• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Elysium: refugio en órbita para los pudientes

Matt Damon en Elysium / AP

Matt Damon en Elysium / AP

“No es ciencia ficción: ocurre hoy, ocurre ahora”, ha dicho el joven director surafricano Neill Blomkamp, el mismo de Sector 9, sobre una de las películas recientes más realistas sobre una posible Tierra del próximo siglo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cualquier ciudadano, incluso un venezolano de finales de 2013 que se maneje en el sector privado, puede ser optimista sobre su futuro personal, que poco probablemente se extenderá más allá del año 2060. Lo que parece inevitable para los próximos siglos es una vida en la Tierra, sin entrar en juicios de valor, radicalmente diferente.

Elysium, escrita y dirigida por el cineasta surafricano Neill Blomkamp, es una de las películas más realistas entre la ciencia ficción reciente y se sitúa en 2150, año para el que los científicos hacen estimaciones como las que siguen: población humana superior a 11 millardos de habitantes, con requerimientos de más agua potable y alimentos. Un planeta que seguirá calentándose por siglos, incluso si se detuvieran hoy mismo todas las emisiones de carbono (supuesto poco probable: en 2012 se enviaron más gases de efecto invernadero a la atmósfera que nunca). Un aumento del nivel del mar, en consecuencia, que podría borrar del mapa a ciudades como La Guaira.
El título Elysium hace alusión a los Campos Elíseos, aquel resort de ultratumba de la mitología griega al que solo llegaban los más virtuosos y heroicos. En la película, los humanos más pudientes se han mudado a una estación orbital a 20 minutos de la Tierra en la que se vive al estilo Paris Hilton, por no citar a ejemplares nacionales de La Orchila. Cercas y mares que contienen a los inmigrantes han sido sustituidos por kilómetros de aire enrarecido. Allá arriba, tan lejos y tan cerca, los políticos oscilan entre una ultraderecha xenófoba y una izquierda paternalista de bajas calorías. 
Los que se quedaron abajo hablan de jirafas o leones como meras memorias. Los rascacielos han sido invadidos de manera similar a la Torre David de Caracas. Robots ejercen la represión y auténticos jueces sin rostro (máquinas) conocen las probabilidades biológicas de que un desadaptado vuelva a reincidir. Una niña pobre que necesita curarse, de apellido Chávez, es uno de los símbolos del tercermundismo (ahora “unimundismo”) desamparado. Los ricos,  solo los ricos, disponen de un sistema médico que, a partir del rediseño genético, ha alcanzado la aspiración de la panacea.
Para recrear el futuro hacinado, el equipo de producción recurrió a impresionantes barrios de México D. F. como Neza. La superpoblación tiene acento español.
La peripecia subsiguiente de acción, quizás no lo más relevante, cuenta como protagonistas con Max Da Costa (Matt Damon), proletario con antecedentes penales afectado por una letal radiación cancerígena en un accidente industrial, y Jessica Delacourt (Jodie Foster con un extraño acento francés), la Jean-Marie Le Pen de la alta atmósfera. El reparto incluye al mexicano Diego Luna; al protagonista de Tropa de élite, Wagner Moura, y a la hija de Sonia Braga, Alice. Del lado depauperado, obvio.