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La imagen es un vehículo para debatir sobre la violencia

Luca Pagliari y Salvatore Elefante fundaron hace año y medio el organismo autónomo Pheed.eu | FOTO LEONARDO NOGUERA

Luca Pagliari y Salvatore Elefante fundaron hace año y medio el organismo autónomo Pheed.eu | FOTO LEONARDO NOGUERA

Los fotógrafos italianos piensan que el medio puede hacer visible lo que no es tan palpable 

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Durante los últimos años el tema de la inseguridad ha dominado no solo las conversaciones de la gente sino también los informes que colocan a Venezuela en la lista de los países más violentos del mundo. Los fotógrafos italianos Luca Pagliari y Salvatore Elefante conocen esas cifras y testimonios de primera mano, pues han visitado Caracas con anterioridad. Por ello les pareció pertinente conversar sobre la representación de la violencia cuando los invitaron a impartir un curso corto en el Roberto Mata Taller de Fotografía durante este mes.

Lo que no sabían los directores de Pheed.eu –organismo autónomo con el que promueven desde hace año y medio actividades como conferencias y comisariado de exposiciones– es que se encontrarían con un país consternado por el asesinato de la actriz Mónica Spear y de su exesposo, Thomas Berry.

“Nos interesó el despliegue mediático, la preocupación que hubo a raíz de esto reforzó nuestra convicciones. Como dice el sociólogo noruego Johan Galtung, la violencia es un triángulo integrado por tres tipos: la directa, que es la visible; la cultural, que son los patrones que aprendemos a lo largo de nuestra vida; y la estructural, que se centra en las propias organizaciones de gobierno, como la desigualdad en el acceso a los recursos. El problema es que en muchas ocasiones solo es visible una pequeña parte del conflicto. Allí es donde entra el campo de la fotografía, que puede ayudarnos a ver esos puntos de interconexión”, expresa Pagliari, doctor en Marketing y Comunicación por la Universidad Luigi Bocconi, de Milán.

Elefante, licenciado en Fotografía por el IDEP de Barcelona, España, afirma que lo importante de ese medio expresivo es que puede hacer palpable lo que no se ve. “Ha sido obra del azar el hecho de que estuviéramos aquí cuando ocurrió el asesinato de la actriz, pero no ha sido casualidad que hayamos venido a Caracas, una ciudad en la que la violencia es percibida de cierta manera a causa de varias problemáticas. Sabíamos que insertar este diálogo en este contexto sería algo complicado pero al mismo tiempo muy positivo, porque hay mucho para investigar de la violencia física que existe, así como también de su trasfondo”.

Pagliari expresa que, en el caso de la representación de la violencia, la fotografía permite varias cosas: hacer una investigación filosófica o antropológica del fenómeno, hacerlo visible desde una óptica distinta y, a partir de ella, generar un debate o crear conciencia.

“A pesar de que tenemos la intención de mostrarle a los alumnos venezolanos que la fotografía se puede utilizar de una manera más libre, reflexiva e investigativa, incluso los más talentosos del curso tienden a caer en el patrón de lo que ya se ve. Pero también hay excepciones, como el caso de una participante que desarrolló una estrategia interesante: arrojó frutas al suelo y luego hizo unos levantamientos como si fuesen cadáveres. Es una representación de lo que no se puede publicar en este país porque el gobierno censura imágenes así. Eso es lo que buscamos, que al observar algo que no es obvio te hagas preguntas y reflexiones más allá del hecho”, señala Pagliari, que dictará una charla el viernes, a las 8:00 pm, en la librería Lugar Común.