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Punto de quiebre, un remake con diálogos poco convincentes

Edgar Ramírez protagoniza «Point Break» | Foto AP / Archivo

Solo las escenas de acción mantienen a la expectativa en un filme en el que participa el venezolano | Foto AP / Archivo

La versión está inspirada  en la película que dirigió Kathryn Bigelow hace 25 años, con Keanu Reeves y Patrick Swayze como actores principales

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Las nuevas tecnologías llegaron a Punto de quiebre con el remake que realizó Ericson Core del clásico que hace veinticinco años filmó Kathryn Bigelow sobre un grupo de surfistas ladrones y antisistema.

Los deportistas extremos son famosos por videos de Youtube. Lo que no aparezca en esa plataforma no existe, es dudoso, en el largometraje cuyo responsable también se encarga de la dirección de fotografía, campo en el que Core es más conocido.

Uno de los problemas del filme es la existencia de su predecesora, a quienes no pocos defenderán como única e insuperable en guion. La nueva versión pareciera un largo video con escenas de deportes extremos que son interrumpidas con algunas conversaciones confusas y poco convincentes. Si bien los escritores buscan darle solemnidad a la acción delictiva de una banda, las conversaciones parecieran una mera lectura de mensajes de autoayuda para enviar por correo electrónico con algunas ilustraciones risueñas. Ellos roban para devolverle a la naturaleza lo que el hombre le quita.

Solo las escenas de acción mantienen a la expectativa en un filme en el que participa el venezolano Edgar Ramírez, quien encarna a Bodhi, el líder del grupo extremo que originalmente fue interpretado por Patrick Swayze. Johnny Utah, el agente encubierto del FBI que en 1991 fue representado por Keanu Reeves, esta vez tiene el rostro de Luke Bracey. Kurt Wimmer es quien adapta la historia que hace más de veinte años escribieron Rick King y W. Peter Iliff. 

Es él quien hace extrañar las conversaciones que dan un sentido a la actividad delictiva de los surfistas de Bigelow. La escena final busca mantener la esencia, aunque se resuelve de
una manera más superficial y menos dolida.

Venezuela es escenario. No solo es el país de procedencia de Bodhi, sino también el lugar ideal para realizar una de las últimas hazañas de la agrupación de deportistas. Estados Unidos no tiene relaciones diplomáticas con el país, que también carece de un acuerdo de extradición con la  Casa Blanca. Sin embargo, para el FBI no representa ninguna dificultad que uno de sus agentes llegue a la Gran Sabana, un argumento digno para aquellos teóricos de la conspiración.

La crítica no ha sido benevolente con la producción, que se estrena hoy en Venezuela. En la página de IMDB tiene una puntuación de 5,4 sobre 10, mientras que la original fue calificada con 7,2 por los visitantes del sitio.

La película de Core no se acerca a la acción ni a la inteligencia psicológica del filme de Bigelow, afirmó Nicolas Rapold en The New York Times.

La actuación del venezolano también ha sido elogiada. Edgar Ramírez está llamado a papeles mayores que este Bodhi insustancial. Verle aquí duele, resulta un desperdicio y un bochorno. Curiosamente, el infiltrado Luke Bracey es el único rasgo de fidelidad a la película original: resulta tan inexpresivo como Keanu Reeves, afirmó Manuel Piñón en Cinemanía.