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Deadpool: un antihéroe que se defiende con el superpoder del humor negro

El director Tim Miller planea una secuela | Foto Cortesía

El director Tim Miller planea una secuela | Foto Cortesía

Ryan Reynolds se reivindica con el género de ficción luego de su fracaso como Linterna Verde. El filme recaudó 135 millones de dólares en su debut

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Deadpool ha enfrentado varias batallas para poder llegar a la gran pantalla. La más reciente, contra el racionamiento eléctrico en los centros comerciales de Venezuela. Los nuevos horarios de los cines atrasaron la llegada del personaje de Marvel a la cartelera nacional, en la que mostrará sus aventuras clase B entre las 3:00 pm y las 7:00 pm.

Pero eso es una pequeñez a lado de los 11 años que esperó el antihéroe para convertirse en la estrella que es hoy en día. Hasta hace poco la industria cinematográfica seguía apostando por los superhéroes voladores y no confiaban mucho en uno que tuviera que pedir un taxi para transportarse.

Finalmente, en 2016 logró su meta de saltar del cómic al cine. El filme superó las expectativas de los mismos creadores. El día de su debut en la cartelera estadounidense recaudó más del doble del presupuesto asignado por 20th Century Fox: 135 millones de dólares, lo que lo convierte en el mejor estreno de una película para mayores de 17 años en lo que va de 2016.

De haber predicho ese éxito, la película se hubiera estrenado en 2004, cuando a los productores les asignaron un pequeño presupuesto para rodar algunas escenas de prueba, que quedaron engavetadas. “Nunca nos dijeron nada, hasta que cuatro años más tarde esas imágenes se filtraron en Internet y se convirtieron en un fenómeno viral, un tsunami que nos consiguió la luz verde para el filme en 24 horas”, declaró al diario El País de España el actor Ryan Reynolds, quien se mofa de sí mismo en la trama.

“¿Cómo crees que ha logrado escalar en su carrera? ¿Por sus buenas actuaciones? ¡No!, por su físico”, dice el intérprete metido en el traje de Deadpool.

También en calidad de productor y guionista, Reynolds se reivindica con el género de los superhéroes, luego del fracaso de Linterna Verde. “Por favor, que mi traje no sea verde”, es otro ejemplo del buen humor con el que se maneja la cinta, que critica a lo largo de hora y media a otros actores, a los X-Men, las relaciones de pareja y los clichés de la industria cinematográfica. Un humor que mezcla lo inteligente y lo arrabalero, chistes crueles, acertados, escatológicos, como si el guion hubiera sido escrito entre Laureano Márquez y el Conde del Guácharo.

Antes de que Deadpool se enfundara en su traje rojo (que parece un rediseño del de Spiderman), vivía como Wade Winston Wilson, un mercenario que defiende a los desprotegidos pero que no tiene intenciones de convertirse en héroe, pues se define como “un tipo malo que castiga a otros tipos más malos”.

En medio de esas revueltas callejeras conoce a Vanessa (Morena Baccarin), una prostituta con la que vive una comedia romántica hasta que a él le diagnostican un cáncer terminal.

Wade no se echa a morir. Se entrega al proyecto Arma X, el mismo que modificó genéticamente a Wolverine. Se cura de su enfermedad y adquiere la capacidad de regenerarse ante cualquier daño, pero el sadismo del Ajax (Ed Skrein), el villano encargado de experimentar con su cuerpo, lo deja desfigurado.

Deadpool emprenderá un viaje de venganza contado de una manera particular, al igual que lo hacía el personaje original en el cómic de 1991 (su primera aparición fue en la historieta New Mutants Nº 98). En la trama, Wade es consciente de que pertenece a un mundo de ficción. Se dirige al público rompiendo “la cuarta pared”. Un recurso mucho más empleado en teatro, donde se conoce como esquema brechtiano, pero que también se ve en series de televisión como House of Cards.

Las escenas de acción son de violencia explícita. La cámara lenta que sigue los ataques ejecutados por Deadpool y los primeros planos de las heridas que causa se combinan con las notas del tema “Beat It” de Michael Jackson cada vez que entra en combate.

“Esta película no tiene la historia más profunda ni las secuencias de acción más impactantes de su género. Lo que sí tiene es un humor cuestionable que a ratos puede ser forzado. Es un filme de superhéroes para los que lanzan bolitas de papel en la parte de atrás del autobús escolar”, reseña Entertainment Weekly sobre la ópera prima de Tim Miller.

El director era conocido por su trabajo de efectos especiales en filmes como Star Wars: The Old Republic, Mass Effect 2 y Rockfish. Ahora está en conversaciones para hacer una secuela de Deadpool, el nuevo ícono de la cultura pop.

Deadpool
Cinex y Cines Unidos
Estreno: mañana