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El humor escandinavo y la rudeza china opacaron a Renois

El director noruego Hans Petter Moland y el elenco de Kraftidioten refrescaron la jornada de ayer / EFE

El director noruego Hans Petter Moland y el elenco de Kraftidioten refrescaron la jornada de ayer | Foto EFE

Kraftidioten, Tui Na y Aimer, boire et chanter compiten en la sección oficial por el Oso de Oro del festival alemán

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Kraftidioten, exponente del humor negro escandinavo, y Tui Na (Blind Massage), filme chino experimental sobre la ceguera, opacaron ayer en la Berlinale al director Alain Resnais, empeñado en convertir en película una pieza teatral con ayuda de un grupo de viejos amigos.

Kraftidioten (In Order of Disappearance) discurre entre hermosos paisajes helados alrededor del encargado de las máquinas quitanieve, que de ciudadano ejemplar pasa a vengativo padre del hijo asesinado.

El filme escandinavo de Hans Petter Moland refrescó una edición del Festival de Cine de Berlín necesitada de humor, tras abrir la mañana con Tui Na, que comienza con un joven rasgándose la yugular y casi desangrándose, tras conocer que su ceguera no será pasajera sino irreversible.

Ye Lou trabajó con algunos actores que no interpretan el papel de invidentes sino que lo son de verdad. “Eso me ayudó a trasladar al cine sentimientos como la desesperación de un ciego enamorado por saber qué es la belleza y por qué ésta forma parte del amor”, expresó el director.

El realizador chino presentó una cinta a ratos poética y a ratos terriblemente dura, que coloca al espectador en un salón de masajes donde el jefe y los trabajadores son ciegos o semiciegos.

Aimer, boire et chanter, finalmente, es la inmersión en el teatro de un maestro que ya no tiene que demostrar nada en la pantalla grande –Resnais–, al frente de una constelación de rostros habituales del cine francés –como Sabine Azéma y André Dussollier –, casi tan veteranos como el director.

Resnais debió ser el plato fuerte de la jornada de competición, pero su película dejó en el certamen la sensación de estar asistiendo a algún tipo de evento especialmente orientado para la tercera edad.

La historia, que gira en torno a tres matrimonios maduros, que se reagrupan por la aparente muerte inminente de un séptimo personaje –el hombre que las galanteó a todas–, adoptó aires de comedia “de toda la vida”, desde un formato de teatro filmado que acaba pesando sobre la cinta.