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Chicago, el musical que hace de los asesinatos un circo

El montaje está basado en el musical de Broadway de Bob Fosse y Fredd Ebb | Foto Leonardo Guzmán

El montaje está basado en el musical de Broadway de Bob Fosse y Fredd Ebb | Foto Leonardo Guzmán

Judy Buendía y la Simón Bolívar Big Band Jazz, dirigida por Eduardo Marturet, se destacan en escena

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“Dales pan y circo a la gente y creerán que eres decente”, dice el programa de mano de Chicago, cuya versión venezolana se estrenó el sábado en el Teatro Teresa Carreño.

Esta idea de circo es la que marca los asesinatos, la corrupción e impunidad que cuenta el montaje basado en el musical de Broadway de Bob Fosse y Fredd Ebb. En la pieza los personajes hacen de sus miserias un espectáculo, una interesante propuesta para llevar a escena cuando se comprende su significado.

Con Luis Fernández como protagonista, director general, de escena, de arte y a cargo de la traducción y adaptación, el musical tendrá una temporada hasta el 1º de diciembre.

La función de Chicago que se presentó para la prensa, amigos e invitados se desarrolló entre algunas fallas de sonido y una puesta a la que le faltó energía durante las casi 3 horas que duró el montaje.

Son 22 números musicales, entre los que se destacan “La pistola sola se disparó”, que muestra el primer encuentro de Roxie Hart y Billy Flynn con los reporteros; y “Roxie”, que incluye el controversial topless, iluminado por tonos fríos y nada vulgar. El primero con coreografía de Alfredo Pereira y el segundo de Catherine Pinto, creadora de la mayoría de los bailes.

La música es ejecutada magistralmente por la Simón Bolívar Big Band Jazz, dirigida por el maestro Eduardo Marturet. Su actuación, junto con la interpretación fresca y coquetamente maliciosa de Judy Buendía (Roxie), merecen todos los elogios.

El resto de los personajes, encarnados por Fernández (Billy Flynn), Nathalia Martínez (Velma Kelly) y Mirtha Pérez (Mamá Morton), muestran altibajos. Amos Hart –el señor celofán interpretado por Basilio Álvarez– se convirtió literalmente en payaso: lleva cabello rizado, sombrero, maquillaje, corneta y paraguas.


Crímenes y plumas. Chicago se desarrolla en una estructura blanca –demasiado monótona para el musical– en la que se destaca una enorme escalera que a ratos se mueve gracias a una plataforma giratoria. Una escenografía –diseñada por Héctor Becerra– que pudo haber aprovechado más las posibilidades de un escenario como el de la sala Ríos Reyna.

Mimí Lazo –“la dueña del circo”– aparece de manera intermitente para anunciar hechos de la historia. Luego de su primera salida, comienza la acción. Entran en escena Velma, la asesina popular; Roxie, a quien no la deja quien puede sino quien quiere; y un grupo de prisioneras que tienen como “actividad recreativa” jugar a la ruleta rusa. Ellas cantan sus crímenes tras una pared enrejada que se muestra insuficiente.

Después llega Flynn, “el príncipe de la labia”, quien aclara que solo le importa el amor como el que siente por “la moral y las luces”.

Tras un intermedio de 15 minutos comienza el juicio, en el que el jazz le da paso a la percusión teatral de Roberto Castillo, quien encarna al juez. En escena aparecen hombres con tutú, fuego y plumas rosadas. “¿Qué hay si eres bruta y barata? ¡Impresiónalos!” es parte de las líneas que canta Fernández, que también bailó tap, usó sombrero de copa brillante y creó uno de los números coreográficos.


Chicago

Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño, Los Caobos

Temporada: desde el jueves 28 de noviembre hasta el 1º diciembre

Entrada: entre 350 y 1.370 bolívares

Información: www.chicagovenezuela.com.ve