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“Mi intención no fue desmitificar a Cayayo”

Eugenio Miranda escribió sobre el músico que murió en 1999 | Foto: Manuel Sardá/El Nacional

Eugenio Miranda escribió sobre el músico que murió en 1999 | Foto: Manuel Sardá/El Nacional

Durante año y medio el periodista recabó testimonios de quienes conocieron al cantante y guitarrista que perteneció a importantes bandas de los años ochenta y noventa, como Sentimiento Muerto, Dermis Tatú y PAN 

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El nombre de Cayayo es sin duda referencia de una época de culto en el rock nacional, un período que desentrañan los más curiosos oyentes del género y en el que resulta inevitable adentrarse en su obra.

Eugenio Miranda se propuso dejar registro del artista cuyo verdadero nombre era Carlos Eduardo Troconis, que falleció el 17 de noviembre de 1999 a los 31 años de edad. Lo hizo en Cayayo: alma perpetua, un libro con testimonios de quienes conocieron a quien integró Sentimiento Muerto, Dermis Tatú y PAN.

Reconoce que es recordado como una persona especial, optimista en exceso y otras características que lo han sacralizado. “Fue un principito que vivió la vida que quiso. Falleció muy joven de forma accidental. Para bien o para mal, ese destino le ha conferido una imagen de estrella de rock. Eso impulsa el culto”.

El escritor agrega otro factor: la curiosidad que tienen las recientes generaciones. “Troconis perteneció a una que mantenía una ruptura con los gustos de sus padres, especialmente los musicales. En cambio, los jóvenes de ahora tienen ciertas afinidades con las de sus progenitores”.

Miranda no es nuevo en el medio roquero venezolano. Fue manager de Zapato 3 y locutor de programas de radios. “En mi investigación confirmé lo que sabía. Quise rescatar sus memorias y legado. Mi intención no fue desmitificar a Cayayo Troconis, pero quise mostrarlo como humano”.

Hubo quienes se negaron a ser entrevistados. “Héctor Castillo ni me respondió el mensaje que le envié”, cuenta el autor sobre quien fue bajista de Sentimiento Muerto y Dermis Tatú. “Incluso, recibí una carta de los abogados de una persona que advertía que no podía usar ciertas fotografías. No quiero dar nombres”.

El periodista comenzó su investigación –mas no el libro– con uno de los momentos más espinosos: la muerte del cantante. “Había mucho tabú al respecto”.

Una de las entrevistas que realizó fue a Gustavo Corma, de la banda Seguridad Nacional, quien se encontraba con el músico cuando falleció.

Corma dice que muchos lo culparon de lo sucedido. Señala que Cayayo sufría una cardiopatía congénita que ignoraba y se manifestó ese día, en el que había ingerido varias sustancias.

“Siento que cumplió su misión en la vida. Soy budista y creó que nada de lo que le ocurrió fue casualidad. Le tocó venir a darnos lecciones de vida a través de la música. Es un ejemplo de constancia y de amar lo que se hace. Una persona me dijo que hay elementos que no son ejemplares, pero yo he tenido maestros que con su conducta me han dejado saber lo que es bueno y malo para mí, sin decírmelo”, asegura Miranda.

La publicación se podrá conseguir a través de la página de Equilibrio.net. Por los momentos no estará a la venta en librerías.

La próxima semana, el miércoles y el viernes a las 7:00 pm, se realizarán unos conciertos acústicos en homenaje a Cayayo Troconis en la sala Cabrujas de Cultura Chacao, en Los Palos Grandes. El jueves, a las 5:00 pm, se proyectará en el mismo lugar el documental Dos décadas de sentimiento, de Luis González del Castillo.


EPÍGRAFE

“Le tocó venir a darnos lecciones de vida a través de la música. Es un ejemplo de constancia”

Eugenio Miranda

Periodista



hsanchez@el-nacional.com