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“Libertador se inspira más en lo íntimo"

De acuerdo con Arvelo, el período cinematográficamente más suculento de la vida de Bolívar transcurrió entre 1812 y 1824 | Foto Cortesía Jota Erre Medios

De acuerdo con Arvelo, el período cinematográficamente más suculento de la vida de Bolívar transcurrió entre 1812 y 1824 | Foto Cortesía Jota Erre Medios

Akira Kurosawa y Terrence Malick estuvieron entre las influencias de la biografía de Simón Bolívar

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La Vinotinto de fútbol se jugaba anoche la posible clasificación a su primer Mundial, y en el cine venezolano el lunes podría ser una fecha igual de crucial. La coproducción internacional Libertador, la más costosa y ambiciosa de las biografías de Simón Bolívar (un héroe al que, hasta ahora, parece perseguirle una especie de maldición en la gran pantalla), tendrá su estreno mundial en el XXXVIII Festival Internacional de Toronto, a las 9:30 pm (hora de Caracas) en el Teatro Isabel Bader.

“Los festivales son celebraciones para los cineastas, pues al fin y al cabo son las casas en las que nacen las películas. En Toronto, como en Cannes o Berlín, es poco el lobby que se puede hacer: la cinta abre sus propias puertas”, explicó desde la ciudad canadiense Alberto Arvelo, director del filme que protagoniza Edgar Ramírez.

Sorprende que una biografía de esas características no dure más de dos horas, según la ficha del largometraje en el certamen. Para Arvelo, el período cinematográficamente más suculento de la vida del Libertador transcurrió entre 1812 y 1824: “El contraste entre lo épico y la intimidad, las campañas militares y los dramas cotidianos”.

“Es curioso, pero las inspiraciones no vinieron del cine épico, sino de películas íntimas como El asesinato de Jesse James de Andrew Dominik o El árbol de la vida de Terrence Malick. El cine vive un momento de cambio excepcional. La estructura tradicional del plano y el contraplano deja paso a otras formas de afrontar el discurso. Me interesó mucho en este proceso la visualidad del cine bélico de Akira Kurosawa”, comentó Arvelo sobre el autor japonés cuya influencia se notaba ya en uno de sus primeros filmes, Candelas en la niebla (1986).

John Williams, asesor. Con la cuenta regresiva para el estreno en acción, el realizador caraqueño de nacimiento y merideño de formación tuvo palabras para dos de los pilares de su cinta: Ramírez y Gustavo Dudamel, que debuta en la composición de una banda sonora.

“Edgar entendió la dimensión del personaje que el guión requería. Al fin y al cabo, una película es una interpretación de la realidad. Ha crecido mucho como actor, y al crecer él todos crecemos, porque, en cine, como en una orquesta, el sonido de uno es el sonido de todos. Con Gustavo, no es la primera vez que trabajamos juntos, aunque sí con él bajo esta figura. Siempre es una fiesta creativa. Fue fascinante ver cómo se iba convirtiendo en compositor de cine. Su intuición es maravillosa, entendió de inmediato los criterios  de la música fílmica”.

Entre los asesores de Dudamel estuvo John Williams, ganador de 5 premios Oscar y postulado al galardón en 48 ocasiones: “Su apoyo y afecto fueron invalorables. Incluso nos visitó en la sala de edición. La música de mis películas es un proceso fundamental para mí, y me lleva a mis años en la orquesta juvenil de Mérida”, añoró el ex ejecutante de violonchelo.