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Entre el humor evasivo y los debates nacionales

Tiempos de dictadura, de Carlos Oteyza

Tiempos de dictadura, de Carlos Oteyza

Er Conde Bond, por un lado, y Tiempos de dictadura y Piedra, papel o tijera, por el otro, reflejan los dos extremos de la oferta que presentaron los directores venezolanos en 2012. Sin embargo, no hubo nada parecido al furor ocasionado en 2010 por La hora cero

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1. Un alerta del pasado en campaña electoral

“Gracias, Pérez Jiménez, nuestros hijos dirán lo demás”, decía una valla propagandística mostrada en Tiempos de dictadura que podría resumir perfectamente tanto el sentido de rigor histórico de la película del director Carlos Oteyza como los giros de profunda ironía que con gran frecuencia están ligados a aquel. Será imposible determinar estadísticamente qué atrajo más a los espectadores: si el estreno en plena campaña de elecciones presidenciales (que llevó a no pocos a establecer comparaciones entre pasado y presente, e incluso a solidificar militancias y posturas), si la nostalgia o la curiosidad por asomarse a una ventana de la Venezuela de hace más de medio siglo o simplemente la sólida hechura del filme. En todo caso, es asombroso que un documental elaborado principalmente con imágenes de archivo en blanco y negro sobre la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) haya concluido como la quinta película venezolana más vista en un 2012 dominado por comedias que no ameritan mayor tráfico neuronal como Er Conde Bond, Solo en casa y ¡Qué detectives!

Los buenos números, además, de un drama que se atrevió a afrontar el tema de la inseguridad y la decadencia ética urbanas (Piedra, papel o tijera) sugieren que el espectador venezolano, además de entretenimiento y evasión, está ávido también de respuestas para los grandes debates nacionales. Tiempos de dictadura contó con el testimonio de cabellos grises de una dignidad invalorable, desde Simón Alberto Consalvi, Pompeyo Márquez y José Agustín Catalá (fallecido en 2011, antes del estreno) hasta la bailarina Yolanda Moreno.

2. Paren de disparar

Piedra, papel o tijera no ingresó entre las preseleccionadas al premio Oscar de 2013 como Mejor Película Extranjera, pero fue el segundo filme venezolano más visto del año y se convirtió en un emblema del clamor contra la inseguridad en el país. Entre los trabajos de ficción, el drama de Hernán Jabes (y su guión) recibió los mayores elogios de la crítica.

3. Abuelito de Heidi nacional

El manzano azul de Olegario Barrera recuperó a Miguelángel Landa como protagonista esencial del cine venezolano, se colocó como la tercera película más vista del año y, sin ser una obra maestra, resultó un ejemplo sustentable de cine para toda la familia. Landa interpretó a un abuelo merideño algo gruñón que se reencuentra con su nieto de la generación tablet.

4. Tercer sexo presente

La pantalla grande venezolana dio otro paso hacia la apertura a la sexualidad alternativa con Azul y no tan rosa, del actor y director debutante Miguel Ferrari. Aunque la premisa prometió más que lo ofrecido por el desarrollo, fue la película venezolana más vista en el último mes del año. Sorprendió la intervención de Hilda Abrahamz como el transexual Delirio.

5. Superior al Bond oficial

Aunque no repitió los números de Er Conde Jones y nuevamente fue acribillada por la crítica especializada, Er Conde Bond arrasó como la cinta venezolana más taquillera del año y se ubicó entre las 30 más vistas del cine en general. Como anécdota, superó a Skyfall, de la saga oficial de James Bond, que sufrió un relativo fracaso en el mercado venezolano.

6. Donde llegan las mulas

Aunque no tuvo el impacto de Tiempos de dictadura, el documental antropológico El misterio de las lagunas de Atahualpa Lichy fue un pequeño milagro en la cartelera de finales de año. La película recogió insólitas tradiciones preservadas por el relieve merideño, como ataúdes que son un mueble más de la casa o una biblioteca portátil en lomos de una mula.

7. Festejo galipanero

Aunque se estrenó a finales de 2011, Patas arriba, historia familiar rodada parcialmente en el pueblo de Galipán por el director Alejandro García Wiedemann, prolongó sus éxitos en 2012. Competirá en la próxima edición del Goya de España en el renglón de Mejor Película Hispanoamericana y ganó el Festival de Cine Venezolano de Mérida, entre otras distinciones.

8. Libertador internacional

Un año después de ser postulado a los Globos de Oro por Carlos, se difundieron las primeras imágenes de Edgar Ramírez como Simón Bolívar en Libertador, quizás la cinta nacional más esperada de 2013. Triunfó en la taquilla venezolana con Furia de titanes 2 y recibió una nueva cascada de elogios por su intervención en Zero Dark Thirty, una de las duras en el Oscar 2013.

9. Ni patriota ni realista

Caupolicán Ovalles, hijo, debutó como director con la única recreación de época en el cine venezolano de ficción de 2012: Memorias de un soldado, aproximación desacralizada a un combatiente anónimo y sin bando fijo en la Guerra de Independencia. El protagonista Erich Wildpret se mantuvo como un infalible caballito de batalla de proyectos arriesgados.

10. Detectora de mentiras

Con una de las mejores interpretaciones femeninas del año, la de Mariaca Semprún como una detectora viviente de farsas, La pura mentira de Carlos Malavé, junto con Er relajo der loro de John Petrizzelli, fue un ejemplo de una idea interesante para una comedia cuya concreción en la pantalla quizás no gozó de la misma fortuna.

11. Canache, amo de casa

Además de Er Conde Bond, la comedia francamente comercial y sin ningún asomo de pretensión artística estuvo representada por Solo en casa de Manuel Pifano y ¡Qué detectives! de Carlos Malavé y Luis “Moncho” Martínez. El primer filme, protagonizado por Guillermo Canache, se despidió como el cuarto más taquillero del cine venezolano de 2012.

12. Alucinación guajira

Especie de thriller étnico con elementos eróticos y oníricos, Wayuu, la niña de Maracaibo de Miguel Curiel fue probablemente la película venezolana más insólita que se estrenó en cartelera en 2012, por lo que, más allá de sus defectos, se le reconoce el mérito de la osadía. Algunas secuencias recordaron las creaciones del cineasta brasileño Glauber Rocha.

La cifra

346.825

espectadores atrajo Er Conde Bond, la película venezolana más vista del año, según datos del promotor cinematográfico José Pisano. Le siguieron Piedra, papel o tijera (214.957 boletos vendidos), El manzano azul (174.919), Solo en casa (170.349), Tiempos de dictadura (164.953), Er relajo der loro (132.855), Azul y no tan rosa (92.212), ¡Qué detectives! (64.542) y Memorias de un soldado (19.372).

Géneros por explorar

Por quinto año consecutivo, una película animada, La era del hielo 4 (1.838.495 boletos vendidos), lideró la taquilla general venezolana. Entre los primeros 5 filmes de la lista hubo otras 2 animaciones digitales: Madagascar 3 (1.650.508) y Valiente (1.323.118), junto a Los vengadores (1.641.152, la más vista en todo el mundo durante el período) y Amanecer 2 de la saga Crepúsculo (1.020.531). El dato sugiere una posible franja petrolífera por explotar para los realizadores nacionales, aunque el obstáculo radica en el elevadísimo presupuesto de ese tipo de cine.

Por lo pronto, para 2013 se anuncian incursiones en el género poco convencional del horror (La casa del fin de los tiempos de Alejandro Hidalgo y Gaspar Mendoza de Julián Balam), además de las cintas históricas Libertador de Alberto Arvelo (con Edgar Ramírez como protagonista y música de Gustavo Dudamel) y la aventura esclavista Azú de Luis Alberto Lamata. También, aunque hecha fuera del país, la biografía de Roberto “Mano e’ Piedra” Durán de Jonathan Jakubowicz, el regreso del especialista en humor Pablo de la Barra con La ley, cuidado con lo que sueñas de Geyka Urdaneta y la comedia beisbolera Papita, maní y tostón de Luis Carlos Hueck, entre otras. El filme de Arvelo se apunta como el favorito para recuperar la gloria perdida desde los tiempos de La hora cero, una producción nacional que en 2010 movilizó a más de 900.000 espectadores.