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El lado íntimo de Sarah Jessica Parker

Multifacética, empezó a bailar cuando era una niña

Multifacética, empezó a bailar cuando era una niña

Dice que creció sin dinero, pero que no cambiaría nada de su infancia. Que su historia la ha llevado a tratar de educar a sus hijos con sentido de la realidad

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Sarah Jessica Parker se mueve con un séquito de asesores y estilistas. No da un paso sin que la miren, llamen o le tomen una foto. Pero ella ha aprendido, hace años ya, a moverse con la fama.

Multifacética, empezó a bailar cuando era una niña. Después participó en musicales. Ha actuado en Broadway y en el cine. Ha sido productora ejecutiva de series y películas. Luego se convirtió en una de las mejores representantes del mundo fashion de la ciudad de Nueva York, donde vive desde que tenía 11 años de edad. Allí se le ve regularmente pasear con sus tres hijos (James, de 12 años, y las mellizas Marion y Tabitha, de 6), y su marido, el también actor Matthew Broderick.

La actriz nació en el pueblo de Nelsonville, en Ohio, en 1965. De su infancia tiene buenos recuerdos, a pesar de las dificultades económicas.

—¿De qué manera esa experiencia ha marcado el tipo de persona que es hoy?

—No quisiera que las cosas hubieran sido de otra manera, pues creo que me hicieron una persona que trabaja muy duro. Desarrollé una especie de disciplina y ética del trabajo, porque todo me importaba mucho. Dependía de mí para mantenerme, para cuidarme y, a una edad temprana, tuve que contribuir al bienestar de mi familia. Y pienso que ese es realmente uno de los mejores regalos que puedo haber tenido.

—Hoy tiene una situación completamente diferente y tres hijos. ¿Cómo ha influido su historia en la manera en que los educa?

—No es difícil, porque lo difícil es no disponer de dinero y tener hijos, pero es... A veces, casi deseo crear un falso ambiente de privación, de alguna manera, porque no quiero que mis hijos sientan nunca que se les debe algo. Pienso que es muy bueno ganarse las cosas que uno desea. A diferencia de muchas madres, tengo la suerte de poder darles a mis hijos todo lo que necesitan y solo por eso son afortunados. Pero no quiero darles todo lo que quieren.

—¿Tiene usted un matrimonio en el que se reparten las tareas equitativamente?

—No sé si es así. No examinamos mucho el tipo de pareja que somos. Como la mayoría de los matrimonios solo nos tomamos las cosas un día a la vez y vamos resolviendo quién se hace cargo de qué. En términos laborales, hubo un momento en que tuvimos la ilusión de que cuando yo trabajara él no lo haría, y viceversa. Pero eso simplemente no funcionó, porque como actor uno quiere hacer cosas interesantes, que te motiven, que sean desafiantes, y no puedes manejar cuando esas oportunidades llegan a tu vida. Creo que la diferencia es que nosotros reconocemos, al menos yo, que la mayoría de las madres que trabajan en el mundo no tienen la posibilidad de elegir. Yo sí, y eso hace que todas las decisiones que siguen sean más fáciles de tomar.

—¿Cuáles son sus inseguridades?

—Siempre me preocupo por el trabajo, si es suficientemente bueno. O, últimamente, por cosas más relacionadas con el tipo de madre que puedo ser para mi hijo, que tiene 12 años. Él está en una edad en la que, de repente, surgieron desafíos completamente nuevos en la crianza. Así que creo que como madre, en esta nueva etapa, me siento como si estuviera pisando un campo minado, preguntándome todo el tiempo: ¿Lo estoy haciendo bien?