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La jaula terrorífica de una mujer que tuvo aspiraciones

El director mexicano vuelve a sus orígenes con esta cinta | Foto Cortesía

El director mexicano vuelve a sus orígenes con esta cinta | Foto Cortesía

La película, escrita también por el cineasta mexicano, es protagonizada por Mia Wasikowska, una joven entusiasta que cuestiona las convenciones sociales de su época

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Los fantasmas son un tormento para Edith Cushing, el personaje de Mia Wasikowska. Aparecen ante ella en las noches desde su niñez. De esa forma comienza La cumbre escarlata, la película de Guillermo del Toro que se estrenó el viernes en Venezuela.

Es una escena aterradora que está inspirada en un hecho de la vida real, dice el director mexicano. “El encuentro del principio con la madre fantasma se basa en el recuerdo de mi mamá cuando fue visitada por su abuela cuando era una niña. Ella escuchó crujidos en la cama y pudo oler su tenue perfume. Jessica Chastain lleva puesto el camafeo de mi abuela, un recuerdo que tengo y que he usado en El espinazo del diablo y en dos de mis cortometrajes”, afirmó el realizador a Entertainment Weekly. Se podría decir que la relación del director con lo sobrenatural es hereditaria.

Edith Cushing es una joven escritora con una personalidad cautivadora, hija de un próspero empresario en un Estados Unidos que saborea las primeras bocanadas de la industrialización.

Es una persona que comparte su soledad con los manuscritos que la hacen aspirar a ser una mujer independiente gracias a su pluma. Sin embargo, el amor se presenta como desvío. Es una historia con fantasmas en la que alguien que quiere deslastrarse de las convenciones termina sumido en extraños intereses.

Thomas Sharpe (Tom Hiddleston) la adula y ella se siente segura. Le dice que su futuro es promisorio. No solo quiere corresponder a la guapa mujer, sino también lograr un proyecto: la construcción de una máquina que revolucionará la producción de arcilla.

Ella quiere escapar de las apariciones que le aterran, aunque no le hacen daño. Las aspiraciones sucumben a un sentimiento que la somete al claustro. Edith Cushing se muda a Inglaterra, donde vive con su pareja en una mansión en ruinas en una olvidada zona del mapa. Ahí, en esa tétrica construcción conviven con la hermana de Sharpe, Lucille, interpretada por Chastain, que encarna a una desquiciada y manipuladora mujer.

La crítica ha alabado La cumbre escarlata, un filme que muchos consideran el regreso de Del Toro a sus raíces, a esa época de El espinazo del diablo (2001) y Cronos (1993).

Hay un buen manejo del suspenso. El cineasta –como buen alumno del género– sabe cómo mantener expectante, aunque en muy pocos momentos pierde verosimilitud para justificar algunas acciones.

El guión del filme fue realizado por Del Toro junto con Matthew Robbins, con quien escribió Mimic (1997). Es además un homenaje del director al cine que ha visto desde joven.

“Es una pieza que acompaña al cuento de hadas El laberinto del fauno, en el que la niña Ofelia se convierte en Edith, una mujer dueña de su destino, potencial creadora de lo que la rodea, con un pie en este mundo y el otro en el siguiente”, escribió Mark Kermode en The Guardian. Sin embargo, para Luis Martínez de El Mundo de España el guión posee “interminable colección de lugares comunes”.

La cumbre escarlata
Cinex y Cines Unidos
Horario: ver cartelera