatro homónima, que se presentó en el Trasnocho y que ahora tiene funciones en el Teatro de Chacao.

6. Venezuela deja huella en la FIL

Juan Carlos Méndez Guédez, Eduardo Sánchez Rugeles y Rodrigo Blanco Calderón encabezaron la delegación venezolana en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, celebrada el mes pasado. A pesar de que el país contó con una representación oficial y una de Cavelibro –mermada por la falta de apoyo financiero–, quienes fueron dejaron en alto el nombre de Venezuela.

7. Suniaga se lee en Colombia

El autor neoespartano Francisco Suniaga publicó recientemente la novela Esta gente con Random House Colombia, lo que le asegura distribución por lo menos en dos países y podría granjearle invitaciones a encuentros centrales de las letras colombianas y latinoamericanas como el Hay Festival de Cartagena y la Feria Internacional del Libro de Colombia.

8. Homenaje a la Nena

Este año se publicó la biografía de Antonia Palacios, Tiempo hendido, escrita por Roberto Martínez Bachrich y que, en 2010, fue Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana. Por cierto que 2012 comenzó con la buena noticia de que la Junta Interventora de Econoinvest devolvió los libros de la institución que tuvo retenidos durante dos años.

9. Narradores enemistados

El encuentro de Narradores de Monte Ávila Editores trajo a cinco escritores internacionales (Mempo Giardinelli, Isaac Rosa, William Ospina, Julio Ortega y Diamela Eltit) y mostró la división política de los autores venezolanos. Ante reseñas malintencionadas de medios oficialistas, intelectuales de la oposición atacaron a los suyos que habían participado en la cita.

10. Una nueva editorial se concretó

Este año comenzó a operar Artesano Group, sello dedicado a publicar narrativa y ensayos. Sus primeros títulos son Julieta en su castillo, una colección de relatos de Miguel Gomes; La mirada del otro del historiador Elías Pino Iturrieta y el ministro de Cultura, Pedro Calzadilla; y La cultura bajo acoso, el libro de ensayos de María Elena Ramos.

11. Vegas noveló a Armando Reverón

Al fin, los lectores de Federico Vegas pudieron ver en las librerías su novela Los incurables, sobre la vida del pintor Armando Reverón y el investigador que se empeña en dilucidarla.

12. Honoris causa a Rafael Cadenas

Rafael Cadenas recibió un doctorado honoris causa de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, de su ciudad natal, Barquisimeto. Además, el sello español Pre-Textos editó su poemario Sobre abierto. Camelia publicó sus Dibujos a máquina, la reedición de unos textos que vieron la luz originalmente en 1966 en la revista Cal, que dirigía Guillermo Meneses.

 

El Boom

El aniversario del medio siglo del llamado boom latinoamericano impregnó el año de miradas nostálgicas sobre el fenómeno editorial y literario que puso en el panorama mundial las obras escritas en la región.

El momento más triste ocurrió en mayo, cuando el autor mexicano Carlos Fuentes falleció, en uno de sus años más productivos, antes de publicar el ensayo Personas y la novela Federico en su balcón y de que terminara de escribir la ficción histórica El baile del centenario.

En medio de versiones encontradas sobre su salud y el anuncio de que no escribiría más, Gabriel García Márquez celebró 85 años de edad y 30 de la recepción del Nobel con el libro Gabo, periodista, editado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

El incansable Mario Vargas Llosa publicó el polémico ensayo La civilización del espectáculo, una radiografía sobre el mundo mediatizado de la actualidad, y declinó, por segunda vez, la oferta de conducir el Instituto Cervantes, para seguir dedicado a la escritura. Además, festejó los 50 años de su primera novela, La ciudad y los perros, que precisamente se sitúa en el origen del boom y que fue la excusa para que la Cátedra Vargas Llosa organizara el congreso El Canon del Boom, una serie de tertulias itinerantes que reunieron a cerca de 30 autores de Europa y América para conversar en varias universidades de España sobre el origen y efecto del movimiento que abrió la narrativa latinoamericana al mundo.