• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

“Estos jóvenes lo tocan todo correctamente”

John Corigliano | ALEXANDRA BLANCO

John Corigliano | ALEXANDRA BLANCO

Dos piezas del compositor estadounidense serán abordadas por Alfredo Rugeles y la Simón Bolívar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

John Corigliano supervisa el ensayo desde una de las butacas de la sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música, sede principal del sistema de orquestas. El compositor estadounidense se levanta e intercambia ideas con el director Alfredo Rugeles, que es el gran intérprete de su música en Venezuela. Sugiere variantes en volumen y velocidad. Solicita correcciones in situ como si estuviera haciendo tachaduras en su partitura.
Corigliano es el responsable del único Oscar que ganó El violín rojo (1998), filme dirigido por Francois Girard. El neoyorquino, que entre sus pupilos tiene a creadores como Eric Whitacre, ganó un Grammy por su trabajo Mr. Tambourine Man: Seven Poems of Bob Dylan for Soprano and Piano (2000).
Su Sinfonía N° 2 para orquesta de cuerdas, que obtuvo el Premio Pulitzer de Música en 2001, será la primera del repertorio que interpretará la Sinfónica Simón Bolívar mañana a las 5:00 pm. También fue la que Rugeles y la orquesta ensayaron ayer a primera hora.
“Yo disfruto porque estos jóvenes lo tocan todo correctamente. Ellos siempre están dispuestos a hacer los ajustes”, dice el músico, que es profesor distinguido en el Lehman College de la Universidad de Nueva York: “En un momento les dije: ‘Tienen que sonar muchísimo más duro’. Y cuando lo hicieron, me impresionaron. Quizá si le pides lo mismo a una orquesta mayor, se niega porque quiere que suene bonito, o porque se apegan a la tradición o por un asunto de ego”.
Con Corigliano, quien llegó a Caracas el viernes para ser jurado del Concurso de Composición Simón Bolívar, está Jamie Bernstein, la hija de Leonard Bernstein, uno de los más grandes compositores del siglo XX y autor del mambo –de West Side Story–, que es el bis favorito de Dudamel y la Simón Bolívar.
Bernstein, fallecido en octubre de 1990, fue quien dirigió en estreno el Concierto para clarinete de Corigliano en el Carnegie Hall en 1977. “Fue una locura. Tuvimos sólo dos ensayos para lograrlo. En el primero, Lennie pasó 15 minutos explicando la pieza y yo veía el reloj y sentía que me iba a morir (risas). Eso era un lunes y el estreno se celebraría al día siguiente”.
En 2004, la música de Corigliano sonó por primera vez en el país, cuando Rugeles abordó El violín rojo. Luego, hace un par de años, José Antonio Abreu lo invitó y organizó un festival en su honor: “Tocaron mis mejores trabajos de una manera fantástica. Y yo me enamoré. Es maravilloso verlos tocar así”
Tras responder a varias preguntas, Corigliano continuó en su rol de supervisor desde una de las butacas con decorado de Carlos Cruz-Diez. Lo que sonaba ahora era la Sinfonía N° 3 para gran ensamble de metales y percusión, también llamada Circus Maximus.
“Es necesario ir a la sala a escucharla. No es algo que pueda apreciarse en un CD”, había dicho antes. Y tenía razón. De las 800 butacas estarán ocupadas sólo 500 porque algunos de los 73 instrumentistas –53 son de la Banda Sinfónica Simón Bolívar– estarán desperdigados por la sala. Un par de trompetas a la izquierda. Un redoblante a la derecha. Un ensamble de metales en el balcón. Parece un disparate, como si Frank Zappa escribiera obras para orquesta, pero sin duda será de lo único que hablará el público mañana al salir de la sala.   
 
Alfredo Rugeles, Sinfónica Simón Bolívar y Banda Sinfónica Simón Bolívar
Mañana, 5:00 pm
Sala Simón Bolívar, Centro de Acción Social por la Música, bulevar Amador Bendayán, Quebrada Honda
Entrada libre