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La Ninfomanía de Von Trier cierra su ciclo orgásmico

El filme ha causado controversia desde su estreno en la Berlinale | Foto Cortesía

El filme ha causado controversia desde su estreno en la Berlinale | Foto Cortesía

La segunda parte de la película protagonizada por Charlotte Gainsbourg llega finalmente a la cartelera nacional 

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“¿Qué quiere una mujer?”, fue la gran pregunta que se hizo Freud después de treinta años de estudios de psicoanálisis. La misma interrogante aparece de nuevo en las manos de Lars von Trier, que intenta adentrarse en el alma de la sexualidad femenina en su maratónica cinta Ninfomanía.

La disertación cinematográfica del director danés, dividida comercialmente por los distribuidores, cerrará su ciclo en la cartelera nacional a partir de hoy. Un par de horas de aventuras carnales, planteadas desde la mirada masculina de un intelectual que toma en serio el tema del sexo como objeto de investigación.

La segunda parte sigue la misma trama de Joe, una mujer que se confiesa adicta al sexo, que a medida que pasa el tiempo tiene menos culpas, pero de alguna manera va en busca de la redención.

Charlotte Gainsbourg (que se ha convertido en una suerte de fetiche para Von Trier) le impone solidez al argumento con su personaje de mujer casada, madre de un hijo, que afronta la madurez con un voraz apetito sexual que no la ha abandonado.

En esta entrega, los encuentros eróticos son más intensos. Las críticas coinciden, sin embargo, en que el final no es tan bueno como el de la primera parte.

El especialista de Cine Premier destaca la participación de Gainsbourg, quien ahora toma la pantalla tanto en los flashbacks como en el presente. “Logra conmover a través de su interpretación honesta de una mujer que no puede reprimir quien es. Es interesante, desgarrador y un golpe para la audiencia”.

En La Vanguardia apuestan por el lado artístico de Von Trier. “Casi sobra decir que técnicamente la cinta lo tiene todo: una fotografía provocadora y profunda. Música perfecta para crear un ambiente específico y, ante todo, actuaciones interesantes y con matices. Pero a eso ya nos tenía acostumbrados el danés. Aun con la simplicidad de sus métodos, el autor logra transmitir mucho”.

Con Ninfomanía 2, el cineasta cierra una trilogía dedicada a la depresión que comenzó con Anticristo (2009) y siguió con Melancolía (2011).

Triple equis. No debería sorprender que las películas nuevas encaren las relaciones sexuales de manera explícita. En un trabajo publicado por BBC Mundo, Henry Fitzherbert, crítico del Sunday Express, opina que se han abierto las compuertas sexuales para la normalización de la pornografía.

De acuerdo con el experto, Internet está inundado de sitios pornográficos. “Por eso las escenas de sexo han dejado de ser tabú en el cine”, indica.

Lo irónico es que la abundancia de dicho material en la web quizás hace menos atractivas este tipo de películas para el público, como lo pudieron haber hecho en el pasado Ectasy (1933), Midnight Cowboy (1969), Emmanuelle (1974) y Calígula (1979), que despertaron la atención de los espectadores y generaron escándalos por sus atrevidas historias.  

El filme de Von Trier también generó controversia, tanto por su trama como por la rebeldía de su director, quien estrenó la versión larga de Ninfomanía en el Festival de Berlín. El cineasta asistió con una franela estampada con la palma de oro del Festival de Cannes, acompañada del mensaje “Persona non grata: Sección Oficial”. Una alusión al veto que le hicieron en el certamen al confesarse simpatizante del régimen nazi, declaraciones que luego retiró.