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Saldo en rojo es la visión de 14 años de cerco a los medios

Bisbal también escribió el prólogo de <i>Saldo en rojo</i> | FOTO: José Pacheco

Bisbal también escribió el prólogo de Saldo en rojo | FOTO: José Pacheco

Marcelino Bisbal, compilador de la publicación, cree que vendrán más presiones contra los medios privados

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Saldo en rojo: las comunicaciones y la cultura en la era bolivariana reúne una veintena de ensayos que analizan la gestión cultural y mediática del gobierno desde 1998 hasta marzo de 2013, cuando se anunció la muerte de Hugo Chávez. El libro editado por la Universidad Católica Andrés Bello estudia los enfrentamientos ocurridos durante más de una década entre dos modelos de comunicaciones: el privado comercial y el público hegemónico.

Marcelino Bisbal, editor del volumen, señala que el control político es la finalidad de las comunicaciones públicas venezolanas, marcadas por un perpetuo estado de emergencia y por el cariz hegemónico del gobierno. “A partir del año 2001 empieza a configurarse un nuevo régimen comunicativo desde el ámbito gubernamental, imponiendo formas de comunicación más cercanas a las bases de la propaganda fascista descritas de manera muy clara por Teodoro Adorno en Ensayos sobre la propaganda fascista y alejándose cada vez más de la idea de comunicaciones públicas en el sentido de que ellas deben de ser un nuevo espacio de convivencia social en donde converjan intereses plurales y a la vez encuentro de ciudadanos”, explica.

Bisbal indica que la hegemonía comunicacional es un elemento crucial para la viabilidad del modelo político chavista, lo cual contraviene los postulados de la democracia. Añade que, en un país de libertades, el sector de las comunicaciones tendría que desarrollarse en tres niveles o espacios: “Los medios de servicios públicos, los privados-comerciales y los comunitarios o del tercer sector. Conviviendo sin problemas, plurales, libres a la hora de gestionar contenidos”.

Reconoce que, desde la muerte de Chávez, las presiones contra los medios privados se han multiplicado, a pesar de que ahora son más sutiles que en 2007, cuando se le negó la concesión del espacio radioeléctrico a Radio Caracas Televisión y el canal tuvo que cerrar. A la compra de la Cadena Capriles y de Globovisión se le suma la reciente desaparición de la Emisora Cultural de Caracas, 97.7 FM.

“La nueva estrategia de silenciamiento es cambiar la estructura de propiedad usando personajes ligados de alguna forma al alto Gobierno, que son los que aparecen comprando medios, pero no son autónomos en cuanto a la programación. Se deben al proceso. En síntesis, no hay diferencia alguna en cuanto a la visión. El tiempo les ha enseñado a seguir otros caminos más sutiles e inteligentes y eso es lo que hemos presenciado y seguramente seguiremos viendo”, concluye.