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El lado B del sueño neoyorquino

La guionista vie en Nueva York con su esposo, Antonio Muñoz Molina, desde hace 10 años | Foto EFE / Archivo

La guionista vive en Nueva York con su esposo, Antonio Muñoz Molina, desde hace 10 años | Foto EFE / Archivo

La historia fue filmada en Nueva York, una tragicomedia romántica escrita para el actor Javier Cámara

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La vida inesperada nació como un proyecto insensato. Filmar varias semanas en Nueva York, con talento estadounidense y español, en plena crisis, suponía una locura. Elvira Lindo, sin embargo, no se detuvo a pensar en costos de producción ni en la búsqueda de los actores cuando se sentó a escribir la historia. Lo único que tenía claro era el protagonista: Javier Cámara.

Así nació la idea de esta comedia romántica, que la guionista define como el “lado B” de alguna película famosa de Woody Allen.

Desde la primera secuencia, la Gran Manzana se impone como protagonista con la magnitud geométrica de sus edificios llenos de luces. Fue entre las calles de Manhattan que surgió la idea, a principios de la década de 2000.

“Javier Cámara vino a presentar Hable con ella en Nueva York. Ahí nos conocimos y de inmediato comenzamos a forjar una amistad. Él volvió varias veces, quería mejorar su inglés, y en uno de esos tantos viajes pensamos que sería estupendo hacer una película. El primer paso era que escribiera el guion”, cuenta la escritora por teléfono desde Madrid.

Inmediatamente saltó a las páginas en blanco y comenzó a construir el papel de Juan, un actor que cruza el Atlántico en búsqueda del sueño americano. Triunfar en la capital del mundo no es nada fácil. Los años pasan entre varios empleos que debe sortear para pagar la renta de 2.000 dólares y la comida. En el día vende quesos y por la tarde enseña cocina española. Cuando cae la noche se viste de ruso en algún teatro menor de la ciudad, para luego cerrar con el delantal puesto, sirviendo copas en un bar de jazz.

“Hay una clara influencia de películas como Manhattan y Annie Hall. Pero estos inmigrantes están desvalidos económicamente. Los personajes de Woody Allen tienen apartamentos maravillosos, aunque se dediquen a dar clases. La vida inesperada sería como la otra cara, el lado B del sueño woodialenesco”.

En la tragicomedia que supone es la vida de Juan, aparece su primo, mucho más joven, guapo y con una carrera financiera prometedora. Su antítesis que llega de visita por un mes. Un tormento.

Entretanto, Juan debe lidiar con la presencia de su madre, que aparece cada cierto tiempo en la pantalla de la computadora.

“Cuando la primera versión del guion estuvo lista, no había crisis económica en España. No teníamos conciencia de lo que estábamos cociendo. Tuve que modificar la historia, porque al principio esta persona que fracasaba en Nueva York estaba pensando en volver. Pero con la crisis, cómo va a regresar a España. Eso le dio un giro nuevo al personaje”, señala Lindo.

A Jorge Torregosa lo encontraron a través de la productora de Pedro Almodóvar. El director se interesó en el proyecto, pero debían conseguir dinero para filmar y gestionar los permisos para conquistar la Gran Manzana con sus cámaras. El rodaje lo pensaron para los primeros días de primavera, sin contar que en la isla custodiada por la Estatua de la Libertad suele nevar hasta después de marzo. Nueva York es una ciudad muy dura.

El elenco lo completan los españoles Raúl Arévalo, Carmen Ruiz y Gloria Muñoz, junto con las actrices Tammy Blanchard y Sarah Sokolovic.

“Sueño con actores cuando escribo un guion. El papel lo construí para Javier. Pero había otro que tuvimos que sacar porque encarecía la película. Este personaje al llegar a Nueva York tenía una relación con una mujer madura, que era Melanie Griffith. Tuve que renunciar a esa idea, me tocó ajustar mis sueños al presupuesto. Era insensato, como el resto de la cinta… Es que esta historia no podía suceder en otra ciudad, es neoyorquina por completo”, reflexiona Lindo.

La vida inesperada se proyectará esta semana en el Festival de Cine Español.

Milagro en Manhattan
Elvira Lindo y su esposo, el escritor Antonio Muñoz Molina, tienen diez años conviviendo con Nueva York. El próximo diciembre será su último invierno allá. “Volveremos, pero no con la misma asiduidad. Mis sueños están en otros sitios. Buscaremos un extranjero más cercano al neoyorquino. Nos gusta enfrentarnos a sitios donde no tenemos privilegios. Te conviertes en una persona desasistida y esa sensación te activa las neuronas. Como si volvieras al primer día de colegio”, dice la periodista.

Por eso no dudó en darle su número de teléfono a Javier Cámara cuando se quedó en Nueva York tres meses. “Le dije: Esta ciudad te sube al cielo, pero también te hace sentir desgraciado. Y debió de ser en uno de esos momentos cuando me llamó”. Así nació La vida inesperada. “Un milagro en Manhattan”, como tituló en una de sus columnas en El País de España cuando habló de la película.