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Crowdfunding: el mecenazgo del siglo XXI para hacer cine

Una experiencia exitosa de cofinanciamiento es el documental <i>La casa del ritmo</i>, que contó la historia de Los Amigos Invisibles | Foto ARCHIVO

Una experiencia exitosa de cofinanciamiento es el documental La casa del ritmo, que contó la historia de Los Amigos Invisibles | Foto ARCHIVO

Realizadores venezolanos consiguen financiamiento para sus filmes a través de donaciones en Internet

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Fue durante el Renacimiento la primera vez que el mecenazgo logró protagonismo como medio de financiamiento para el desarrollo de las artes. En aquella época, los poderosos apoyaban la creación de obras por vanidad o prestigio, pero se convirtieron de igual forma en actores de la historia.

Salvando las distancias, en esta era digital la figura del mecenas tiene una nueva aparición, aunque esta vez no se trate de un individuo en particular que realiza donaciones a artistas emprendedores, sino de un colectivo tan numeroso como generoso.

El crowdfunding (micromecenazgo en español) es una modalidad de financiamiento en línea en la que participa el creador del proyecto y los internautas que quieren que se realice.

Las motivaciones son diversas, pero no muy diferentes a las del siglo XV. La recompensa dependerá del aporte: mientras más dinero se done, más regalos se obtendrán. Pueden recibir desde agradecimientos en redes sociales, muestras del producto a un precio menor del real, hasta menciones en los créditos de la obra.


Experiencia local. Antonio Savinelli es un cineasta venezolano radicado en España que produce su ópera prima. Su intención es filmar La ciudad sin brújula, el primer largometraje de factura nacional que se haría con la modalidad de crowdfunding.

“Tanto en Venezuela como en España es muy difícil realizar una película sin ayuda del gobierno o de empresas privadas. Durante años hemos intentado encontrar financiamiento y las puertas se nos han cerrado. Ahora cualquier persona con su aporte puede hacer un sueño realidad”, indica.

La plataforma usada por el también profesor de cine es una llamada Verkami, con sede en España (apenas una pestaña del gran abanico que ofrece la web). Savinelli necesita recaudar 1.000 euros, aunque ha conseguido hasta la fecha 28.

En esa misma página alojaron sus aspiraciones Pedro Camacho y Johann Pérez, directores del documental Desde afuera (sobre los venezolanos que se han visto en la obligación de emigrar). Su meta era recaudar 6.000 euros en 40 días y lograron 6.500.

El período en el que se abre la alcancía digital es decisión del usuario, pero generalmente no pasa de unas semanas. Los colaboradores no exigen que la obra se termine en determinado tiempo.

“No existe un tiempo límite para llevar a cabo la película, pero hay que entender que se forja una relación basada en confianza mutua entre el mecenas y el creador. Lo ideal es que la comunicación sea constante durante la campaña y, sobre todo, después de esta”, dice Camacho desde Buenos Aires, en donde está residenciado.

Si el proyecto no alcanza 100% del monto requerido, no se le cobra a los cofinanciadores y el artista no recibe dinero para llevar a cabo su idea.

Tampoco es limitativo si la naturaleza del filme cambia una vez recibido el aporte monetario. Así ocurrió con Miguel Ferrer, director venezolano de videoclips que se aventuró a financiar parte de su ópera prima en Kickstarter, la tarima de crowdfunding más prestigiosa en Internet. Lo que comenzó como un fanfilm sobre el cómic de Marvel X-Men, terminó en una idea original al estilo sci-fi.

Con 40.000 dólares hizo realidad The fall en Estados Unidos. Para él, la clave es tener una buena idea y ejecutarla de una manera diferente. “Hay mucha competencia, así que uno tiene que sobresalir de alguna manera entre los miles de proyectos”, señala.

En el caso de La casa del ritmo, un filme acerca de Los Amigos Invisibles, privó la promoción mediática internacional para lograr el objetivo, sobre todo en redes sociales. En 30 días el director del documental, el ecuatoriano José Miguel Marín, recibió poco más de los 30.000 dólares que necesitaba para terminar el audiovisual.

Finalmente, la película sobre los 20 años de carrera artística de la banda venezolana radicada en Nueva York no solamente se realizó, sino que estuvo en 2012 en la selección oficial del Miami Internacional Film Festival (donde se estrenó), en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, el Encuentro del Otro Cine (Quito, Ecuador) y en el Festival de Cine Venezolano (Mérida).


Con Cadivi

En Venezuela no existe la plataforma que permita financiar un proyecto con la modalidad crowdfunding. Sin embargo, las propuestas -bien sea de música, artes plásticas, cine o literatura- pueden alojarse en páginas internacionales para recibir el aporte en moneda extranjera. En el caso de los venezolanos que quieren colaborar, pueden hacerlo con el cupo electrónico de dólares que asigna anualmente Cadivi, pues en bolívares no podrán.

“Por eso conviene más lanzar la campaña en los primeros meses del año, cuando las personas tienen su cupo electrónico intacto”, recomienda Pedro Camacho, novel cineasta.

Una vez finalizada la obra, el creador de la cruzada deberá pagar todas las recompensas que prometió. De no hacerlo, el donador puede ejercer acciones legales basado en las cláusulas de usuario.