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Cónyuges, el dinero se enfrenta a la honestidad

En la obra de teatro "Cónyuges" cada personaje se confronta con el otro / Williams Marrero

En la obra de teatro "Cónyuges" cada personaje se confronta con el otro / Williams Marrero

Sonia Villamizar, Prakriti Maduro, Rafael Romero y Roberto Messuti protagonizan la historia original de Eric Assous. El montaje, dirigido por Juan Souki, muestra los conflictos que surgen entre el amor y la conciencia

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En la historia se juega a experimentar con las múltiples verdades. Cada personaje, cada anhelo disfrazado de algo más, se confronta con el otro entre vasos de whisky y discursos por la mitad. En la sala de un apartamento de clase media, dos parejas se han reunido para cenar. Tres de ellos son amigos desde hace más de 20 años y creen que se conocen. Pero esa noche ­que se presenta ante el espectador con saltos en el tiempo­ quedarán desveladas todas sus equivocaciones.

Cónyuges, pieza original del escritor tunecino-francés Eric Assous y traducida por el español Julián Quintanilla ­el mismo de Toc Toc­, mostrará estos desvaríos de conciencia a partir de hoy, en el Trasnocho Cultural, con la dirección de Juan Souki.

"Todo sentimiento tiene un misterio interesante", dice Gisela, personaje que es interpretado por Prakriti Maduro. Junto con ella aparecen Berto (Rafael Romero), su pareja, y Delfina (Sonia Villamizar), que está casada con Javier (Roberto Messuti).

En la historia, Berto acaba de ganar más de 50 millones de euros en la lotería y decide hacer todo lo que antes no pudo: se divorcia y se empata con una "carajita", apadrina niños africanos, paga el tratamiento de una joven enferma, compra una casa para su madre y quiere hacer otros regalos. Estas acciones desatan un caos y brotan ­como chorros que expulsa la Tierra­ infidelidades, envidias y conflictos éticos.

"Es una comedia bastante ácida.

Muestra un trasfondo de bajas pasiones, que podemos tener todos. No hay personajes buenos ni malos, ellos actúan dependiendo de las circunstancias. Hay mucha ironía", afirma Villamizar, que también produce el montaje junto con Eduardo Fermín.

"Sí hay cachos ­completa Romero­ pero el meollo del asunto no es ese, sino que los seres humanos somos tan complicados que ni siquiera nosotros mismos nos conocemos. La vida nos enseña que las cosas no son blancas ni negras, que casi nada es absoluto".

Maduro ­que también actúa en Profundo, pieza que se estrenará la próxima semana­ agrega que la obra hace colocar en una balanza lo que conviene versus lo que realmente se quiere.

"Me gusta mucho el ingenio de sus diálogos y la forma como están construidos los enredos, los descubrimientos y giros de la historia", dice.


Éticas dudosas. Eric Assous no sólo es dramaturgo, también escribe guiones para cine y televisión. En el teatro son famosas sus obras Los hombres no mienten, Montaña rusa y una versión cómica que hizo de Los puentes de Madison de Robert James Waller.

En todas destaca los deslices matrimoniales, los engaños, interesado siempre en las confesiones humanas ungidas con humor.

"La pieza, de entrada, me pareció muy interesante. Es un tema que ha sido bastante escrito y particularmente en Venezuela hemos tenido una tradición de obras con matrimonios fallidos. Pero sentí que el autor hablaba con mucha franqueza. Si bien toca temas estereotipados, los maneja desde un ángulo muy original, con una madurez en el trabajo del personaje", expresa Souki.

La sustancia de la historia, considera el director, está en la idea de atreverse a continuar, a dejar atrás lo que no satisface y buscar aquello que realmente se desea, sin dejarse ganar por el miedo; además de ser cuidadoso con el juicio que se hace al otro. "La pieza presenta lo que sucede cuando chocas con una persona distinta a ti.

Esto me interesa mucho, sobre todo en la situación que vivimos, trabajar el tema de que detrás de cada punto de vista hay una razón. A veces no nos tomamos el tiempo para indagar en la realidad del otro ni de compartir uno la suya".