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Las letras se mantienen en un contexto de incertidumbre y escasez

El autor venezolano considera que la literatura es una segunda oportunidad | Foto Henry Delgado

El autor venezolano considera que la literatura es una segunda oportunidad | Foto Henry Delgado

Varias dificultades tuvo que enfrentar la industria editorial en Venezuela durante 2014. Los primeros meses se caracterizaron por la falta de papel, material importado que depende de las divisas que aprueba el Estado. Esto hizo que los sellos se dedicaran exclusivamente a la publicación de autores nacionales y las de mayor capacidad económica, especialmente transnacionales, apostaron por editar en el país a novelistas extranjeros. Varias librerías asumieron la importación directa de novedades. Las imprentas, afectadas también por el desabastecimiento, aumentaron los costos. Todos esos factores provocaron un incremento en los precios de los títulos, que pueden sobrepasar los 1.500 bolívares.A pesar de las dificultades, los autores nacionales se mantuvieron en esa trinchera que solo les brinda el papel en blanco. Los libreros Katyna Henríquez (El Buscón), Andrés Boersner (Noctua) y Jesús Santana (Estudios) opinan sobre los libros que consideran como los más destacados del año

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1. Una introspección sobre un oficio

En torno al oficio del escritor, de Eduardo Liendo, es la publicación más destacada del año entre autores venezolanos según los libreros consultados. “No es un recetario sino una apuesta realista, coherente, sobre el arte y la posibilidad de escribir. No apto para los que creen que escribir es cosa de inspiración o elegidos”, afirma Andrés Boersner sobre el título editado por Lugar Común.

El autor del clásico El mago de la cara de vidrio, que publicó a los 32 años de edad, se dirige a esos jóvenes que se aventuran en la narración no solo para dar recomendaciones, sino también para hablar de los vicios en los que se pueden caer, los errores del oficio, cómo aprender de las vicisitudes y resaltar no solo las manías propias, sino también las de aquellos autores que lo influenciaron, como hace cuando trata el tema de cuál es el mejor horario para escribir.


2. Cuando Miranda se fue de Venezuela

La historiadora Inés Quintero presenta en El hijo de la panadera a un Francisco de Miranda sin las pompas con las que se suelen retratar en libros clásicos de historia. Lo hace a partir del momento en el que el prócer tiene 20 años de edad y está a punto de abandonar Venezuela con destino a España. Quintero muestra las castas de la época, y cómo el padre del soldado fue menospreciado durante esos años por ser un mercader y además estar casado con una panadera. El batallón de soldados blancos al que pertenecía no lo consideraba digno de estar en el grupo, que se vanagloriaba de pertenecer a las familias más importantes de la ciudad. La cadena de acontecimientos que narra la historiadora en el texto, de Editorial Alfa, llega hasta los aciagos días en el que Miranda es entregado a los españoles y confinado hasta su muerte a una prisión en San Fernando de Cádiz.


3. Las ciudades que invitan a escapar

Ese sentimiento de hastío, de dejar una ciudad caótica y las vicisitudes personales de un individuo son las que plasma Gustavo Valle en Happening, novela con la que ganó el XIII Concurso Anual Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana. “Engancha desde las primeras 10 páginas. Una prosa perfecta y una historia al mejor estilo venezolano sin caer en lo vulgar o chabacano. Una narrativa que salta de la ficción a la realidad con una historia perfectamente llevada”, afirma Jesús Santana. El protagonista busca redención en un lugar lejano en el que confluyen otras personas en la misma situación, que se evaden de su pasado y culpas.

“Una novela sobre el azar, la huída, la comunión, el bonche y el extravío; una obra sobre nuestro exilio existencial”, agrega Andrés Boersner sobre el libro editado por la institución que otorga el galardón.


4. Los adioses de la vida

La poesía de Ricardo Ramírez Requena se adentra en los sentimientos de las inevitables separaciones, muchas veces definitivas, otras temporales. En su libro Maneras de irse, la muerte deja casas vacías y costumbres sin hacedores. Es el tema recurrente, aunque también retrata las querencias por una ciudad, los vicios de su gente, su paranoia, el caos y el deseo por la buena fortuna de quienes se aventuran por sus calles. Ramírez Requena, que en noviembre ganó el XIV Concurso Transgenérico por su obra Constancia de la lluvia. Diario 2013-2014 –aún no publicada–, hace poesía en prosa con intenciones de dejar manifiesto su momento, como un leal lector de la crónica periodística. “Como contenido no deja más que ganas de leerlo varias veces. Me encanta el tema principal que es como las despedidas siempre nos marcan aunque uno no quiera”, destaca Jesús Santana.


5. Un autobús con destino al fin

Eduardo Liendo tiene un álter ego, un niño llamado Elmer que se monta en un autobús con un destino en principio incierto en la novela Contigo en la distancia, de Seix Barral. Le dicen que el vehículo tiene como destino el fin del final. Mientras, el protagonista puede ver desde la ventana su vida y fantasías, aquellos momentos añorados y otros frustrados por temores e indecisiones, pero ahora con la oportunidad de enmendarlos desde la ilusión. Los asientos de alrededor son ocupados por aquellos personajes que admiró en el cine, la literatura, la música, las artes. Se emociona por hablar con ellos, compartir ese misterioso periplo a un lugar desconocido. “Es una novela que demuestra que la vida puede vivirse en la trayectoria de una ruta de autobús, que los recuerdos pueden ser universales, sin importar la edad y que nuestro camino hacia la muerte pasa por experiencias que nos sobrevivirán”, explica Andrés Boersner.


6. La banalidad en verso

Alejandro Rodríguez publica un poemario sobre temas que quizá no son trascendentes para quienes buscan enrevesadas inspiraciones para aventurarse en las letras, especialmente poesía. El autor habla de sexo y todo aquello común y corriente de la rutina en Te habías secado el pelo y empezó a llover. “Un poemario digno representante de lo que se considera la “alt lit” en Venezuela. Sus poemas se basan en las cosas del día a día de la vida, es vida simplemente. La “alt lit” es parte importante de lo que es la poesía contemporánea que muchos se niegan a leer por no ser clásica y en Venezuela este, en mi opinión, es el primer poemario que leo que se enmarca dentro de esta actual forma de hacer poesía. De lo mejor del año”, afirma Jesús Santana sobre el libro publicado por la editorial Luhu. Rodríguez es abogado y profesor de la UCAB que además de su incursión en la poesía, ha publicado 11 títulos sobre temas jurídicos.


7. Un libro escudriña la ciudad

Objetos no declarados de Héctor Torres es un libro de una negatividad revulsiva, que nos sacude y cuestiona, pero que también nos invita a rebatirlo”, destaca Andrés Boersner sobre el título publicado este año por el escritor venezolano, quien lo considera una antesala de Caracas muerde. Es una obra en la que se siente la calle, sus aceras, autobuses y vagones de Metro. Torres parte de la mirada de un transeúnte más para buscar respuestas a ese germen social que lleva a la interacción con el caos. Busca mostrar cuán cómplices y permisivos somos con la negligencia existente y los errores recurrentes de una sociedad que parece ensimismada en sus problemas.

“Mantiene el estilo con un realismo sucio caraqueño o mejor dicho totalmente venezolano. La realidad de Caracas ya no es solo de la capital, todo el país se convierte en un objeto por el que rondan historias sin parar”, acota Jesús Santana sobre el libro de Ediciones Puntocero.


8. Los civiles que están al margen

La historia oficial venezolana ensalza a los militares. La charretera forma parte de la iconografía nacional. Haber librado batallas parece el requisito indispensable para ser considerado importante en el nacimiento del país y convertir a un personaje en casi impoluto, libre de cuestionamientos. Rafael Arraiz Lucca se propuso en Civiles (Editorial Alfa) reivindicar a aquellas personas ajenas al mundo militar, como escritores, juristas, políticos y artistas que considera fundamentales en el desarrollo de la república. Es una serie de ensayos sobre personajes como Juan Germán Roscio, Andrés Bello, José Cortés de Madariaga, José María Vargas, Lisandro Alvarado, Arístides Rojas y José Gil Fortoul, a quienes de forma amena y directa destaca su importancia en la conformación de la sociedad venezolana. El autor prepara otro volumen con aquellos que quedaron por fuera en esta entrega como José Gregorio Hernández, Teresa Carreño y Pedro Gual.