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Hannah Arendt: Un pensamiento hecho acción ante el juicio de un criminal nazi

Escena de <i>Hannah Arendt</i> | Foto Archivo

Escena de Hannah Arendt | Foto Archivo

La directora alemana Margarethe von Trotta, autora de la película sobre una encrucijada polémica de la filósofa judía, admite que no hay cine histórico libre de riesgo

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Adolf Eichmann, el terrible criminal nazi encerrado en una jaula de cristal, se reveló para Hannah Arendt como un anticlímax: más que criatura espantosa, era un gris y decepcionante burócrata. “El mayor crimen de la historia de la humanidad había sido cometido por don nadies sin convicciones demoníacas, que obedecían órdenes: seres humanos que habían renunciado a su facultad de pensar”, concluyó la filósofa alemana en su polémico informe para la revista The New Yorker como corresponsal en el juicio de 1961 en Israel, más conocido como "La banalidad del mal".

Hannah Arendt (2012), de la experimentada directora Margarethe von Trotta (Berlín, 1942), no es una cinta de fácil asimilación para los que han luchado para que no se desvanezca la memoria de la infamia del Holocausto. Muestra uno de los períodos más controversiales de Arendt (1906-1975). Interpretada por Bárbara Sukowa, la actriz fetiche de la autora de Rosa Luxemburgo (1986), la pensadora concluyó que la tragedia del pueblo judío no podía resumirse a una de villanos y víctimas, sino que era una de las consecuencias del colapso moral no solo de Alemania, sino de toda Europa.

Debido a "La banalidad del mal", Arendt, una judía que se refugió en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, fue objeto de intolerancia por parte de sectores académicos y de su propia comunidad en Nueva York. Desde París, donde vive actualmente, Von Trotta se muestra comedida acerca de las lecturas que se desprenden de su película, quizás en parte porque la conversación se da en inglés, que no es su idioma principal. “Por superstición no hablaré de mi próximo proyecto, pero adelanto que no será sobre ninguna figura histórica femenina, sino otra historia de hermanas”, asoma la feminista militante y autora de Las hermanas alemanas (1981).

—Su protagonista concluye sobre el nazismo: “La responsabilidad del que escribe es tratar de comprender, que no quiere decir perdonar”. ¿Se identifica con esa premisa como cineasta?

—Estoy de acuerdo y trato de comprender. No podría afirmar que estoy de acuerdo con los cuestionamientos de Arendt a la actuación de algunos líderes judíos durante el Holocausto. Soy alemana, no judía, pero mi coguionista Pam Katz sí lo es, y ella me dijo: “Esto hay que ponerlo en la película, porque fue el punto que despertó más controversia”. No podíamos evadirlo.

—¿Se corría el riesgo de mostrar un período que no representa todo el pensamiento de Arendt?

—Es un riesgo hacer filmes sobre historia. Ya lo experimenté con Rosa Luxemburgo. Siempre algún historiador te desmentirá. Pero como alemana, para mí era importante aproximarme al juicio a Eichmann y el pasado de mi país. Es muy difícil llevar la historia de una filósofa al cine, pero su presencia como espectadora del juicio en Jerusalén pone su pensamiento en acción. Nos permite pensar junto a ella.

—Tiene más de 30 años trabajando con Sukowa. ¿Qué le sorprendió esta vez?

—Mucha gente no podía entender por qué la escogí como Arendt, cuando Bárbara es rubia y de ojos claros. Pero yo quería ver a alguien pensando. Es una actriz tan inteligente, que era la única que podía imaginar como protagonista.


VII Festival de cine Judío

Desde el próximo viernes

Programación e información: www.festivaldecinejudiocaracas.com


Prohibido olvidar

El del título podría ser el lema del VII Festival de cine judío, que comienza el viernes en el Trasnocho Cultural, el Centro Plaza, el Centro Hebraica y otros lugares de Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Mérida y Trujillo. Hannah Arendt encenderá el debate sobre una filósofa que busca la raíz del mal absoluto, pero casi todos los filmes miran de una manera u otra el Holocausto. Destaca el premiado Wakolda, sobre el exilio suramericano de Josef Mengele, de la directora argentina Lucía Puenzo (2013) y producido por el venezolano Stan Jakubowicz. El horror nazi lastima también en los documentales El apartamento (2011), Réquiem desafiante (2012) y En el cielo, bajo tierra (2011) y el drama holandés Süskind (2012). El conflicto israelí-palestino se toca en la francesa El hijo de la otra (2011) y el corto Puesto de control (2013), del venezolano Joel Novoa.